Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional JUEVES 11 5 2006 ABC El asesinato sectario de un adolescente despierta viejos fantasmas en el Ulster El Sinn Fein apoya al reverendo Paisley como jefe del Gobierno norirlandés b La llama del conflicto que ha ensangrentado el Ulster durante más de treinta años podría prender de nuevo, esta vez entre jóvenes católicos y protestantes EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Las generaciones que han vivido durante más de treinta años bajo la violencia en el Ulster cerraron ayer filas para impedir el paso a un nuevo enfrentamiento entre la comunidad protestante y la católica, ahora protagonizada por jóvenes que han crecido bajo la paz del Acuerdo de Viernes Santo de 1998. El reverendo Ian Paisley, líder del protestante Partido Unionista Democrático (DUP) ha acudido a rezar junto a la familia del católico Michael McIlveen, un adolescente de 15 años asesinado a golpes de bate de béisbol por una banda juvenil por razones sectarias Los McIlveen y Paisley, diputado por el condado en el que vive la familia, hicieron un llamamiento para que no haya venganza y las nuevas generaciones se mantengan alejadas de la violencia que sus mayores ya han dejado atrás. Michael McIlveen fue atacado el pasado domingo por la noche en la ciudad norirlandesa de Ballymena- -de mayoría protestante- -después de haber comprado una pizza que andaba comiendo por el camino. La Policía considera que fue abordado por un grupo de cuatro o cinco jóvenes, que se enfrentaron a él por la única razón de ser católico. Golpeado en varias partes del cuerpo, Michael recibió un duro impacto en la cabeza, que motivó su muerte en el hospital 24 horas después. Se ha detenido a varios posibles autores de la agresión, aunque no se han facilitado sus datos. Terry Shevlin, responsable de la Policía del condado, destacó ayer el peligro de que la muerte de Michael desate altercados entre bandas juveniles de ambas comunidades ahora que están a punto de comenzar las tradicionales marchas unionistas que se desarrollan al comienzo del verano. Las órdenes orangistas, organizadoras de esas marchas, han condenado el reprensible y perverso asesinato. Blair, el primer ministro laborista más impopular E. J. B. LONDRES. Los últimos escándalos del Gobierno han convertido a Tony Blair en el primer ministro laborista más impopular. Sólo el 26 por ciento de los británicos están satisfechos con su gestión, un punto por debajo del 27 por ciento logrado por Harold Wilson en 1968 tras una devaluación de la libra. La caída de Blair todavía es más hiriente para el líder del Nuevo Laborismo si se tiene en cuenta la altísima aceptación que gozó en sus primeros tiempos en el poder, cuando cubrió su estreno en Downing Street en medio de un entusiasmo generalizado. Así, en mayo de 1997, el nivel de satisfacción era nada menos que del 83 por ciento. A Blair le puede consolar que la conservadora Margaret Thatcher se hundió hasta el 24 por ciento, en abril de 1990, a consecuencia de la polémica sobre los impuestos municipales, y que el también tory John Major cayó hasta el 15 por ciento en 1995. En ambos casos, no obstante, el desplome supuso la antesala del abandono del poder del primer ministro, lo que resulta poco alentador para el líder laborista, quien se ha comprometido a traspasar el mando al ministro de Hacienda, Gordon Brown, con un amplio margen de tiempo. Gerry Adams Y Martin McGuinness, ayer en el Parlamento de Stormont Con el propósito de consolidar el camino de la paz, el próximo lunes se abrirá el periodo de sesiones de la Asamblea de Irlanda del Norte, que de entrada se dará seis meses para intentar llegar a un acuerdo de Gobierno. Para la primera jornada, el Sinn Fein ha propuesto ya la elección de Ian Pais- AP El joven católico Michael McIlveen fue asesinado a golpes con un bate de béisbol el pasado domingo sa compartir la cúpula del poder con el Sinn Fein mientras que los republicanos no cumplan con sus obligaciones El DUP de Paisley considera, además, que aún no está suficientemente probado el adiós definitivo del IRA a las armas e indicó que no quiere sus votos. ley como ministro principal de la región, y como segundo del Gobierno a su dirigente Martin McGuinness. Esa distribución se ajusta a los requerimientos del Acuerdo de Viernes Santo, según el resultado de las últimas elecciones, pero Paisley respondió ayer inmediatamente que no pien- Un posible antídoto En cualquier caso, Shevlin expresó su confianza en que la cruel muerte del joven sirva de antídoto al sectarismo que puede estar anidando entre ciertos adolescentes norirlandeses. Ya hace un mes, la Policía desbarató un gran atentado con explosivos y detuvo a cuatro activistas, dos de ellos con poco más de veinte años de edad, lo que alertó sobre el número de jóvenes que pueden estar deslizándose hacia una violencia que parece resistirse a abandonar el Ulster. Aprueban la extradición del responsable del mayor ataque informático militar a EE. UU. E. J. BLASCO LONDRES. Un juez de Londres recomendó ayer la extradición del hacker británico Gary McKinnon, quien durante dos años se introdujo en los programas informáticos de los ordenadores de diferentes instituciones militares de Estados Unidos. Algunas de sus incursiones ocurrieron tras el 11- S, lo que, según las autoridades norteamericanas, perjudicó el tra- bajo necesario tras los atentados, poniendo en peligro la seguridad nacional. La extradición debe ser ahora autorizada por el Ministerio del Interior. Si finalmente se produce, McKinnon será juzgado en EE. UU. y podría recibir una dura sentencia por lo que Washington califica como el mayor ataque informático militar de todos los tiempos El acusado insiste en que en realidad se trata de un torpe hacker cuya principal motivación era la curiosidad por conocer tecnologías de gran beneficio para la población, pero que el Gobierno estadounidense no desvela. Ahora apelará al ministro del Interior para ser juzgado en el Reino Unido. McKinnon fue detenido en 2002 por la Unidad Nacional del Crimen de Alta Tecnología del Reino Unido, después de que se hubieran rastreado sus movimientos en ordenadores de las redes informáticas del Ejército, la Armada, las Fuerzas Aéreas y el Departamento de Defensa de EE. UU. Según las autoridades norteamericanas, su acción causó un daño valorado en 560.000 euros.