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ABC MARTES 9 5 2006 Cultura 59 El Jefe, internauta Premios Mayte Al recibir el Nacional de las Letras Bruce Springsteen regala en su página web una canción inédita El cantante Bruce Springsteen ha colgado en su página web (www. brucespringsteen. net) una canción inédita grabada en uno de los ensayos de su álbum We shall overcome. The seeger sessions El tema, titulado ¿Cómo puede un hombre soportar tiempos como éstos y vivir? escrito y grabado por Blind Alfred Reed en 1929, ha sido adaptado por el Boss a la situación de las víctimas del Katrina. Sacristán, Boadella, Lolita y Soler Leal, entre los doce finalistas Toni Acosta, José Sacristán, Juan Mayorga, Lolita, Fele Martínez, Albert Boadella, Cipriano Lodosa, Lucía Quintana, Juan Pastor, Luisa Martín, Celia Freijeiro y Amparo Soler Leal son los doce finalistas a la XXXV edición del Premio Mayte de teatro, que se fallará el 22 de mayo. El año pasado el ganador fue Carlos Hipólito, que se sumó a una larga lista de premiados, que arrancó con Marsillach. Caballero Bonald vindica la literatura para ser más libres y felices El escritor José Manuel Caballero Bonald, tras recibir ayer el Premio Nacional de las Letras Españolas de manos de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, reivindicó la Literatura como un buen sistema para defendernos de todo lo que nos impide ser más libres y más felices El Paraninfo del Palacio de La Magdalena, en Santander, acogió este año el acto de entrega de los galardones. Gardel es un ejemplo para todo aquel que quiere dedicarse al arte b El cantautor argentino Diego Moreno rinde homenaje al mito del tango con la publicación de una nueva biografía titulada Cada día canta mejor J. B. MADRID. A Diego Moreno le viene la pasión por Carlos Gardel de lejos. Ya su padre presidió una asociación dedicada al mítico Zorzal. Moreno es un cantautor argentino afincado desde hace años en Italia, que ha decidido volcar su devoción en una nueva biografía del artista que revolucionó el tango, a la que acompaña un disco (preludio de un proyecto más ambicioso que realizará en un futuro próximo) Gardel es tan grande- -dice Diego Moreno- -que su trascendencia va mucho más allá de lo artístico. De hecho, hace tres años la Unesco sumó su voz a la memoria del mundo considerándola Patrimonio de la Humanidad. Mi intención a la hora de escribir este libro ha sido mostrar la punta del iceberg de lo que es Gardel. El mito es tan grande que quizás no deja ver lo mucho que ha dejado, y mi generación lo sabe bien Cada día canta mejor: Mi Don Carlos Gardel (Rama Lama Music) es el título de esta breve biografía, pensada originalmente en español, escrita después en italiano, y reescrita ahora nuevamente en español por su propio autor. Gardel es un modelo para todo aquel que se quiera dedicar al arte. Más allá de sus cualidades como cantante, como compositor, fue un hombre que supo hacer frente a la fragilidad y que supo salir adelante aprovechando sus circunstancias. Jugó sus cartas, que eran de primer nivel; todo ello sobre la base del trabajo, de no dormirse nunca en los laureles Son muchas las cosas que admira de Gardel; destaca su universalidad. Pinta tu aldea y pintarás el mundo reza un dicho. Gardel supo, desde un concepto de barrio, transformarse en un artista internacional. Entendió que el tango podía ser un pasaporte extraordinario. En él se ve la connotación más positiva de la palabra globalización. Una escena del ensayo general de El rapto en el Serrallo ÁNGEL DE ANTONIO ÓPERA El rapto en el Serrallo Música: W. A. Mozart. Libreto: G. Stephanie. Dir. musical: Christoph König. Dir. escénica: Jérôme Deschamps y Macha Makeïeff. Escenografía: Miquel Barceló. Figurinista y diseñadora de utilería: M. Makeïeff. Intérpretes: Shahrokh Moshkin- Ghalam, Desirée Ranctore, Ruth Rosique, Eric Cutler, Wolfgang AblingerSperrhacke y Eric Halfvarson. Coro y Orquesta titular del Teatro Real. Lugar: Teatro Real, Madrid. Fecha: 8- V MUSEO DE CARNE Y HUESO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE E l rapto en el serrallo es, como mínimo, un ópera bifronte. A lo agradable, lo fácil y lo ligero, se superponen la dificultad vocal y la escénica. Curioso y difícil equilibrio que, según se dice, refleja, como no lo hace ninguna otra ópera del autor, la alegría de vivir de un Mozart enamorado e independiente No se puede negar que a todo ello aspira la producción vista anoche en el Teatro Real, realizada a partir del trabajo presentado en Aix en Provence, en 2003. Lo apuntan algunos detalles de lo más gracioso, ya pueden ser las intervenciones del jenízaro gritón, las evoluciones de los que simulan ser gallináceas o el minipiano de Pedrillo. Graciosas todas ellas, sin duda, y por eso mismo colocadas gratuitamente en un escenario al que le faltan otras muchas cosas, que no el chiste fácil. Pero conviene ir por orden. La escenografía diseñada por Miquel Barceló, además de simple en la configuración de sus elementos, genera un espacio de una desnudez insustancial, en la que se entremezclan, sin orden, el interior y el exterior. Con relativa fortuna tratan de moverla los directores de escena Jérôme Deschamps y Macha Makeïeff. A veces provocando situaciones de trivial concentración humana, como sucede (de nuevo la gracia) ante la afectada danza de salida del pachá Selim. Aún así, el espacio de Barceló encuentra un aliciente en las propias telas pintadas por el artista y que, como si de un muestrario se tratase, se van superponiendo al fondo una sobre otra (no siempre bien planchadas, todo hay que decirlo) Algo hace sospechar que la anchura de campo del escenario del Real le ha sentado mal a esta producción y, de paso, a este título mozartiano. Pero aún más, pues hay algo que transmite una tristeza colosal, y es el trabajo del maestro Christoph König. Tiene a su favor la voluntad de mantener a la orquesta en un correcto segundo plano, aunque lo haga de forma tan compacta que, a la postre, todo se amalgame dejando en el camino muchos e interesantes detalles orquestales. Son abundantes los tropiezos en la concertación y poco el esfuerzo que se pone por recuperar el espíritu que sí se demuestra en la obertura. No es extraño, que semejante trasfondo contagiase a unos intérpretes que, también, salieron prometiendo otra cosa. Así, Eric Halfvarson surgió con voz potente y sonora, pero luego apenas apuntó la cólera de Osmin, además de quedarse sin graves en su monumental Ha! Wie will ich triumphieren del tercer acto. Desirée Rancatore, enfrentada a la notable dificultad de Konstanze dejó a medio gas gran parte del papel, algo destemplada en el agudo y poco exacta en las agilidades. Con todo, tuvo dignidad la comedida bravura de su Marten aller Arten Como hubo detalles de buena línea en las intevenciones de Ruth Rosique y Eric Cutler, este último dejando asomar, a veces, una voz vibrante y entusiasta, pero apagados ambos en una expresividad muy poco intencionada. Wolfgang Ablinger- Sperrhacke se reveló, finalmente, sin calidad en su siempre evocadora romanza. Y es una pena, pero a través de instantes como este se despejó, definitivamente, la sustancia de la representación. Demasiado monocorde y apagada para una ópera que, si algo tiene, son variados puntos de vista.