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32 Internacional MIÉRCOLES 10 5 2006 ABC NATAN SHARANSKY Autor de Alegato por la democracia La tiranía es el terreno del que se nutre el terror; la sociedad abierta lo frena MADRID. Los cínicos odian el último libro de Natan Sharansky, Alegato por la democracia una obra que hoy presenta en Madrid José María Aznar. Lo odian porque ofrece una visión optimista del futuro de la libertad en Oriente Próximo y de las perspectivas que hay de que la democracia gane su última batalla contra el totalitarismo. La tesis de Sharansky es relativamente sencilla: Hay que promover una política articulada en torno a que la tiranía es el terreno del que se nutre el terror, de que construir una sociedad abierta es la mejor manera de drenar esas arenas movedizas. A lo largo de trescientas páginas redactadas con enorme claridad, de forma muy directa, Sharansky sostiene la tesis de que la democracia es la forma de derrotar al terrorismo. De que nadie quiere vivir en una tiranía y, lo que es más importante, que no podemos tener como aliado a un tirano porque el enemigo de su propio pueblo no puede ser mi amigo. Si no quiere a su propia gente, ¿cómo va a convivir con sus vecinos? Desde ahí sólo hay un pequeño salto hasta sostener la tesis que llevó a Aznar y Bush a disputarse en público en diciembre de 2004 y enero de 2005 el padrinazgo político del libro de Sharansky. Porque el siguiente paso es sostener que la democracia puede ser impuesta, como lo fue en Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Y si Irak es una sociedad extraña a la democracia, qué decir de lo que era el Imperio del Japón en 1945 cuando se puso en marcha la imposición de un sistema de libertades que hoy nada tiene que envidiar a los occidentales. Sharansky explica con claridad cómo la labor de acabar con los regímenes terroristas debe ir hasta las raíces. Hay quien sostiene que el mundo libre, encabezado por Estados Unidos, puede usar su poder para localizar a las organizaciones terroristas, dejarlas sin financiación y castigar a sus líderes sin necesidad de derrocar regímenes. Y si hay que terminar con éstos, ello sólo debe hacerse si son directamente responsables de los ataques. Se considera que esta clase de política constituye un método prudente de luchar contra el terrorismo y de restablecer la disuasión contra las amenazas de los regímenes de malhechores. Todo lo que vaya más allá de eso se ve como algo inmoral o peligroso o una suma de ambas cosas. Muchos críticos de esta estrategia no aceptan la premisa de que el terrorismo es, en primer término, un derivado de la ausencia de democracia. Hay quien cree que la raíz del terror es la pobreza, o que es el producto de un esfuerzo desesperado para vengar agravios políticos, económicos Sharansky nació en Ucrania en 1948. Tras la prisión y exiliarse en Israel, es autor del más influyente discurso en defensa de la democracia... un libro de cabecera de Bush y Aznar R. PÉREZ- MAURA una libre, Sharansky propone un método rústico pero infalible. La sociedad libre es aquella en la que un ciudadano puede ir a la plaza central de la localidad y ponerse a proclamar en voz muy alta las ideas políticas que tenga por conveniente sin ningún temor a que llegue alguien a detenerle por lo expresado. El mero hecho de que alguien tenga miedo a hacerlo porque puedan detenerlo- -aunque eso no llegue a ocurrir- -es un indicio de sociedad del miedo Y estas sociedades dependen de la violencia como método para mantener su equilibrio interno. El precio de la estabilidad dentro de los regímenes no democráticos- -según nos explica- -es el terror fuera de ellos. Por ello Sharansky cree que las sociedades del miedo deben ser derrotadas si las sociedades libres van a vivir de forma segura. Paz en democracia El libro de Sharansky es, sin matices, el de un político judío, escrito en el contexto del Israel de 2004- -antes de la muerte de Yaser Arafat. Un judío que fue ministro y tuvo grandes éxitos con su partido de inmigrantes rusos Israel B Aliyah mas hoy está integrado en las filas del fracasado Likud de Bibi Netanyahu. Y es que Sharansky nunca ha creído en la posibilidad de la paz que quería alcanzar Arik Sharón con los palestinos simplemente porque no cree posible la paz con un régimen en el que la verdadera democracia está, en su opinión, ausente. Pero éste es también el libro de un disidente soviético, mano derecha de Andrei Sájarov, que pasó ocho años en el gulag soviético antes de ser liberado en 1986. Ése es el contexto en el que se consolidó su pensamiento y que da lugar a algunos episodios que combinan lo trágico con una hilaridad incontenible. Como por ejemplo cuando describe cómo los disidentes vaciaban el agua de los retretes para conversar por el conducto de los mismos de una celda a otra- -la loza es un magnífico transmisor del sonido, según se nos explica- -hasta que el carcelero encontraba al prisionero con su cabeza dentro de la taza del retrete y éste tenía serias dificultades para justificar la inocencia de la postura en la que era sorprendido. Reconforta leer en este libro cómo los prisioneros soviéticos se llenaron de esperanza el día en que Ronald Reagan llamó a la URSS el Imperio del Mal y exigió a Gorbachov que derribara el Muro de Berlín. No sólo lo hizo, sino que a instancias de Ronald Reagan, el primer prisionero político al que liberó Gorbachov fue Anatoly Sharansky, hoy conocido como Natan Sharansky. AP o sociales. Es natural que quienes no creen que el terror aparece estrechamente vinculado a los regímenes no democráticos no estén convencidos de que la guerra contra el terror vaya a ganarse gracias al avance de los valores democráticos liberales. Es posible que, en cambio, defiendan la necesidad de financiar una guerra contra la pobreza o de poner fin a los agravios que, al parecer, llevan a los terroristas a cometer sus salvajes acciones Ante este discurso descriptivo del problema, Sharansky ofrece una respuesta nítida: Cuesta imaginar que alguien ponga en duda que si las tiranías de Oriente Próximo se convirtieran en sociedades genuinamente libres, el mundo sería más seguro Sharansky divide el mundo en dos tipos de sociedades. Las sociedades del miedo y las sociedades libres. Como prueba del algodón para diferenciar lo que es una sociedad del miedo de