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ABC MIÉRCOLES 10 5 2006 Cultura UNA HERENCIA POLÉMICA 61 25 días vividos peligrosamente 9 de mayo de 1931 Diversos anuncios en ABC dirigidos A los monárquicos españoles invitan a cualquiera que sea su ideología, de izquierda o derecha, a inscribirse en el Círculo Monárquico Independiente 10 de mayo El Gobierno de la República se incauta del edificio de ABC y suspende indefinidamente su publicación. En su sede de Alcalá, 67, el Círculo Monárquico se dispone a celebrar una Junta General para elegir una Junta directiva, que será el Comité central que debe dirigir para la próxima lucha electoral a todas las organizaciones monárquicas de España Sobre las dos de la tarde del 10 de mayo, el ministro de Gobernación, Miguel Maura, es informado de que había surgido un motín en la calle de Alcalá, 67: La multitud se agolpaba profiriendo gritos y amenazas. Ante la puerta de una de las casas, cerrada herméticamente, un furgón de la policía esperaba no sé qué y algunos guardias de seguridad de infantería y otros a caballo rodeaban a los manifestantes. El público fue parándose en actitud hostil. Fueron desalojadas las personas del local del Círculo Monárquico y conducidas a la Dirección General de Seguridad A las tres y media de la tarde- -prosigue su relato Maura- -una manifestación numerosa se dirigía al periódico ABC: Las turbas en tropel se dirigían hacia ABC, en la calle Serrano, con la intención de asaltar e incendiar el edificio de Prensa Española 5 de junio de 1931: reaparece ABC El 10 de mayo de 1931 ABC, en la calle Serrano, fue suspendido por la República que a nuestro juicio debe dirigir para la próxima lucha electoral a todas las organizaciones monárquicas de España. Es imprescindible que en el momento de la votación estén representadas todas las tendencias monárquicas de España Un día después, el 10 de mayo, otro recuadro en trazo negro más leve insiste: Todo elector debe acudir hoy, domingo, a su colegio electoral para comprobar que está en la lista de los votantes. No hay que fiarse por haber votado en las elecciones últimas, porque pueden haberle excluido posteriormente ABC El 10 de mayo de 1931 turbas en tropel se dirigieron al edificio de ABC para intentar asaltarlo e incendiarlo Tras ser incautado por la República, ABC reapareció el 5 de junio de 1931 aliado con la libertad y el orden tores, organizadores, anunciadores y ejecutores del asalto Cuando se produjo el asalto a la Casa de ABC no había en ella más personal que el de custodia, como sucede todos los domingos, explicaba el periódico: En la planta baja, un portero, que no puede apartarse de su puesto; en el piso segundo un telefonista, que tampoco puede abandonar la central a su cargo, y en el servicio de vigilancia de los talleres, dos obreros. Estos cuatro empleados, sin armas, que tampoco hubieran podido usar para el exterior, son todo el ejército formidable que ABC tiene organizado para defender su casa en los días más peligrosos, en los más propicios al ataque. Había también allí alguna fuerza de la Guardia Civil ABC aseguraba ese 5 de junio que el marqués de Luca de Tena no fue elemento director del Centro Monárquico, ni figuraba en la candidatura, ni aspiraba a representación alguna, ni se proponía siquiera contarse entre los posibles candidatos para la lucha electoral. Asistió a la reunión simplemente como socio y si, cediendo a requerimientos insistentes, hizo uso de la palabra, la correcta moderación de sus discursos no pudo merecer, ni mereció, el más leve gesto de advertencia del delegado de la autoridad que asistía al acto. El marqués de Luca de Tena había realizado el ejercicio de un derecho, dentro del más estricto sentido legal tuó inmediatamente contra los agredidos, encarcelando y procesando a muchos de ellos. La misma turba- -proseguía el editorial de ABC- -con los mismos arengadores y capitanes y en disciplinada formación, se trasladó sin el menor estorbo a la calle de Serrano, donde intentó el asalto y el incendio de la Casa de ABC, defendida sólo por unas parejas de la Guardia Civil. Este número había tenido su preparación en algunos editoriales de parte de la Prensa republicana, y la convocatoria para el acto se publicó la víspera en un órgano comunista. Aquí también actuaron las autoridades para averiguar si nos habíamos permitido resistir la agresión y si teníamos con qué defendernos; pero no sabemos de ninguna medida ni diligencia contra los induc- El asalto a la Casa de ABC La reunión del Círculo Monárquico se celebraría en una casa de la calle de Alcalá, 67, próxima a la plaza de la Independencia, entre ésta y Cibeles, frente al palacio de Bailén. Si asistía al acto un delegado de la autoridad, ¿cómo podía considerarse esa reunión como subversiva y clandestina? se preguntaban. Hubo el 10 de mayo una reunión monárquica pública y numerosa- -rememoraba ABC el 5 de junio- permitida y presenciada por la autoridad, y anunciada con bastante anticipación para elegir una Junta y acordar preparativos electorales. Claro está que para ningún fin ilícito hubiera sido anunciada, ni numerosa, ni presenciada por la autoridad. Al mismo tiempo que los monárquicos en su Círculo, se reunían frente a él grupos mandados por personas conocidas y que cometieron los desmanes a que nos referimos. Nada se hizo en aquel momento contra los agresores. La autoridad ac- EL DESCRÉDITO DE LA REPÚBLICA LIBERAL MANUEL ÁLVAREZ TARDÍO Historiador a República tuvo que afrontar desde su comienzo la ofensiva de todos aquellos sectores que habían apoyado al movimiento revolucionario con la esperanza de que el nuevo régimen diera paso a una transformación radical de la política, la sociedad, la economía y la cultura españolas. Aunque hubo una derecha republicana, liberal y moderada, que deseaba una República que pudiera atraer a los católicos posibilistas, el mayor peso entre las fuerzas políticas representadas en el Gobierno provisional correspondió a los socialistas y a la izquierda repu- L blicana, y ninguno de los dos, desde luego, era partidario de un régimen centrado, basado en los principios del constitucionalismo liberal, sino en un sistema que les permitiera hacer realidad los principios de la revolución republicana, incluido un programa de secularización de las conciencias. El análisis del episodio de la quema de conventos de mayo de 1931 y las medidas que la siguieron para suprimir la libertad de prensa y reunión de los conservadores monárquicos, sólo son comprensibles en ese contexto político de pugna entre un proyecto minoritario de democracia liberal y un proyecto mayoritario de democracia revolucionaria. Los incendios y, sobre todo, la renuncia inicial del Gobierno a hacer cumplir la ley y a perseguir a los autores de los delitos, sumado más tarde a una interpretación arbitraria en virtud de la cual los agredidos se convertían en los culpables y perseguidos, demostraron la fuerza que tenía el discurso revolucionario entre las clientelas de la izquierda republicana y socialista. La quema de conventos obligó, de hecho, al Gobierno a corregir parcialmente el rumbo moderado que su presidente, el conservador y católico Alcalá Zamora, había impuesto desde el mismo 14 de abril. A partir de la segunda semana de mayo empezó a estar más clara la debilidad y el aislamiento en que se iba a encontrar todo proyecto de República centrada y liberal. Muchos católicos aprendieron con aquellas jornadas que las posibilidades de que la República fuera a ser respetuosa con sus derechos y libertades eran muy escasas, y que los conservadores republicanos, lejos de defenderles, parecían dispuestos a transigir con las izquierdas alegando que los responsables de los excesos revolucionarios no eran otros que la intransigencia y los malos modos de los católicos monárquicos.