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52 Sociedad SÁBADO 13 5 2006 ABC Religión PETER SEEWALD Biógrafo de Benedicto XVI El Papa cosechará los frutos que sembró Juan Pablo II Benedicto XVI: una mirada cercana (Palabra) es el título de la biografía oficial de Joseph Ratzinger que acaba de presentar en España su autor, Peter Seewald TEXTO: J. BASTANTE FOTO: SIGEFREDO MADRID. Es una persona con una gran capacidad de concentración, que al principio deja una cierta distancia, pero inmediatamente llama la atención por su falta de vanidad y su cercanía opina Peter Seewald, biógrafo y amigo de Benedicto XVI. El periodista, quien ha escrito varios libros con el entonces cardenal Ratzinger, ofrece una visión humana del sucesor de Pedro. ¿Cuál es la imagen que se tiene de Benedicto XVI? -Joseph Ratzinger es, probablemente, el personaje peor conocido de nuestro tiempo, sobre el que se ha escrito mucho y mal. Se hablaba mucho de su papel en la Congregación para la Doctrina de la Fe, un cargo que por otro lado él nunca quiso para sí pero que una vez aceptado cumplió hasta el fin. -El Pontificado, ¿ha cambiado mucho a Joseph Ratzinger? -No ha cambiado su carácter, pero sí la imagen que se ofrece al exterior. El cargo en sí tiene ya un aura, pero él se sirve de su condición de Papa para desrrollar mejor su personalidad. ¿Por qué? -Porque el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe no es realmente un pastor, que es la verdadera vocación de Ratzinger, lo que siempre quiso ser. Y el Papa es el pastor de la Iglesia. Durante toda su vida, Ratzinger ha pretendido ser un buen cristiano, y como Papa sigue la misma vocación. -Un año después de su nombramiento, se habla de un Papa que puede dar muchas sorpresas. ¿Cuál es su opinión? -Creo que ya las está dando. La primera sorpresa llegó desde el principio, con ese modo casi infantil de presentarse como Papa, que despertó cariño en la gente. Otra sorpresa es su capacidad analítica: ha encontrado un lenguaje, un tono, que no conocíamos en un Pontífice. Es la mansedumbre de la que habla el Evangelio lo que fascina a miles de personas, que antes veían con cierta distancia la Iglesia. Pero lo que realmente me parece espectacular es el hecho de que Benedicto XVI no sólo explica y sirve al Evangelio, sino que lo vive, lo expresa en sí mismo. ¿Cree que es un Papa de transición o que marcará una época? -Está marcando una época, pero no sólo él. Su Pontificado es una especie de prolongación del Papado de Juan Pablo II. Con Ratzinger se hace visible la nueva primavera de la Iglesia de la que hablaba Juan Pablo II. Benedicto XVI cosechará los frutos del trabajo que sembró Juan Pablo II, y tampoco se puede olvidar que Ratzinger aportó mucho como teólogo, por ejemplo en el diálogo ecuménico. -Parece que algunas de las claves de este Pontificado están en el diálogo ecuménico e interreligioso... -Lo primero que hizo cuando fue elegido Papa fue escribir una carta a la comunidad judía de Roma, y uno de los primeros objetivos que se marcó fue restaurar la unidad de los cristianos. A un Papa alemán le será más fácil arreglar las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa que a uno polaco. El nuevo Papa tiene imaginación, y puede sorprender en muchos puntos en los que nadie hemos siquiera pensado. Por ejemplo, la definición de la sede de Pedro o la dinámica de menos viajes pero más intensos. ¿Cómo le gustaría a Benedicto XVI ser recordado? -Creo que sobre esta cuestión no habrá pensado ni un sólo día de su vida, él hace sencillamente la tarea que se le ha encomendado. Está muy preocupado por el ambiente, por la situación cultural de Europa, donde se está extendiendo la decadencia. Si Europa no vuelve a sus raíces, será un horror para su futuro. -Finalmente, ¿qué ha opinado el Papa sobre su biografía? -Tuve la suerte de entregárselo en persona el pasado 1 de febrero, y se alegró mucho de volver a verme. No sé si le ha gustado o no, pero no me extrañaría que no estuviera de acuerdo con algunas cosas. Quien sí se lo ha leído, y le ha gustado, ha sido su hermano George.