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ABC LUNES 8 5 2006 Deportes PRIMERA DIVISIÓN TRIGÉSIMA SÉPTIMA JORNADA 87 La conducción del balón, pero sobre todo su control del mismo a media altura, ha sido una de las acciones que cautivó a la afición que yo sea diestro Un ejemplo que ratifica sus palabras es el gol que le marcó al Deportivo en enero de 2002, posiblemente uno de los más bonitos de ejecución que ha conseguido en su etapa blanca. Después del control orientado con el que paró el centro de Figo y de las dos fintas rodeado de tres defensas, soltó un zurdazo lleno de potencia que superó a Molina. El gol de Glasgow, de dificilísima ejecución, no fue casualidad. El maestro de Zidane en esta clase de remates ha sido siempre su compatriota Papin. En él se fijó y siempre que la situación se lo ha permitido ha rematado de esa forma. La intento siempre que puedo, me gusta. La de Glasgow fue tan plástica porque el balón se quedó muy arriba aquella final su técnico, Aimé Jacquet, le había pedido especialmente que entrara siempre al remate porque los brasileños defendían en zona y de forma muy estática. También en su debut con Francia (17- VIII- 94) marcó de cabeza. En el Madrid ha logrado siete tantos con la testa, con el de ayer. El control del balón Pecho, media altura, ras de suelo Una de sus delicatessen... ya sea con el pecho, con el balón en el aire, a ras de suelo. Maneja indistintamente el interior y el exterior de sus dos pies para amortiguar el balón. Una de sus acciones preferidas- -y que el Bernabéu ha valorado sobremanera con largas ovaciones- -ha sido el control a media altura. Él sabe que estéticamente entra por los ojos y por eso lo intenta siempre. Es muy difícil de hacer, sobre todo cuando el balón llega muy rápido y desde muy lejos, la amortiguación del golpe con el pie debe ser impecable para quedarte con el balón, poder seguir la jugada y que el gesto sea útil para tu equipo También le gusta arriesgar en los controles con el pecho. Por su envergadura se permite el lujo de dejar muertos en sus pectorales balones que se antojan imposibles de domar. le hacer con el exterior del pie según le viene el balón y que acelera enormemente el vértigo de la jugada. Normalmente utiliza el interior para los cambios de orientación. Su especialidad son los pases al hueco en profundidad a la espalda de la defensa. Ahí es donde Zidane dice que entra en juego el compañero y que es vital para dar un buen pase conocer sus movimientos. Es el momento en el que el compañero inicia el desmarque y él agacha su cuerpo para golpear el balón y dirigirlo mejor con el interior de su pie. Su rúbrica es la roulette marsellesa Paro el balón con la derecha, lo hago rodar hacia atrás y salgo en sentido contrario La roulette marsellesa Su marca registrada... a su hermano Su rúbrica, su marca registrada aunque asegure que la aprendió de su hermano Nordine, tres años mayor que él. Su explicación de la jugada merece la pena leerla textualmente. Es un gesto que haré hasta mi último suspiro y que hago continuamente desde que jugaba en las calles de Marsella. No ha pasado un día desde hace más de quince años que no la haga, que no la intente. Se ha convertido en un tic... No es un cosa mía, se llama la roulette marsellesa Yo paro el balón con la derecha, lo hago rodar hacia atrás y salgo pivotando en sentido adverso al juego. Cada vez que la hago algo pasa por mí, porque es totalmente natural, no lo pienso Su roulette más impresionante la hizo en Valladolid en la temporada 2003- 04, pero no acabó un gol. Pero en su inventario hay otra que muy pocas veces ha hecho en los partidos porque es más complicada y por respeto al rival. Consiste en arrastrar- -como si fuera un rastrillo- -el balón con la derecha encadenado de un pequeño toque con la izquierda, o incluso con el mismo pie, y salir en giro. Posición táctica Por detrás de dos delanteros Nunca se ha quejado de su posición dentro del equipo, aunque sí ha reconocido que prefiere jugar en el centro que en las bandas. Y si por delante tiene dos delanteros, pues mejor que uno. Tácticamente mejoró sus prestaciones en Italia. En el Juventus, con Ancelotti y Lippi, cuando el equipo no tenía el balón debía replegarse y tapar huecos. En el Real Madrid ha jugado muchos partidos demasiado escorado a la izquierda, tanto con Del Bosque y Luxemburgo como ahora con López Caro. En la selección, más centrado, siempre ha declarado sentirse más cómodo. El colmo de su posicionamiento en un campo se produjo en un partido que disputó el Cannes en Saint Etienne en el que le pusieron a jugar de lateral derecho y por su banda, claro, su equipo recibió un gol. El juego de cabeza Para pensar y ganar un Mundial Un jugador de su técnica y calidad individual debería tener sólo la cabeza para pensar, pero también para marcar dos goles en la final del Mundial de Francia 98 y ganar el título. A raíz de aquello, en el Juventus pasó de lanzar los saques de esquina a rematarlos. En El pase En profundidad, su especialidad Uno de los conceptos que mejor domina el jugador francés, ya sea en corto, en largo o esas prolongaciones que sue-