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84 VIERNES 12 5 2006 ABC Economía Caldera, partidario de eliminar la pensión de viudedad a quienes perciban otras rentas La reforma de las pensiones endurecerá los requisitos para acceder a la jubilación parcial b El titular de Trabajo aseguró ayer que la prestación de viudedad se deberá revisar en el futuro en el marco del Pacto de Toledo, firmado por todos los partidos MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO MADRID. El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, reconoció ayer que en un futuro no muy lejano (que prefirió no concretar si será en esta legislatura) se deberá revisar la estructura de la pensión de viudedad, ante los cambios de la sociedad española, porque resulta injusto que personas que perciben rentas tengan una pensión de viudedad mientras el sistema público de pensiones cada vez tiene más gastos. En su opinión, el actual modelo no es el modelo más adecuado que necesita la sociedad En un desayuno informativo organizado por la agencia Europa Press, Caldera precisó que la pensión de viudedad no va a desaparecer, porque es justo que se mantenga cuando sea necesaria como renta de supervivencia pero matizó que también se debe pensar qué hacemos con el sistema en el futuro cuando esta pensión no es necesaria para la supervivencia En este sentido, concretó Caldera que los partidos políticos deberán abordar este problema cuando se renueve el Pacto de Toledo, y buscar el consenso con los agentes sociales, ya que no parece razonable que sigamos manteniendo un gasto para personas que no lo necesitan más aún cuando dentro de quince o veinte años podemos encontrarnos con 15 millones de pensiones ordinarias y unos 7,5 millones de pensiones de viudedad Y, por ello, habrá que abordarlo- -explicó- -porque se incorporaría un gasto al sistema que lo haría imposible de sostener en el futuro Por si quedaba alguna duda, Caldera puso el ejemplo de una carta que había recibido, en la que un perceptor de una pensión de viudedad le decía que no le parecía justo estar percibiendo una pensión de viudedad de 900 euros (150.000 pesetas) cuando tenía un trabajado del que podía vivir holgadamente. Por ello, insistió el ministro, se deberá analizar si es compatible percibir una pensión de viudedad con una renta. Quedan pocos escollos Por lo que respecta a la futura reforma del sistema de las pensiones, que Caldera dijo podría estar consensuada con CEOE- Cepyme, CC. OO. y UGT a finales de este mismo mes ya que no quedan muchos escollos que salvar, el ministro confirmó que se van a endurecer los requisitos de acceso a la la jubilación parcial, pues en los últimos años es la opción a la que más empresas y trabajadores acuden. Esto está incrementando el gasto de estas prestaciones de forma extraordinaria en los últimos dos años, y podría en el futuro poner en riesgo la estabilidad del sistema En su opinión, el relevo generacio- Caldera, tras su intervención en el desayuno informativo de EP nal se debe mantener, pero dando una garantía suficiente a la calidad de desempleo del jubilado parcialmente, a las cotizaciones que hay que aportar y a la antigüedad del trabajador que es relevado en la empresa Con esta medida se pretende atajar un gasto creciente que, de continuar, no podrá ser asumido en el futuro por el sistema En cuanto a la estructura de las pen- ERNESTO AGUDO siones de viudedad, el ministro confirmó que la reforma sólo va introducir pequeños retoques. Uno de ellos afectará a las prestaciones que perciben las personas divorciadas, un aspecto que la actual normativa no establece claramente, y que se está incrementando cada año. Sobre estas pensiones, concretó que en pocos años las pensiones de viude- La reducción de la temporalidad costará 4.000 millones de euros cada año M. V. R. MADRID. El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ofreció ayer nuevas cifras sobre los efectos de la reforma. En el desayuno informativo de Europa Press, concretó que las medidas de bonificación y rebaja de las cotizaciones supondrán unos 4.000 millones de euros anuales, lo que significará 1.294 millones más, desde el próximo año, que el gasto actual. Del total de 4.000 millones, alrededor de 2.700 millones se destinarán a bonificar la contratación indefinida. Asimismo, Caldera confirmó que el plan de choque recogido en la reforma para la conversión de contratos temporales en fijos favorecerá a unos 400.000 trabajadores desde el Sólo para quienes la necesiten Ante la incertidumbre que creó esta misma propuesta defendida por el entonces presidente de la Comisión no permanente del Pacto de Toledo del Congreso, Fernando Fernández de Trocóniz, que a la postre le llevó a presentar su dimisión, el ministro aseguró que las personas que necesiten esa pensión de viudedad para vivir no deben preocuparse. próximo julio hasta el 31 de diciembre de este año. Para este periodo, el gasto previsto es de 870 millones de euros. Pese a estas cifras, el ministro aseguró que no se trata de un coste y que es difícil aventurar cuántos trabajadores se beneficiarán, si bien manifestó su deseo de que sean el máximo posible En su opinión, más que un coste es una inversión que, además, se financiará casi en exclusiva con las cotizaciones por desempleo. Esta inversión se traducirá en mayores ingresos para la Seguridad Social, gracias a lo cual en 2007 podrá tener un superávit del 1 del PIB o incluso más mientras que para las empresas la re- baja de las cotizaciones por desempleo y del Fogasa se traducirán en una reducción de su coste laboral por trabajador de entre el 3 y el 4 Subrayó, además, que el corazón de esta reforma es ofrecer mayor competitividad a las empresas y más estabilidad a los trabajadores. Por este motivo, respondió a las críticas que se han hecho contra la reforma, que es ambiciosa, la mejor de las posibles y la que se necesitaba en estos momentos A ello añadió el valor que la confiere que haya nacido de un consenso entre empresarios y sindicatos fruto del diálogo social. Por lo que se refiere al coste del despido, el ministro de Trabajo precisó que en España no es tan caro como en muchos países industrializados, como lo demuestra el hecho de que aquí se encuentra por debajo de la media de la OCDE. Recordó que este coste se ha ido reduciendo desde 1994 y, sin embargo, las empresas no han mejorado su competitividad por ello.