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ABC LUNES 8 5 2006 81 Deportes JOSÉ CARLOS CARABIAS NURBURGRING. Michael Schumacher se niega a envejecer. Se resiste a sucumbir al influjo del prejubilado, según el cual la tendencia consiste en dejarse ir, en conceder ventaja al viento de los días. Se trata de una constante social que condena al decaído, al deprimido, al débil. Y algo más, al veterano. El alemán ha negociado con su ego, ha colocado en la balanza el carné de identidad y las ganas de competir y ha resuelto a favor de la pelea. Ayer ganó el Gran Premio de Europa, Nurburgring, camino de la Selva Negra, Alemania frondosa de bosques y pueblos diminutos. Y lo hizo frente a Fernando Alonso, impulsado por su juventud, su ambición y su talento. El Mundial apunta al duelo de generaciones. Después de todo, la tecnología, el desarrollo industrial en los túneles del viento y el I+ D no pueden esconder el significado de los gestos. Fernando Alonso lucía el sábado un aspecto radiante, luminoso, con su pole y sus expectativas. Michael Schumacher compareció en plan vinagre ante la prensa, respuestas secas, cortantes, con ganas de desaparecer de allí. La carrera de Nurburgring invirtió las señales. Alonso, con gesto serio y pocas ganas de hablar. Schumacher, feliz, profundo en las contestaciones. El Real Madrid no puede con el Villarreal (3- 3) en la despedida de Zidane del Bernabéu y se jugará la segunda plaza de la Liga frente al Sevilla Schumacher se niega a envejecer El alemán supera a Fernando Alonso en una perfecta sinfonía de Ferrari con sus Bridgestone carrera. Bridgestone ha arrasado a Michelín, recitaba la cantinela. Los compuestos japoneses funcionaron desde luego en los Ferrari. Ya lo hicieron en Ímola y han vuelto a triunfar en un escenario tradicionalmente esquivo como Nurburgring. Rosberg salió el último y acabó séptimo. Otro saldo competente. Pero tampoco es para lanzar las campanas por el resultado de Toyota (noveno con Trulli) o Midland (12 y 13) Y después de todo, Raikkonen, con Michelín, realizó una sensacional carrera con el adelantamiento a Button y el hostigamiento final a Massa y sus Bridgestone. Tres giros supersónicos La tecnología es como el empedrado. Un buen lugar para descargar responsabilidades. La realidad dictaminó que Michael Schumacher debía adelantar tarde o temprano a Fernando Alonso. Lo decía la pantalla de cronometraje, el punto de adoración de la Fórmula 1. Después de rodar a una prudencial cercanía durante 37 vueltas, pegó el estirón en el segundo repostaje del español. Cuando Alonso se detuvo, el teutón marcó dos veces el récord de la mañana en tres giros supersónicos, del 38 al 41. Con la pista limpia, sin doblados a la vista y la certeza de que en ese instante se jugaba la victoria, empleó 1 minuto y 32 segundos para recorrer algo más de cinco kilómetros. Y así durante tres rondas consecutivas a Nurburgring. Renault tardó 8,8 segundos en echar gasolina y cambiar las ruedas al coche de Fernando Alonso. Schumacher solventó el encargo en 6,8 un par de vueltas después. Con los otros dos segundos de ventaja que adquirió en los tres giros de oro, el alemán dio carpetazo al asunto. Entre el español y el germano había media recta cuando ambos se juntaron para seguir la carrera en la normalidad. Cinco segundos son misión imposible cuando uno va más lento que el otro. Emparedado en rojo por Schumacher delante y Massa detrás, Alonso tuvo que dejar de economizar cuando Raikkonen apretó al brasileño y éste a su vez al asturiano. A falta de tres vueltas protegió los ocho puntos que había ganado en buena ley con el retrovisor pendiente de Massa y no la pupila en Schumacher. Para entonces, el siete veces campeón del mundo ya festejaba por anticipado la invasión de pista en acuarela roja que le esperaba. Massa, muy rápido A ese estado les condujo la cita de Nurburgring. Y no fue sólo por el resultado, sino por las sensaciones. El Ferrari fue mucho más rápido que el Renault. Y no porque Schumacher destronase a Fernando Alonso de su pole y sus sueños, sino porque Felipe Massa fue tercero. Los bólidos rojos ofrecieron excelentes prestaciones durante todo el fin de semana y la realidad del vuelta a vuelta decreta el camino. Michael Schumacher fue más rápido que el campeón del mundo durante toda la carrera. Esto sería más sencillo sin tanta estrategia en los boxes. Las carreras no sólo se definen por las manos y la cabeza del piloto y la potencia del coche. Una mala estrategia en las paradas, un error al embocar una manguera o cualquier otro detalle tiran por tierra la verdadera esencia del deporte. Un hombre, un coche y a ver quién frena más tarde para avanzar más rápido en la pista. La fiesta de los neumáticos, se escuchaba por el paddock al finalizar la LO MEJOR LO PEOR El rendimiento de los Ferrari y la tranquilidad de Schumacher para esperar su oportunidad El campeón alemán y Ferrari serán los huesos de Alonso y Renault este año REUTERS Entre Raikkonen y el resto de los clasificados hubo más de un minuto de diferencia