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54 Cultura GAMONEDA, PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA IBEROAMERICANA VIERNES 12 5 2006 ABC (Viene de la página anterior) venidas a esa hora de la tarde. Cada uno, con sus maletas o con sus pensamientos, busca un destino. Nosotros buscamos un lugar donde sentarnos y conversar. Gamoneda nos comenta que piensa recitar en Palacio versos del último libro, dedicado a su nieta Cecilia, lo he elegido porque lo quiero especialmente. Es el último y, además, es el más delgado ¿Ligero de equipaje? -Sí, sí, claro. Ligero de equipaje. Cecilia (incluido en Esta luz Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg) es un libro en el que la mirada del viejo poeta se asombra con la vida recién llegada: Bajo los sauces yo te llevo en mis brazos y te siento vivir. Después salimos a la luz y, por primera vez, tú ves el cielo y lo señalas y lo nombras. Es verdad, en el extremo de tus manos, el cielo es grande y azul -El premio le permite hacer balance: ¿cómo ve desde aquí su obra? -Mi obra podría ser mejor, y soy muy crítico con mi poesía de juventud, en particular. Ahora creo que no me queda ya mucho tiempo, soy mayorcito, pero es que incluso la poesía nos abandona y nos quedamos sin ella. No me quedarán muchos libros por escribir. ¿Qué escribe estos días? -Hace cuatro o cinco meses que no escribo ni un solo poema. Estoy con mis memorias de infancia, que en la primera entrega llegarán hasta los 14 años. ¿Por qué hay una palabra poética? -La palabra poética cogida de la mano del pensamiento poético es una pa- labra anormal, una palabra que no es de carácter informativo, ni descriptivo, sino de creación y de revelación, incluso, de lo que el poeta sabe, aunque no sabe que lo sabe. -Se dice que con los años su estilo ha llegado a una gran desnudez. -No me preocupa el estilo y no me paro a pensar si estoy en la sencillez o, como algunos me reprochan, en una actitud hermética. Mi escritura es una forma de necesidad y se plantea sin que yo la programe, se programa solita. ¿Por qué algunos dictaminan sobre lo que es la poesía y lo que no? -Quizá porque desconocen la verdadera causa y finalidad de la poesía y entienden que se trata sólo de palabra ornamentada. ¡No! Su causa y finalidad es la creación de un placer y, aun cuando se refiera a realidades conocidas, un valor al que acompaña algo que se desconoce y se revela. -Si se encontrase hoy con el Gamoneda de 18 años, ¿le aconsejaría? -No le daría ningún consejo. Todos tenemos que atravesar el terreno del error, que puede durar incluso hasta la propia actualidad. Es que vivimos sobre el error, y ya Juan de Yepes habló de un no saber De ahí deberíamos sacar algunas conclusiones. A sí mismo no, pero a Cecilia, su nieta, le dijo ayer en voz alta como un palacio: Con tu lengua atravesada por una ignorancia luminosa hablas de una flor invisible. Hablas de ti misma. Nunca tuve en mis manos una flor invisible. PURA REVELACIÓN LUIS GARCÍA JAMBRINA uy pocos poetas pueden exhibir una trayectoria tan sólida y compacta, ejemplar y coherente, luminosa e intensa, como la de Antonio Gamoneda. Desde el primer momento, ha seguido un camino solitario e individual, ajeno, en su retiro leonés, a todo movimiento promocional y ligado a unas influencias- -Saint- John Perse, Trakl, Lorca, cierto surrealismo- extrañas, en general, a los poetas de su generación. Existe, además, una gran correspondencia entre poesía y vida, escritura y memoria, dentro de su obra. Descripción de la mentira (1977) ocupa, en ella, un lugar fundamental, pues supone la aparición de una voz madura y original y el punto de partida para su obra posterior. El volumen recopilatorio Edad (1987) significará el primer reconoci- M El poeta se ha sentado a contemplar la muerte y a hacer memoria de lo perdido y olvidado, pero que todavía arde y se resiste a desaparecer miento público de su poesía. Pero la plenitud llega luego con Libro del frío (1992) y Arden las pérdidas (2003) Si la poesía, para Gamoneda, es el relato de cómo se avanza hacia la muerte estos dos libros nos sitúan ante la inminencia de la misma, justo en los límites, en la estación terminal. De hecho, en el último, vemos cómo el poeta se ha sentado a contemplar la muerte y a hacer memoria de lo perdido y olvidado, pero que todavía arde y se resiste a desaparecer. No hace mucho se publicaba su poesía reunida, bajo el título de Esta luz (2004) En su recorrido, en efecto, asistimos a un proceso que va de lo visible a lo invisible, de la oscuridad a la luz. Pero en cada poema y en cada libro, el primer impulso es siempre musical. De ahí la importancia del ritmo, basado en la repetición de términos, fórmulas y estructuras, y su evidente tono de salmodia, muy próximo, como alguien ha dicho, al canto gregoriano. El resultado es una poesía desnuda y esencial en la que el autor va enhebrando visiones y construyendo un mundo con unos pocos símbolos elementales. Es la reescritura de una vida desde la perspectiva de la muerte. Una voz única e independiente. Pura revelación.