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ABC MIÉRCOLES 10 5 2006 Madrid 45 MADRID AL DÍA SE DICE SE COMENTA PROPUESTAS DE DELEGADO La dimisión de Constantino Méndez como delegado del Gobierno en Madrid provocó una convulsión informativa- -y política- -dentro del Partido Socialista de Madrid. Desde el lunes por la mañana, cuando se conoció la sentencia, el ir y venir de la información ha sido constante entre la sede regional, en Miguel Fleta, y la federal, en Ferraz. Los socialistas madrileños han propuesto que el nuevo delegado del Gobierno sea una persona de Madrid, cercana al PSM y conocedora de esta región y de sus problemas. Han puesto sobre la mesa algunos nombres, incluidos ciertos ex alcaldes, que cuentan con la experiencia como punto a su favor. Pero en la dirección federal y en Interior preferían, en principio, alguien más técnico que cree pocos problemas. PASAPORTE A FUENCARRAL RAMIRO BUENO IMAGINA, MÁS DE 1.000 FOLIOS A este paso, el futuro programa electoral de los socialistas para la Comunidad de Madrid no va a caber en el despacho del vicesecretario general, Antonio Romero, capitán de ese proyecto que han llamado Imagina Madrid y que está dando a Simancas todo el juego que necesitaba para estar en campaña un año antes de los comicios. El Imagina Madrid lleno de colores, ya está impreso en llaveros, mecheros, bolígrafos y hasta relojes. Pero también ha permitido organizar decenas de actos sectoriales con Simancas como protagonista que se han plasmado, hasta ahora, en más de mil folios. Y aún quedan 12 meses. La ingente cantidad de folios deberá convertirse en el programa electoral del PSOE. Falta saber si éste será un tomo o una colección completa. E xiste un tramo de la calle Fuencarral que es todo un territorio con sus fronteras bien definidas: del esquinazo de Gran Vía a Barceló. En esta zona se aglutinan tendencias anticonvencionales en una pasarela de gente extravagante, camuflada con el colorido grafitero de puertas, paredes y cierres. Resulta difícil distinguir entre las pintadas y los tatuajes del personal convertido en máscara. Aquí cada día siempre es carnaval. Una instantánea expresionista, entreverada con figuras salidas del pincel vitriólico de Otto Dix cruzado por las viñetas guasonas del genial Ibáñez. En este reino de Fuencarral sobreviven, a duras penas, algunas pensiones celianas y un par de bares anunciando churros con treinta años de antigüedad. Aparece la estética siniestra del gore junto a rockeros desencantados o tipos del hip- hop quitando hipos. También sirve como reserva navaja de algún ratero ya jubilado, aunque todavía con vista larga para aprovechar una última mano. Solo le falta un Luis Bonafoux que pudiera narrar sus juveniles fechorías igual que lo hizo sobre los apaches parisinos cuando fue corresponsal del Heraldo de Madrid a principios del siglo XX. En sus aceras pueden verse devotos de lo posmoderno en medio de una danza machacona a ritmo metálico del piercings y escaparates distorsionados. Cuando termina la algarabía tal vez sea el sonido más dulce un chirriar de rejas cubriendo lunas. Desde los umbrales de sus tiendas se aprecian dependientes que a lo peor son parentela de la familia Manson, o muchachas ombligueras sucesoras de la reina Morgana. Traspasar las puertas de estos comercios es, habiéndote encomendado a Andy Warhol, introducirte en una gruta encantada, donde puede que encuentres a tu otro yo más oculto; un Mr. Hyde andrógino y con una corriente eléctrica en el cuerpo que no se puede aguantar, mi alma. La frontera de Fuencarral es una diéresis urbana, una virgulilla en una calle rebelde señalando cualquier cosa. Con cierto ramalazo heredero del barrio cercano de Chueca y un eco turbio del Soho londinense, puede reclamar su independencia al ser país autónomo de lo cotidiano. ¡Fuencarral, nación ya!