Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 Madrid VIERNES 12 5 2006 ABC Noelia remató a Félix en el suelo, cuando estaba boca abajo, y se ensañó con él Los compañeros de Noelia de Mingo relatan ante el juez cómo la vieron aniquilar a tres personas b La tercera jornada de la vista oral del juicio contra la médico residente acusada de matar a tres personas continuó con la declaración de trabajadores de la clínica CARLOS HIDALGO MADRID. La enfermera María Luisa Herrero Mataix sigue ejerciendo. Tiene la vida. Que no es poco. Y más cuando has estado a medio metro de la muerte. La tarde del 3 de abril de 2003 se encontraba dentro de la sala de control 43 de la Clínica de la Concepción. Escribía, junto a otra enfermera, Carmen Fernández, unos informes clínicos. Salvador Santabárbara, otro auxiliar de enfermería, salía de la sala para atender a un paciente. El resto de compañeros que estaban allí, cinco personas más, repasaba el historial médico de un paciente. Todos menos una de ellos. Noelia de Mingo. Hacía días, comentaron ayer algunos testigos en la tercera jornada de juicio, que no daba los buenos días ni se relacionaba con el resto de médicos residentes de la planta 3 ¿Urdía ya el plan? Noelia estaba de pie, y pensé que iba a coger una carpeta de encima del mueble. Yo seguí escribiendo, enfrente de Carmen. Una nevera me tapaba la espalda. Vi que Carmen se levantaba, y yo creí que era para atender un timbre la emergencia de un paciente Y, cuando le vi la espalda, me di cuenta de que la habían apuñalado. Pilar la supervisora estaba hablando por teléfono. Yo no podía avisarla ni levantar los pies del suelo. Yo no estaba para ayudar, estaba superada. Me caí y salí de la sala corriendo hacia Urgencias recordaba ayer, nerviosa pero entera, María Luisa. ¡Cómo no se me ocurrió a mí sacarla en silla de ruedas y llevarla hasta el quirófano! comenzó a sollozar. ¡Bajé diciendo que me tenían que haber apuñalado a mí, no a Carmen, porque sus dos hijos eran pequeños, y los míos ya mayores! El sentimiento de culpabilidad es muy fuerte añadía María Luisa aguantando el llanto. Como me sentía culpable, su familia me dejó que la ayudara, la cuidara, la lavara... Yo estoy trabajando, estoy bien, con mi medicación, pero bien... Gracias a Carmen Fernández y a su marido, Julián añadió. Una de las trabajadoras de La Concepción, a su llegada ayer a la Audiencia Provincial el de Milagrosa Fulgencio Herrero, administrativo de La Concepción. ¡Nos está acuchillando, nos está acuchillando! oyó gritar a María Alcalde, otra de las heridas, cuando salió de su despacho a ver qué estaba pasando. Cuando vi a Noelia, estaba apuñalando a la mujer del teléfono Jacinta, una paciente La atacó por la espalda, dos o tres veces. Entonces, me metí en el despacho y cogí lo primero que vi, una grapadora, y se la tiré. Noelia se giró, dejó de apuñalar a la paciente, se me quedó mirando y, en ese momento, se interpuso entre nosotras un compañero Salvador que llevaba una almohada declaró. Volví al despacho- -añadió- cogí un pisapapeles, pero Noelia ya se iba corriendo y chillando muchísimo hacia la otra dirección. También vi a Félix Vallés uno de los fallecidos diciéndome: Señorita, me han pinchado en la tripa Otra administrativo, que fue quien avisó a la Policía, también relató cómo a Félix Vallés le atacó cuando se acercó a preguntarle a Noelia, desconocedor de lo que ocurría en realidad, qué estaba pasando: Le preguntó: Señorita, ¿qué ocurre? Entonces, ella salió desatada y se fue hacia él, y le acuchilló en el lado izquierdo José Manuel Calderón Carrasco, enfermero que se acercó al control 43 cuando alguien le avisó de que uno estaba matando a médicos, enfermeros y todo el que se le ponía por delante Por eso, cuando vio a Noelia, no sospechó que sería ella la presunta homicida. Se esperaba a un hombre. Se fue hacia Félix a quien ya había apuñalado antes que estaba boca abajo, se lo puso entre las piernas y le remató, con ensañamiento dijo. JAIME GARCÍA ¡Señorita, me ha pinchado la tripa! María Luisa, antes del comienzo de la vista, explicaba que no entendía cómo en la jornada anterior no dejaron estar presente a Noelia, a petición de su abogado, Juan Carlos Mingo, que es también su primo. Su indignación era compartida, aunque reconocía que prefería que la acusada no estuviera ayer allí cuando ella declarara. Al testimonio de María Luisa siguió Algunos testigos estaban indignados porque la acusada no estuviera presente durante el juicio Félix le preguntó: Señorita, ¿qué pasa? Y Noelia salió desatada, se fue hacia él y le acuchilló en el vientre A la vista de ayer acudieron también tres miembros del Cuerpo Nacional de Policía. El primero en intervenir fue un inspector de la Sección de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial. Aunque no acudió al lugar de los hechos, indicó que la doctora De Mingo estaba bajo custodia, en estado de delirio, según el psiquiatra Se la trasladó al Gregorio Marañón. No se le pudieron leer los derechos y se la puso a disposición judicial sin verla ni hablar con ella Durante los testimonios policiales fue cuando más se habló del cuchillo de 15 centímetros de hoja con el que De Mingo, presuntamente, cometió las brutales agresiones. La Policía Científica fue quien se llevó el cuchillo y las muestras inquirió el inspector. Un agente que esa tarde se encontraba en el retén de guardia de Homicidios indicó que llegó a la Fundación Jiménez Díaz a las cuatro menos algo La llamada recibida decía que una médico había matado a algunas personas y apuñalado a otras relató, para después añadir: Cuando llegamos, había bastante caos, sangre por el suelo, mucho desorden... Ya habían desalojado a los enfermos de la tercera planta.