Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18 Nacional OPERACIÓN ATRIO QUERELLAS DE LA FISCALÍA VIERNES 12 5 2006 ABC Anticorrupción cifra en más de 1.100 millones el agujero patrimonial de Afinsa sólo hasta 2004 A las imputaciones que atribuye a Fórum, suma delitos contra la Hacienda Pública y falsedad b Algunos sellos no se revalorizaban porque eran falsos o manipulados, y otros no lo hacían en la medida comprometida con los inversores; la sociedad siempre ganaba N. VILLANUEVA N. COLLI MADRID. La entidad Afinsa se encuentra en una situación de absoluta insolvencia con un agujero patrimonial de más de 1.100 millones de euros y con unos compromisos financieros (con sus clientes) que ascienden a más de 1.700 millones. Estos datos llevan a la Fiscalía Anticorrupción a concluir que Afinsa se encuentra en una situación de quiebra total, por lo que es incapaz de hacer frente a los miles de pagos que tiene pendientes. Este panorama, desolador para los más de 350.000 afectados por esta presunta estafa y la de Fórum Filatélico, es sólo el principio del gran cúmulo de irregularidades que la Fiscalía Anticorrupción relata en la querella que presentó en la Audiencia Nacional contra Afinsa, otras dos empresas proveedoras y seis personas- -cinco de ellas directivos de Afinsa y la sexta, que suministraba los sellos y propietaria del chalé en el que se encontraron 10 millones de euros- Los responsables de Afinsa venían desarrollando en los últimos años un negocio defraudatorio de captación de ahorro masivo una actividad que se llevaba a cabo en multitud de locales de numerosas poblaciones españolas. Su modus operandi era claro: bajo la apariencia empresarial de una actividad lícita (la compra de sellos) Afinsa captaba ahorros de sus clientes mediante la suscripción de unos contratos- tipo de inversión en sellos, instrumentados como venta con pacto de retrocesión. Esto significa que la compañía se obligaba a recomprar los sellos cuando venciera el plazo pactado por un precio que incluía el desembolso inicial del cliente y una rentabilidad mínima garantizada. Estas cantidades incluso podían anticiparse al ahorrador trimestralmente La compañía dice que dispone de 3.000 millones Afinsa aseguró anoche, a través de un comunicado, que está en condiciones de cumplir todos los compromisos adquiridos en cada contrato firmado ya que dispone de valores filatélicos y participaciones de control en distintas sociedades por un valor total que se acerca a los 3.000 millones de euros. Afinsa explicó en la nota que tiene depositados en sus cámaras acorazadas más de cinco millones de valores filatélicos, valorados en 2.000 millones de euros. medida de la revalorización prometida al inversor, lo que pone de relieve que el negocio era insostenible en sí mismo. ¿Por qué se ha mantenido entonces? se preguntarán muchos, afectados o no. La explicación de Anticorrupción es fácil: no faltaban inversores dispuestos a sustituir a aquéllos cuyos contratos vencían En otras palabras, el negocio se iba retroalimentando con nuevos clientes a los que Afinsa vendía los sellos a un precio menor del de la recompra al cliente que (una vez cumplido el plazo pactado) les abandonaba. La estafa ya estaba hecha, y la ganancia de los directivos de Afinsa y de su proveedor de sellos, Francisco Guijarro, también. Para comprender el engaño basta con fijarse en un detalle: la mercancía que adquiría Afinsa a su principal proveedor lo era a un 8 por ciento del precio del catálogo y la vendía después a Albertino Figueiredo y Juan Antonio Cano, responsables de Afinsa sus inversores con un margen de 1.150 por ciento, lo que significaría que, por poner un ejemplo, lo que compraba por 10 lo vendía por 100 al cliente, es decir, un 90 por ciento más caro. sumar la rentabilidad pactada: de un 7 a un 10 por ciento anual en los años citados. Anticorrupción no sólo asegura que parte de la mercancía que ofrecía Afinsa tuvo que ser retirada de la circulación por existir sospechas sobre su idoneidad sino que la situación se agrava porque existe un número de sellos posiblemente falsos o manipulados, suministrados por Guijarro a Afinsa En cualquier caso, no consta que la empresa haya reclamado por los defectos de la mercancía, no se justifica gran parte de las compras y no se conoce con certeza el destino último de los pagos a los proveedores (importes en efectivo) de lo que se infiere un delito de blanqueo de capitales. Esta imputación se suma a delitos contra la Hacienda Pública, estafa, insolvencia punible, administración desleal y falsedad en documento privado. Sospechas sobre su idoneidad En concreto, durante los ejercicios 1998 a 2002 Afinsa compró a Guijarro sellos por más 57 millones de euros y los vendió a sus inversores por 723 millones, es decir, sobre una mercancía con el coste de 57 millones había adquirido compromisos de recompra por valor de 723 millones a lo que había que El negocio se mantenía porque los nuevos inversores sustituían a aquellos cuyos contratos vencían Francisco Guijarro, el Roca de la filatelia En su casa de La Moraleja se encontraron cantidades astronómicas de dinero en efectivo- -10 millones de euros y 350.000 dólares- -así como coches de lujo, entre otros bienes. Durante el registro, la Policía se encontró con un panorama que inevitablemente recuerda a la reciente operación contra la trama de corrupción en Marbella y al que se considera su cerebro, Juan Antonio Roca. El Roca de la presunta estafa de Afinsa se llama Francisco Guijarro, no por planear la trama sino por sus espectaculares pertenencias. Además, según la querella de la Fiscalía Anticorrupción, existen indicios racionales de un traspaso del patrimonio de la sociedad filatélica al de Guijarro, su proveedor único. La investigación detectó en los bienes de Francisco Guijarro Lázaro y de su familia fuertes incrementos que no podían justificarse ni por rentas ni por patrimonios preexistentes, lo que llevó a sospechar que podía estar desviando para sí fondos de Afinsa. Ese enriquecimiento coincide con salidas de efectivo que en las cuentas de Afinsa se apuntan como ingresos de dinero en caja cuyo fin son compras. Estas compras, sin embargo, no aparecen acreditadas ni documentadas. Pero otras dos coincidencias sospechosas: 1) la cifra de las compras es muy aproximada a esos pagos por caja; 2) las compras de sellos a Guijarro no se han justificado y, salvo excepciones no existen facturas, ni recibos del proveedor por los pagos, todos en metálico Un negocio insostenible El cliente no solía encargarse de la custodia de los sellos, pues éstos quedaban depositados en la compañía. Hasta aquí, el negocio era aparentemente normal, de no ser porque los sellos en los que se basaban estos contratos no se revalorizaban (en algunos casos porque eran falsos) o no lo hacían en la