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ABC MIÉRCOLES 10 5 2006 Internacional 33 Blair logra una tregua en su partido con la promesa de su marcha anticipada Los laboristas tienen el 30 por ciento de apoyo, el más bajo desde 1992 b Los diputados laboristas críticos han avisado al primer ministro de que volverán a la carga si no prepara su retirada para antes de que acabe el año 2007 EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Aunque las aguas no se han calmado del todo en el laborismo británico, al menos Tony Blair ha logrado aflojar la soga que sigue teniendo al cuello. Para ganar unos meses de relativa tranquilidad ha tenido que pagar el precio de comprometerse a no agotar su tercer mandato y a traspasar el poder al ministro de Hacienda, Gordon Brown, con un amplio margen de tiempo, según anunció anoche en una intensa reunión con el grupo parlamentario. Parte de los diputados que amenazaban con un golpe interno si Blair no anunciaba un calendario para su retirada se han dado por contentos si la permanencia en el poder no se extiende más allá de finales del próximo año. Si el primer ministro no da señales de comenzar a dar pasos en la dirección de una estable y ordenada transición, la revuelta podría volver a tomar cuerpo. La conferencia anual del partido, que se celebrará en octubre, será la ocasión para calibrar el estado del compromiso adquirido por Blair. Y esto si antes no ocurren nuevos escándalos de gravedad en el seno del Gobierno, que hundirían definitivamente la ya baja expectativa de voto de los laboristas. Según una encuesta publicada ayer por The Times, de celebrarse ahora las generales, el Partido Laborista obtendría un 30 por ciento de los votos, el nivel más bajo de apoyo ciudadano desde 1992. La cifra supone un descenso de seis puntos en relación al resultado del sondeo del mes pasado. Además, el 65 por ciento de los encuestados consideran que los laboristas perderán las próxi- Los conservadores de David Cameron tienen un 38 por ciento de apoyo ciudadano, una holgada ventaja mas generales, esperadas para 2009, aunque bien podrían retrasarse legalmente hasta 2010, o sufrir un mayor adelanto una vez que Brown llegue al Gobierno y estime que ya ha ganado suficiente imagen de primer ministro. Por su parte, el sondeo indica que los conservadores de David Cameron lograrían un 38 por ciento, alcanzando la mayor distancia respecto a los laboristas en los últimos catorce años. Los liberal- demócratas se mantienen en un invariable 20 por ciento. En una entrevista con la televisión, Brown indicó ayer que Blair va a dar detalles a destacados dirigentes del partido sobre el proceso de transferencia de poder, aunque reconoció que de momento aún no ha tratado personalmente el asunto con el primer ministro. Para Brown, lo importante ahora es que el Gobierno demuestre con sus acciones y su conducta que es capaz de volver a conquistar la confianza de los ciudadanos, y que también el Partido Laborista logre cubrir una transición de la que no hay antecedentes en la reciente política británica, ya que no se ha dado el caso de un primer ministro Tony Blair que anuncie que no se presentará a las siguientes elecciones. Brown se acogió a una indirecta afirmación expresa de Blair de que él será el nuevo líder para indicar que, aunque el primer ministro es parco en pronunciarse sobre el futuro, no hay ninguna duda sobre la persona del sucesor. John Prescott, vicelíder del partido y mantenido en el Gobierno a pesar de haber visto limitadas sus funciones como viceprimer ministro, pidió a los dirigentes laboristas que no entren ahora en una guerra sobre el futuro del partido