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ABC VIERNES 12 5 2006 Internacional 31 Las notas del general Rondot implican de lleno a Chirac en el Clearstream El ministro de Justicia toma medidas para retrasar la evolución de la crisis b El consejero personal de la minis- tra de Defensa anotó durante dos años las conversaciones de AlliotMarie con el presidente y con el ministro de Asuntos Exteriores JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Hay quienes piensan que el escándalo Clearstream se ha convertido en el más grave de la historia de la V República. Las notas personales de un general, Philippe Rondot, consagrado al espionaje de Estado, ponen de manifiesto que Jacques Chirac, presidente; Dominique de Villepin, primer ministro y Michelle Alliot- Marie, ministra de la Defensa, estaban al corriente e intentaron utilizar las listas bancarias falsas, con las que se pretendía comprometer la honorabilidad personal de Nicolas Sarkozy, ministro del Interior. Las filtraciones judiciales al vespertino Le Monde han sembrado un campo de minas en la cúspide del Estado, desde donde el ministro de Justicia, Pascal Clèment, intenta contra atacar pidiendo que se persiga la violación del secreto sumarial y exigiendo que se investigue el comportamiento de otro juez de instrucción, Renaud van Ruymbeke. Éste ha desvelado la verdadera identidad del cuervo que hizo circular las listas bancarias intentando asesinar políticamente a Sarkozy: Jean- Louis Gergorin, vicepresidente del consorcio euro armamentista EADS, amigo íntimo, confidente y aparente hombre de mano de Villepin. La derecha cobra las rentas del Clearstream J. P. Q. PARÍS. El escándalo Clearstream amenaza con incrementar de manera espectacular el voto de la extrema derecha del Frente Nacional (FN) que es el primer partido de Francia entre los electorados populares. Los indicadores sociales subrayan que, más allá de la crisis política, la opinión pública percibe una profunda crisis moral, como dejaron al descubierto la crisis de los suburbios, en noviembre, y la crisis del Contrato Primer Empleo, en febrero. Según los sondeos, el FT se cotiza hoy en torno al 14 por ciento de las intenciones de voto en las próximas elecciones presidenciales. En las de 2002, JeanMarie Le Pen consiguió en la primera vuelta el 16.8 por ciento, eliminando al candidato socialista, Lionel Jospin. Los especialistas afirman que el voto de extrema derecha pudiera crecer de manera espectacular si el escándalo no se enterrase con rapidez. Con un candidato como Le Pen en la primera vuelta de las próximas presidenciales, la extrema se convertiría en un factor imprevisible para el modelo político francés. El general Rondot, consejero personal de la ministra de Defensa para asuntos de seguridad y espionaje, anotó durante más de dos años, entre 2003 y 2005, lo esencial de sus diálogos, instrucciones y opiniones sobre sus encuentros en el Elíseo, en el Ministerio de Asuntos Exteriores (Villepin) y en el Ministerio de la Defensa (Alliot- Marie) y guardó las anotaciones en una caja fuerte personal. Estallado el escándalo, Rondot convirtióse en testigo excepcional, por lo que los jueces instructores abrieron esta caja fuerte y descubrieron sus cuadernos de notas. Jacques Chirac Las contradicciones De entrada, tales anotaciones desmienten y contradicen todas las afirmaciones y negativas personales de Chirac, Villepin y Alliot- Marie. Según ellas, Chirac estuvo al corriente de la existencia de las falsas listas comprometedoras, y fue el presidente en persona quien pidió al general que tratase tales informaciones con Villepin. Al contrario de lo afirmado una y otra vez por el primer ministro, el nombre de Sarkozy fue evocado en numerosas ocasiones como sospechoso privilegiado. Y, desde el principio, Gergorin, el misterioso cuervo acusador con cartas anónimas, siempre se comportó ante Rondot en la más estrecha complicidad de ideas con Villepin. La instrucción sigue su curso inexorable. Ante la gravedad excepcional de las acusaciones y sospechas que se desprenden de los cuadernos del general Rondot, Pascal Clèment, ministro de Justicia, tomó ayer dos medidas disciplinarias que pudieran retrasar técnicamente la evolución de la crisis. Clèment consideró intolerable la violación permanente del sumario de la instrucción y ordenó una investigación judicial interna, que pudiera cerrar el grifo de las filtraciones. Ordenó otra investigación paralela contra el comportamiento del juez Renaud van Ruymbeke, culpable de haber descubierto la verdadera identidad del cuervo Van Ruymbeke ha reconocido haberse entrevistado en secreto con Gergorin, que le anunció revelaciones espectaculares Le pidió una declaración oficial, que Gergorin consideró imposible por lo que Van Ruymbeke aceptó recibir la información a través de cartas anónimas El juez tardó varios meses antes de descubrir que los que habían interferido en su trabajo eran los mismos que tenían interés en manipular políticamente las listas de cuentas bancarias falsas.