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24 SÁBADO 13 5 2006 ABC Internacional Morales se compromete a no tomar medidas unilaterales sin hablar con el Gobierno español Zapatero elude criticar en público al presidente de Bolivia y se da por satisfecho con sus promesas b El mandatario boliviano acepta Doce días de crisis 1 de mayo. Bolivia nacionaliza los hidrocarburos. Morales llama a Moratinos. 2 de mayo. El Gobierno convoca al encargado de negocios boliviano en Madrid para expresar su preocupación. 4 de mayo. Zapatero envía a La Paz una delegación encabezada por Bernardino León para transmitir a Morales la posición española. 8 de mayo. Moratinos escribe a Morales proponiéndole los términos de la negociación. 11 de mayo. Morales acusa a Zapatero de no haber cumplido aún sus compromisos de aumentar la ayuda a Bolivia y condonar la deuda con España. 12 de mayo. Morales responde con otra carta a la que le envió Moratinos, en la que acepta hablar con el Gobierno español antes de tomar cualquier medida que afecte a Repsol. También dice que no ha acusado a Zapatero de incumplir sus promesas. Horas después, se reúnen Zapatero y Morales. Morales echó la culpa a la falta de coordinación de los colaboradores de Zapatero. En cualquier caso, Morales, que ya preparaba la respuesta a una carta que Moratinos le envió el pasado día 8 proponiendo una serie de principios para la negociación tras el decreto naciona- en una carta a Moratinos sus propuestas de negociación y asegura que no acusó al jefe del Ejecutivo de incumplir lo que prometió LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL VIENA. José Luis Rodríguez Zapatero prefirió ayer, en Viena, no mostrarse en público muy duro con Evo Morales, a cambio de obtener de él la promesa de que cualquier medida que pretenda adoptar en adelante, si afecta a las empresas españolas, estará precedida por conversaciones con su Gobierno. Hubo reproches por la forma en que el Ejecutivo de Bolivia nacionalizó los hidrocarburos, pero sólo en privado. El jefe del Gobierno quiere ante todo preservar los importantes intereses de las compañías españolas en ese país, según sus colaboradores. Doce días después del decreto nacionalizador, Zapatero habló, por fin, con Morales. Hasta ayer, el interlocutor de Morales fue el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. A pesar de lo que le molestó la medida, el presidente del Gobierno no se puso de inmediato al teléfono con el líder boliviano para evitar aparecer como prepotente ante un interlocutor tan susceptible con los poderosos como es el presidente indigenista de Bolivia. Una activista de Greenpeace protestó así contra las industrias papeleras uruguayas lizador, incluyó en su misiva una matización de sus palabras. Según el presidente boliviano, la prensa no le interpretó bien: él nunca acusó al Gobierno español de incumplir sus promesas, sino que lo que hizo fue expresar su esperanza de que los ofrecimientos de Zapatero se hicieran pronto realidad. Lo cierto es que la precisión de Morales y, sobre todo, su respuesta a las propuestas de Moratinos, inclinaron a Zapatero a reunirse con él. El presidente boliviano asegura en su carta que está totalmente de acuerdo con Moratinos en que la negociación abierta para regular el nuevo marco de funcionamiento de las empresas petrolíferas en Bolivia debe basarse en la seguridad jurídica y en la bilateralidad es decir, en los contactos con esas compañías, pero con el acompañamiento del Gobierno de España Carta significativa y aclaratoria Con ello, Morales acepta, según el Gobierno, que antes de tomar cualquier medida que afecte a empresas españolas consultará con el Ejecutivo de Madrid. Así vino a decirlo posteriormente, en rueda de prensa, el propio Zapatero, después de considerar la carta de Morales como significativa y aclaratoria El jefe del Ejecutivo destacó que se abre la senda para abordar el problema desde la bilateralidad y subrayó que debe comportar un diálogo, sin que se adopten medidas, en que los dos gobiernos intensifiquen sus posibilidades y en que el concurso de las empresas sea importante Zapatero, a quien Morales dijo tener un gran respeto y admiración calificó su encuentro con el presidente boliviano como positivo, sincero y clarificador Además, reconoció el derecho de Bolivia a tener una política propia sobre sus recursos naturales, aunque también advirtió de la necesidad de contar con las empresas, incluida la española Repsol, para su explotación, y señaló que el principio debe ser que la inversión necesita una razonable rentabilidad Primera respuesta Después, dilató cualquier contacto personal para expresarle así su disgusto por la falta de respuesta a los recados que le iba mandando a través de Moratinos y su equipo. Sólo ayer, cuando Morales respondió, por vez primera y por escrito, dando alguna satisfacción al Gobierno español, Zapatero decidió reunirse con él. La entrevista duró cuarenta y cinco minutos, según fuentes de La Moncloa, y estuvo precedida por las palabras del día anterior en las que Morales acusó a Zapatero de no haber cumplido hasta ahora sus promesas de aumentar la ayuda a Bolivia y condonar su deuda. Esas manifestaciones provocaron que, de manera informal, el Ejecutivo hiciera llegar a Morales su malestar, aunque él aseguró anoche ante los periodistas que nadie le pidió aclaraciones, como habían dado a entender desde la delegación española. Evo Rajoy insta a acudir a los tribunales si La Paz no respeta la legalidad ABC CÁDIZ. El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, pidió ayer a Rodríguez Zapatero que exija a Evo Morales que no tome decisiones unilateralmente, que respete la ley, así como los acuerdos y los derechos de los españoles en Bolivia y que, en caso de no obtener una decisión satisfactoria, acuda a los tribunales porque lo que ha hecho es lisa y llanamente ilegal Lo sabe Morales y lo sabe el Gobierno de España, y debe recabar la solidaridad de nuestros socios europeos... No podemos aceptar que el capricho o las decisiones de algunos totalitarios afecten a los convenios o a los acuerdos suscritos apostilló. Tras recordar las declaraciones vertidas en Viena el pasado jueves por el presidente boliviano, Rajoy señaló que el Go- bierno español no puede aceptar estos insultos y humillaciones sino que ha de defender los intereses de los españoles y los de sus empresas. Para el líder popular, estos hechos y los continuos elogios del Ejecutivo español a dirigentes como el propio Morales y Chávez, ponen de manifiesto que la política exterior española es una bofetada al sentido común y a la lógica.