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ABC MARTES 9 5 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR SANTIAGO GUIJARRO OPORTO EL CÓDIGO DA VINCI ¿FICCIÓN O REALIDAD? El Occidente postcristiano quiere borrar de su memoria compartida sus orígenes cristianos y la mejor manera de hacerlo consiste en estigmatizarlos ENDREMOS que agradecerle a Dan Brown el habernos revelado los verdaderos orígenes del cristianismo y las claves para desenmascarar las mentiras sobre las que la Iglesia católica ha construido su posición de poder? Es la pregunta que suscita en muchos la lectura de su novela, El código da Vinci, y que provocará en muchos más su versión cinematográfica. La versión de Dan Brown sobre los orígenes del cristianismo se expone ampliamente hacia la mitad del libro, cuando los protagonistas del relato, el profesor Robert Langdom y la criptóloga Sophie Neveu, se encuentran con sir Leigh Teabing, un noble inglés a quien se presenta como personaje ilustrado. A lo largo de casi diez capítulos estos tres personajes mantienen una larga conversación en la que se descubren las causas de la muerte del renombrado restaurador del Louvre, Jacques Sauniére, y de la trama que la ha provocado. El cristianismo, según Brown, fue una construcción del emperador Constantino, que vio en la naciente religión un instrumento ideal para consolidar su poder. Fue él quien consiguió que Jesús fuera reconocido como Dios en el concilio de Nicea a comienzos del siglo cuarto. Antes de él, Jesús era considerado un hombre grande y poderoso, pero sólo un hombre. Constantino, y la Iglesia después de él, ocultaron cuanto pudieron esta condición humana de Jesús. Ocultaron, sobre todo, su relación con María Magdalena, que dio lugar a una estirpe regia. Para enterrar de forma efectiva la memoria de este Jesús humano, Constantino y la Iglesia realizaron una escrupulosa selección de las memorias sobre Jesús, los Evangelios, conservando sólo aquéllos que reconocían su divinidad y desechando los que le consideraban simplemente humano. Esta reconstrucción de los orígenes del cristianismo combina hábilmente el dato histórico del llamado giro constantiniano con otra serie de afirmaciones carentes de todo fundamento histórico, que se cobijan bajo su sombra. Nadie puede negar que el reconocimiento del cristianismo por parte de Constantino supuso un notable impulso para su implantación en el Imperio Romano, pero decir que el cristianismo fue una invención suya, afirmando que Jesús estuvo casado con María Magdalena, que su divinidad fue reconocida sólo en el siglo IV y que la selección de los cuatro Evangelios canónicos fue un hecho totalmente arbitrario es algo muy distinto. El lector avisado sabe que estas afirmaciones forman parte de la ficción de la novela, pero, dado que muchos las han tomado al pie de la letra, no es ocioso preguntarse por qué se ha producido esta asombrosa metamorfosis. Ciertamente no puede explicarse del todo por la habilidad literaria del autor, ni por su erudición, que, al menos en lo que se refiere al cristianismo antiguo, deja mucho que desear. Tampoco puede explicarse sólo por la extendida ignorancia acerca de estos temas, ciertamente complejos y por ello fácilmente manipulables. Estos dos factores son una buena com- ¿T KILLIAN binación que explica parte del éxito de la novela y la transformación a que ha dado lugar. Pero no son el factor determinante. El factor determinante es, a mi modo de ver, que Dan Brown ha presentado, en el momento adecuado y a través de un formato fácilmente accesible, una reconstrucción del pasado que redefine el papel de la religión mayoritaria de Occidente. Probablemente no ha sido ésta su intención, pero la forma en que ha sido recibida su novela ha producido este efecto. Lo más relevante de todo este fenómeno no es la novela en sí, sino su recepción El hecho de que la reconstrucción de los orígenes del cristianismo realizada por Dan Brown de forma tosca en el marco de un relato de ficción se haya convertido para muchos en una interpretación autorizada del surgimiento de la religión mayoritaria de Occidente es muy significativo. Es obvio que han sido las preocupaciones y las circunstancias que viven los lectores las que han obrado esta transformación. Maurice Hallbwachs mostró hace ya más de medio siglo que los grupos