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36 MIÉRCOLES 10 5 2006 ABC Madrid La residente, que padece esquizofrenia, acudió a la Audiencia desde la prisión de Soto del Real, en cuya enfermería está ingresada desde hace tres años JAIME GARCIA Las compañeras de Noelia de Mingo dicen que le tenían miedo y preveían un ataque violento La acusada de las tres muertes en la Jiménez Díaz se negó a declarar en el primer día del juicio b El detonante para la brutal ac- ción de la procesada pudo ser la petición que le hicieron sus superiores el día anterior de que se sometiera a un examen psiquiátrico M. J. ÁLVAREZ MADRID. Retraída. Inexpresiva. Tranquila en apariencia. Así se mostró ayer la residente de tercer año Noelia de Mingo Nieto, de 34 años, acusada de tres asesinatos y de causar heridas de diversa consideración a otras siete personas el 3 de abril de 2003 en la Fundación Jiménez Díaz, en la primera jornada del juicio que se celebra contra ella. En la cita, que empezó con casi una hora de retraso en la sección decimosexta de la Audiencia Provincial de Madrid, la presunta agresora, aquejada de esquizofrenia paranoide, respondió fielmente al perfil dibujado tras su brutal acción y durante la instrucción. Acogiéndose a su derecho a no declarar, la imputada, para quien el Ministe- rio Fiscal solicita una pena de 65 años y once meses de prisión por sembrar de sangre y muerte el citado centro sanitario ese fatídico día, musitó, con voz tenue y clara: no voy a responder a ninguna pregunta ni de la acusación ni de la defensa Dio las gracias cuando el fiscal le indicó que si en algún momento quería hacerlo, lo podía hacer. Fue lo único que salió de su boca. El resto de la sesión, que se prolongó durante algo más de dos horas, la pasó mirando a su defensa- -un primo suyo- o bajando los ojos cuando la situación le incomodaba- -cuando narraban el horror que causó- siguiendo la vista oral que protagonizaba como si hablaran de otra persona. No hacía vida de residente normal Ayer fue el turno de seis testigos, cinco de ellos personal sanitario, heridos por la MIR. Todos subrayaron que no hacía una vida de residente normal ni a nivel docente ni asistencial, que su comportamiento extraño había empeorado en las semanas anteriores a las puñaladas, que incluso le tenían miedo, que varias personas lo habían puesto en conocimiento de sus superiores en numerosas ocasiones sin que nadie hiciera absolutamente nada, y que el ataque fue por la espalda y por sorpresa El fiscal la considera autora de tres asesinatos consumados- -el de la médico Leilah El Ouamaari, el de la paciente Jacinta Gómez y el de Félix Vallés, quien visitaba a su mujer- cuatro en grado de tentativa, un delito de lesiones graves y una falta de lesiones, con la eximente incompleta de enajenación mental y con la agravante de alevosía. De ahí que solicite los 65 años de prisión o su internamiento en un centro cerrado, mientras, la acusación particular y la popular solicita 85 años y cinco meses. La primera en comparecer fue Belén Alonso, enfermera en rotación desde el 1 de abril en en el Servicio de Reumatología. Había oído hablar mucho de su actitud rara y extraña desde un año antes de los hechos, sobre todo a Leilah. Llevaba con ella tres días y estar a solas las dos en una habitación era bastante inquietante por su mirada, desafiante y amenazante, y su actitud: no hablaba y ni siquiera respondía cuando te dirigías a ella. Todos teníamos bastante miedo y veíamos previsible un estallido violento relató. Cualquier día me clava un puñal El fiscal explicó que entre las 14.15 y las 14.30 horas en la sala de control n 43 enfermeras y facultativos revisaban los informes clínicos y las altas. Todos estaba sentados en una mesa, salvo la imputada y un auxiliar situado enfrente, de pie- -a unos 200 metros- cuando comenzó la espiral sangrienta. La testigo fue la primera en ser atravesada por un cuchillo de cocina de 15 centímetros de hoja- -mostrado como prueba y observado por la procesada- Noté un escozor, me giré y Noelia estaba detrás de María, apuñalándola Tras ello, huyó para pedir ayuda, mientras iba gritando por el pasillo que todos se metieran en las habitaciones. Cualquier día me a va cla-