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56 Toros LUNES 8 5 2006 ABC REAL MAESTRANZA DE SEVILLA Cayetano ratifica y Oliva Soto avisa FERNANDO CARRASCO SEVILLA. Un entradón para la novillada de ayer. Casi se llenó la plaza. El éxito de Cayetano el lunes anterior hizo que si ya el festejo de ayer tenía la suficiente expectación- -compartía cartel con el hijo de Manuel Benítez El Cordobés y con la promesa local Oliva Soto- la gente se animase aún más. Debían estar frotándose los ojos Eduardo Canorea y Ramón Valencia. Y es que uno no recuerda una entrada así para una novillada desde los tiempos de Finito de Córdoba y Jesulín. La segunda de las nota agradables del festejo de ayer fue la ratificación de Cayetano como uno de los novilleros con mayor proyección. Anduvo no sólo con oficio y entrega, sino con cabeza a la hora de resolver los problemas que le plantó el segundo de su lote. Pudo haber cortado oreja en su primero de no marrar con el descabello. Y la tercera sorpresa vino de la mano del camero Oliva Soto, que ayer dio un serio aviso a las empresas y dejó sobre el ruedo maestrante un toreo que debe tener cabida en todas las plazas, porque este chaval, a poco que le ayuden, va a dar que hablar. Ayer cortó la única oreja de la tarde. Pero lo importante es lo que lleva dentro para desarrollar. La novillada de Torrealta, cómoda en cuanto a presentación, sirvió para hacer el toreo. Tan sólo el quinto planteó problemas al pararse y no pasar. Tuvo un cuarto, manso en los caballos, que luego llegó al tercio final con vibración y poder y que, desgraciadamente, no fue aprovechado. Sí aprovechó Cayetano a su primero, un novillo con las fuerzas justitas pero que se desplazó con nobleza. La zurda funcionó a gran nivel y ahí debió ya rematar faena. Tiene el defecto de alargarlas en demasía, si bien queda compensado con la disposición. Se llevó al novillo a los medios y enterró el acero, que sin embargo asomó. Eso, y los dos descabellos, le privaron de la oreja, que no de ratificar su proyección. El quinto, dicho está, fue el que planteó mayores problemas. El primero de Oliva Soto se fue sueltecito del capote y tras amagar varias veces con rajarse, dijo también que iba a embestir si se le hacían las cosas bien. Oliva le dejó siempre la muleta en la cara al astado y éste la tomó. Las series tuvieron empaque y son; ritmo y compás. Tras las dos primeras apareció el temple y la enjundia. Por el izquierdo el torrealta fue más bronco pero se atisbaron las maneras del chaval, como en un cambio de mano o un trincherazo muy torero. Luego llegó el auténtico calvario de la espada. Todo quedaría en un mal recuerdo después Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 7 de mayo de 2006. Novillada de abono. Casi lleno. Novillos de Torrealta, aceptables de presentación y que, salvo el 5 se desplazaron y tuvieron movilidad. El 4 manso en el caballo, llegó a la muleta con vibración en sus embestidas. Julio Benítez El Cordobés de blanco y plata. Media caída (silencio) En el cuarto, pinchazo y casi entera. Aviso (silencio) Cayetano, de salmón y oro. Estocada que asoma y dos descabellos (ovación tras petición) En el quinto, estocada (ovación) Oliva Soto, de purísima y oro. Nueve pinchazos y estocada. Aviso (ovación) En el sexto, casi entera algo desprendida (oreja) de arrebujarse con el quinto, al que le cortó la oreja tras una faena sentida, de mucha profundidad y con retazos de una pureza propia del toreo de una localidad, Camas, que ha dado a la Fiesta nombres inconmensurables. Julio Benítez pasó desapercibido. No fue el suyo el debú soñado en una plaza como la Maestranza. Por otra parte, Víctor Puerto resultó herido en Ibros (Jaén) después de cortar los máximos trofeos.