construyen y reconstruyen su pasado guiados, en parte, por los intereses y preocupaciones de las situaciones que viven en el presente. La recuperación del pasado no es nunca inocente, porque un grupo o una sociedad son, en gran medida, aquello que recuerdan acerca de sí mismos, y por ello la memoria social es un elemento determinante de la identidad social. La redefinición de los orígenes del cristianismo propuesta por Dan Brown en su novela tiene el efecto de borrar uno de los elementos que configuran la identidad colectiva de las sociedades occidentales. Si el cristianismo fue una invención, entonces podemos prescindir de él a la hora de construir nuestra identidad como sociedad emancipada de toda tutela. En este sentido, la recepción de El código da Vinci es un fenómeno social paralelo al debate suscitado en torno a la mención de las raíces cristianas de Europa en la Constitución Europea. El Occidente postcristiano quiere borrar de su memoria compartida sus orígenes cristianos y la mejor manera de hacerlo consiste en estigmatizarlos. Lo que revela la recepción de este libro, lo mismo que la acogida que suele dispensarse a otras publicaciones pretendidamente científicas que tratan sobre sociedades ocultas, secretos escondidos o perversas tramas eclesiásticas, es una reacción adversa frente a la religión institucionalizada, que en Occidente se identifica con la Iglesia católica y, sobre todo, con el Vaticano. Es admirable la facilidad con que se pueden difundir y aceptar interpretaciones carentes de todo rigor histórico sobre las raíces de nuestra identidad compartida. De hecho, lo más relevante del fenómeno da Vinci no es haber propuesto una de estas interpretaciones, sino que el intento haya logrado, en muchos casos, convertir la ficción en realidad. Profesor de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO PELIGROSAS SINTONÍAS AMERICANAS En Europa, la reforma laboral española se recibe con reservas. En Londres, Financial Times la presenta de manera informativa, avanzando este arco iris de reservas: Los sindicatos e IU denuncian un proyecto que, a su modo de ver, se queda corto El bussiness lobby critica unas reformas excesivamente tímidas El profesor Sandalio Gómez habla de un compromiso insatisfactorio En Berlín, Die Welt insiste en las mismas reservas de fondo. En América, la sintonía ideológica entre Evo Morales y Zapatero (dice Bernardino León, citado por Clarín, en Buenos Aires) orquestada, si no manipulada, por Hugo Chávez, está dinamitando todos los históricos procesos de integración política continental, desbaratando la antigua influencia española y europea. En Argentina, La Nación titula: Brasil teme una guerra fría regional Y escribe: Lula está indignado con Chávez La Comunidad Andina de Naciones, CAN, está en plena implosión, debido al abandono de Chávez. Convencido por Chávez, Morales sigue su camino. Mercosur está en crisis global En Venezuela, El Diario publica unas declaraciones de Juan Carlos Echeverri, decano de la facultad de Económicas de la Universidad de Los Andes (Colombia) afirmando: El comportamiento de Venezuela y las políticas intempestivas adoptadas en Bolivia están generando mayor división, que se tardará dos décadas en recomponer. Estamos volviendo a décadas atrás, cuando la nacionalización alejó cualquier opción de desarrollo económico En Bolivia, el nacionalismo revolucionario es aventado con mucha algarabía periodística y algunas críticas. Jornada advierte de las severas advertencias contra Evo que avanzan los consejeros de Lula: Brasil cree que Bolivia sin acuerdos tendrá graves problemas La Prensa anuncia con entusiasmo una próxima reforma agraria La Razón publica un comentario de Mario Rueda Peña criticando el proceso en curso: La mentada nacionalización, un nuevo y largo conflicto con un final incierto A la espera de nuevas llamaradas de inmigración subsahariana, Sud- Ouest, en Burdeos, hace una advertencia de fondo: ¿Se convertirá Marruecos en un Estado islámico? Y escribe: En Marruecos se piensa que si se organizasen elecciones transparentes los islamistas ganarían muy fácilmente A las puertas de Ceuta, Melilla y Gibraltar. Entre la política y la crónica de sociedad, en Alemania, Frankfurter Allgemeine Zeitung comenta las sutilezas de la conversión de la baronesa Thyssen en combatiente ecologista