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30 Internacional MIÉRCOLES 10 5 2006 ABC Hamás y Al Fatah, a tiro limpio en las calles de la Gaza más urbana b La Armada israelí intercepta un cargamento de media tonelada de explosivos con destino a la Franja mediterránea, el cuarto intento similar desde noviembre de 2005 J. C. JERUSALÉN. Los niños palestinos, sobre todo los de Gaza, aunque también los de Cisjordania, y sus padres, sobre todo los de Gaza, pero también los de Cisjordania, saben de sobra desde hace demasiado tiempo que no siempre resulta seguro ir a la escuela. En los últimos años, sobre todo a raíz de la segunda Intifada, se han contado varios menores muertos en su camino al colegio, casi todos víctimas de las operaciones militares israelíes. Casi todos, porque ayer, por ejemplo, en otra jornada de duros enfrentamientos armados entre milicianos de Al Fatah y Hamás, ocho chavales resultaron heridos en dichas batallas a cara descubierta en el centro mismo de la ciudad de Gaza, aunque no sólo allí, pues a última hora de la tarde, en el funeral de los muertos del lunes, se recrudecieron los tiroteos en Jan Yunis. La situación es complicada. Ahmed Yusef, consejero político del primer ministro, Ismail Haniyeh, fue víctima ayer de una agresión por parte de simpatizantes armados de Al Fatah, en un incidente que no pasó a la postre a mayores, pero que demuestra el desbocado descontrol. Tanto Haniyeh como el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, llamaron de nuevo a sus milicianos a bajar las armas, ordenaron intervenir a sus Fuerzas de Seguridad contra los rebeldes y tiraron de la mediación egipcia para desactivar las algaradas. Al fondo, o en primer plano quizás, están la crisis financiera, el impago de los salarios, la reunión del Cuarteto en Nueva York, el boicot internacional y la presión militar de Israel. Una pieza de artillería autopropulsada del ejército de Israel disparaba ayer contra objetivos palestinos en la Franja de Gaza AP La artillería israelí lanzó el lunes 330 proyectiles contra el norte de la Franja y causó graves consecuencias para la densa población de este área, en respuesta a los 8 cohetes Qassam disparados por milicianos palestinos Operación Trueno en Gaza JUAN CIERCO. CORRESPONSAL Contrabando interrumpido Presión militar que obtuvo ayer un notable éxito al interceptar la Armada un cargamento de cerca de 500 kilogramos de explosivos que pretendían introducir contrabandistas egipcios en la Franja mediterránea. El barco sospechoso se dio a la fuga al divisar un navío israelí, no sin antes, utilizando como pantalla a los barcos de los pescadores palestinos ajenos a la operación, lanzar al agua las trece bolsas que contenían el TNT. Los explosivos fueron extraídos del fondo del mar por medio de un robot de la Marina. Según fuentes militares hebreas, entre noviembre y diciembre del pasado año, se han registrado al menos otros tres intentos de contrabando similares que fueron detectados a tiempo. GAZA. Luce un sol espléndido en Beit Hanún donde, sin embargo, no deja de llover. Ni una nube enturbia el cielo sobre Beit Lahia, a punto de ahogarse bajo la tormenta. No hace falta que caiga agua para que la vida se desborde en el norte de Gaza, ni chubasqueros para evitar calarse, sino refugios subterráneos para eludir la muerte. Luce un sol espléndido en Beit Hanún, el cielo está más azul y despejado que nunca sobre Beit Lahia, pero las calles de estas dos ciudades fantasmas de la Franja, fronterizas prácticamente con Israel, están desiertas, apenas cuatro almas descarriadas por sus esquinas siempre densamente pobladas, sin atascos, sin aglomeraciones. No deja de llover en Beit Hanún, mientras Beit Lahia está ya a punto de ahogarse. Una y otra viven desde hace semanas, incluso meses, bajo la tormenta perfecta de miles de proyectiles lanzados por la artillería israelí, 300 sólo el lunes, por poner un ejemplo. El Tsahal lo tiene claro: Los ciudadanos de Israel sufren día a día la amenaza de los cohetes Qassam y las Fuerzas Armadas operan para defender a sus compatriotas, intentando no causar daños a la población palestina. Por desgracia, las organizaciones terroristas se escudan entre los civiles y lanzan entre ellos sus cohetes. La responsabilidad de los daños materiales y las bajas humanas no es nuestra, sino de los terroristas y de la ANP por no impedir los ataques contra Israel Versión oficial del Tsahal que aquí, entre las viviendas agujereadas, destechadas, vacías por la huida masiva de los residentes, le suena muy hueca a Mohamed Abu Odeh, quien vio alcanzada su casa hace dos semanas cuando toda la familia se encontraba en su interior. El impacto real Mi hijo estaba en la azotea. Resultó herido grave. Mi nieto, Mahmud, de 5 años, aún lleva collarín. Mi mujer fue llevada al hospital por un ataque de nervios. No sabía a quién visitar primero en el centro médico explica mientras muestra los restos de los proyectiles fragmentados. En los últimos días ha caído un proyectil cada cinco minutos. Más de doce por hora. Trescientos por día. No queremos que sigan lanzando Qassam contra Israel, es una estupidez, no les hacemos daño y en cambio sufrimos gravemente las consecuencias. Pero la respuesta israelí es desproporcionada. Disparan sin ton ni son. Dicen que con- La responsabilidad de los daños es de los terroristas y de la ANP por no impedir los ataques contra Israel tra espacios abiertos pero ya ve como están aquí las casas. Ya se han contado varios muertos y decenas de heridos explica Hanan Issar. Mis hijos no pueden dormir. El bebé no para de llorar. Sus hermanos han perdido la alegría, viven bajo permanente estado de choque. Primero oímos el silbido de los proyectiles, luego el tremendo ruido del impacto, unas veces más lejos, otras demasiado cerca asegura sin creer en un pronto despertar de la pesadilla. El ser humano suele acostumbrarse a casi todo, sobre todo si es pobre, apenas tiene para comer, se ha quedado sin trabajo por el cierre del área comercial de Erez tras la retirada israelí del pasado verano de Gaza, no puede mandar a sus hijos al colegio y necesita de la ayuda de la ONU y de la caridad de sus vecinos para sobrevivir. A casi todo se acostumbra uno reconoce Intisar, la matriarca de la familia Abu Odeh, pero no a esto. ¿Es que los soldados israelíes no tienen madres o hijos pequeños? ¿Qué culpa tiene mi nieto de 5 años del lanzamiento de Qassam? ¿Por qué nos castigan siempre a nosotros, por qué alimentan mi odio a Israel? Preguntas que ni siquiera llegan a su destinatario. El estruendo de la Operación Trueno ahoga las palabras que, empujadas por la fuerza de los Qassam palestinos y los proyectiles israelíes, se alejan con la tempestad.