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ABC JUEVES 11 5 2006 27 El asesinato a golpes de un adolescente despierta viejos fantasmas de violencia en el Ulster El ministro de Exteriores de Bolivia denuncia un saqueo sistemático de recursos en su país Italia aplaude la elección de un presidente de la República que supo dejar atrás el comunismo Giorgio Napolitano goza de la estima de toda la clase política menos de la Liga Norte JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La elección de Giorgio Napolitano como presidente de la República desató ayer un gran aplauso en el Parlamento italiano y en todo el país, pues el ex presidente de la Cámara de Diputados y ex ministro del Interior fue uno de los promotores del giro histórico del Partido Comunista de Italia (PCI) hacia la socialdemocracia. La llegada del primer ex comunista a la jefatura del Estado cierra finalmente el capítulo de la guerra fría en Italia, donde se libró una larga batalla entre el mayor partido comunista de Europa occidental y una Democracia Cristiana forjada para hacerle frente. Cuando los votos a favor de Napolitano llegaron a 505- -la mayoría absoluta en la sesión conjunta de Cámara, Senado y representantes de las regiones- los grandes electores estallaron en una ovación en pie que duró minuto y medio. El aplauso fue compartido por todo el país, pues Napolitano es un hombre de probada imparcialidad, que tuvo hace ya medio siglo el coraje para enfrentarse a la jefatura del PCI por defender el progreso económico de los trabajadores. Su biografía política Del PCI al socialismo europeo es un buen resumen de un itinerario personal que logró imponer a un partido comunista estalinista a fuerza de tenacidad. Napolitano es un ex comunista que respeta a todos los partidos y todas las creencias religiosas. Que no es sectario y se opone a las maniobras de división y crispación. Napolitano saluda a su salida del Senado tras ser elegido presidente AFP Prueba superada Romano Prodi se manifestó verdaderamente contento y lucía una sonrisa radiante, pues la elección del presidente de la República ha sido una nueva prueba de fuego de su coalición, que votó compacta a favor de Napolitano, mientras que la de su rival en las elecciones del mes pasado, Silvio Berlusconi, se dividió. La Liga Norte votó a su estrafalario caudillo Umberto Bossi- -y posteriormente declaró no reconocer la victoria de Napolitano- y Forza Italia y Alianza Nacional votaron el blanco. La Unión Demócrata Cristiana (UDC) votó también en blanco, pero declarando que era un error, lo cual enfadó mucho a Berlusconi. Para colmo, un destacado miembro de la UDC, Marco Follini, votó públicamente a favor del candidato del centro izquierda a la jefatura del Estado. El nuevo presidente de la República asumirá el cargo el próximo lunes, tomando el relevo de Carlo Azeglio Ciampi, quien concluye su septenio con el aplauso general. Está previsto que el miércoles le encargue formar Gobierno a Romano Prodi, quien el jueves presentará al Senado a los hombres y mujeres que lo acompañarán en el Ejecutivo para el voto de investidura. El nuevo presidente de Italia ha recibido incluso el apoyo de L Osservatore Romano No es normal que la Santa Sede exprese sus simpatías por un ex comunista agnóstico Un hombre justo y frugal J V. BOO Un hombre de avanzada La nomenklatura le tildó con la etiqueta despectiva de mejorista por intentar mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en vez de guiarlos hacia la revolución. Pero Napolitano se mantuvo firme en esa línea- -que beneficiaba al proletariado en lugar de instrumentalizarlo en conflictos- -y añadió una nueva osadía: Proponer la transición del PCI a la socialdemocracia. ROMA. Cuarenta y seis años de fidelidad a su esposa Clío, medio siglo en el Parlamento italiano y 80 años de persona cabal son las credenciales de un político que pasó la mitad de su vida en el Partido Comunista Italiano (PCI) sin contaminarse con las ideas de violencia, intolerancia o abuso de poder. Giorgio Napolitano, un hombre de modales suaves, lealtades fuertes y un sentido de la justicia fuera de toda duda, ha recibido incluso el apoyo de L Osservatore Romano No es normal que la Santa Sede exprese de manera pública sus simpatías por un ex comunista agnóstico, pero lo ha hecho expresamente por una persona que sabe escuchar, conciliar y unir, en vez de dividir, exacerbar o crispar. Su talante recuerda, en cierto modo, al de uno de sus antecesores en la presidencia de la República, Sandro Pertini. Ha sido siempre hombre de palabra. Por eso lo eligieron presidente de la Cámara de Diputados en el año 1992, y por eso Romano Prodi le nombró ministro del Interior en su Gobierno de 1996, poniendo en manos de un ex comunista un ministerio que la Democracia Cristiana había considerado irrenunciable durante medio siglo. Aunque nació en la sureña ciudad de Nápoles, su carácter es casi nórdico: ordenado, sencillo y frugal. Desde que en 1959 se casó con la abogada Clío Bittoni, ambos han compartido la vida y las ideas políticas en una modesta casa romana llena de serenidad. Tienen dos hijos y dos nietos. Su esposa reconoce que, debido a la actividad política, Giorgio Napolitano era un padre un poco ausente pero asegura que, en cambio, está siendo un abuelo estupendo.