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58 SÁBADO 13 5 2006 ABC Cultura y espectáculos Nació en Daimiel (Ciudad Real) en 1913 y ha fallecido a los 93 años en su casa del Cerro del Aire, en Madrid. Desde ahí podía divisar su iglesia de Alcobendas y a una ciudad de Madrid que, poco a poco desde la lejanía inicial, había invadido su buscado distanciamiento Muere Fisac, el arquitecto humanista POR JUAN MIGUEL HERNÁNDEZ LEÓN Arquitecto con una dilatada, y reconocida, trayectoria profesional, consiguió una no buscada popularidad, más allá de los medios especializados, cuando la insensibilidad municipal provocó la demolición de un edificio para los Laboratorios Jorba en 1999. Construido en los años sesenta, y conocido coloquialmente como La Pagoda se había convertido en un icono arquitectónico en el margen de la autopista que une Madrid con el aeropuerto de Barajas, adonde asomaba su singular geometría de una torre con cinco plantas cuadradas 45 entre sí y unidas por antepechos formados por fragmentos de paraboloides hiperbólicos. La trascendencia del debate público, con centenares de artículos publicados en los medios de comunicación, sirvió para renovar el interés por su obra, basada en una incansable experimentación constructiva. Vivió, con todo su dramatismo, los avatares de la guerra civil española. Profundamente religioso, se incorporó al núcleo inicial del Opus Dei, constituido en una residencia de la calle Ferraz en torno a José María Escrivá de Balaguer, en los años de la segunda República Española. Oculto en un zulo durante el primer año de la guerra, consigue escapar a Francia con Escrivá, desde donde vuelve a España para incorporarse al bando nacionalista hasta el final de la contienda. A mediados de los cincuenta, Fisac abandonaría de manera definitiva la institución religiosa a la que había estado ligado desde su constitución, en un conocido desencuentro con su fundador. Miguel Fisac ABC Transición que modela su lenguaje Tras finalizar los estudios de arquitectura en 1942, recibe ese año un significativo encargo: remodelar el antiguo auditorio de la Residencia de Estudiantes para construir la nueva Capilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La decena de años en los que trabaja en torno a las nuevas edificaciones del CSIC supone la transición que modela su lenguaje desde un sobrio clasicismo hasta asimilar la influencia de un organicismo nórdico, experimentado en su viaje en 1949 a los países nórdicos. En estos años concentra su investigación sobre los muros de fábrica y construye el Instituto de Microbiología Ramón y Cajal el Centro de Formación del Profesorado y el Teologado de los Dominicos, en Madrid. Así como el Instituto Laboral de Daimiel, o el Colegio Apostólico en Valladolid y la iglesia de Nuestra Señora de la Coronación en Vitoria. La aparición de una geometría que asumía con naturalidad las curvaturas, el interés por las texturas de la obra de fábrica, o la incorporación de un vocabulario vernáculo, marcaron una propues- La célebre Pagoda de Fisac, cuya demolición fue muy polémica JORDI ROMEU El estudio del arquitecto, creado por él, en una imagen tomada ayer DANIEL G. LÓPEZ ta de revisión crítica de los postulados más radicales del Movimiento Moderno, y desde donde el joven Fisac iba a asentar su aventura creadora descaradamente personal. Los años 60 marcan un cierto cambio en sus intereses arquitectónicos. Con la independencia que le concede su ya reconocido prestigio profesional, y desde la autonomía de su nuevo enclave en la casa construida en 1957 en el Cerro del Aire, donde se traslada tras contraer matrimonio con Ana María Badell, se inicia en una fructífera relación con las experiencias sobre el hormigón armado; material que encuentra adecuado para asumir sus analogías sobre vigas- hueso piezas prefabricadas que consiguen resolver el problema de salvar grandes luces, controlar la iluminación cenital y evacuar las aguas de lluvia. Ejemplos de estas experiencias son los Laboratorios farmacéuticos Made y el Centro de Estudios Hidrográficos, ambos en Madrid, donde la coincidencia tectónica entre estructura y especialidad alcanza su mayor esplendor. El hormigón armado se convierte en el campo experimental donde centra su poética, tanto por las posibilidades para alcanzar nuevos límites en las estructuras adinteladas, como por las variantes que permiten la investigación sobre los sistemas de encofrado, para adaptarse a las exigencias de una nueva especialidad orgánica, o incluso proponer contradictorias texturas en las superficies de acabado. Es esta concepción técnica del hormigón la que le permite traducir las nuevas exigencias litúrgicas, emanadas del Concilio Vaticano II, en la personal caligrafía de muros curvos y superficies tensadas que constituyen su principal aportación a la arquitectura religiosa. Como puede comprobarse en sus proyectos de iglesias en Escaldes (Andorra) Dominicos (Alcobendas) La Coronación (Vitoria) La Asunción y Santa Ana