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ABC LUNES 8 5 2006 55 Toros MONUMENTAL DE LAS VENTAS Fernando Cruz gana terreno a base de valor Monumental de las Ventas. Domingo, 7 de mayo de 2006. Casi media entrada. Toros de Conde de la Maza, destacó el 5 que hizo, al igual que el 4 una buena pelea en varas; los demás, flojos y sosos. Eugenio de Mora, de verde manzana y oro. Media y dos descabellos. Aviso (silencio) En el cuarto, estocada (silencio) Fernando Cruz, de grana y oro. Pinchazo y media (saludos) En el quinto, estocada y descabello (saludos) Luis Miguel Vázquez, de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el sexto, pinchazo, estocada y el toro se echa. Aviso (silencio) buena pelea en el caballo. Cruz ejecutó unos naturales de buen tono, colocándose bien y dando la distancia precisa. Continuó con ambas manos con valor y sitio, pero se pasó un punto de faena, aunque con la espada volviera a entregarse. Fue una lástima que necesitara del descabello, porque el espadazo había sido ejecutado con estilo. Buen estilo El segundo de la tarde, manso, corretón y emplazado, permitió a Eugenio de Mora unas verónicas de buen estilo. Un estilo que ya sólo se vislumbró en uno solo de los varios delantales del quite. El de Toledo perdió la muleta en los primeros compases. Derrochó buena técnica en los derechazos y, en el centro del anillo, lo pasó con las dos manos, sin frutos, para arrancarle luego algunos muletazos logrados entre las dos rayas de picadores del burladero del 7 El cuarto toro tuvo buen son. De Mora fue aplaudido al torear con la derecha, con técnica y corrección, pero sin encontrar la transmisión. Al final se disipó el trabajo, pues prevaleció lo gris. El toro doctoral de Luis Miguel Vázquez, que confirmaba la alternativa, flojeó desde el principio. Encima fue picado en exceso, tapándole la salida el piquero de turno. El de Ciudad Real tropezó y se cayó delante del burel, no JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Otra corrida anodina en esta antesala del abono de San Isidro. Blando y soso encierro del Conde de la Maza. Lo más meritorio lo realizó el chamberilero Fernando Cruz, que tragó paquete y ganó terreno- -y en el balance final también- -en cada lance del saludo al tercero. Se dobló con torería en los primeros compases muleteros. Pergeñó algún derechazo de arranque y supo encajar el genio de la res. Continuó y persistió en un buen empeño y exprimió toda posibilidad. Al final, unos naturales fueron lo mejor del conjunto. Además, al segundo envite, media estocada de las de verdad. Derribó el quinto- -como antes lo había hecho el cuarto- que hizo una Fernando Cruz se arrimó con firmeza de verdad haciendo éste por él. En cuanto el espada lo obligaba, el astado se volvía a caer. No tuvo más remedio que cortar por lo sano. El sexto fue muy mal lidiado en el caballo. En banderillas se lució el manchego Félix Rodríguez- ¡qué nombre de recuerdos tan toreros! que se tu- BOTÁN vo que desmonterar. Luis Miguel Vázquez- -también con nombre y apellido de fuste taurino- -se mostró deseoso, pero sin asentar los pies en el primer tramo. Fijó más éstos posteriormente, pero su quehacer fue más oscuro que diáfano. Aunque meritorio, hubo excesivo largo metraje. MONUMENTAL DE BARCELONA El Morante más puro resurge de las tinieblas ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD BARCELONA. Tarde de Morante. El mejor Morante, el Morante más puro junto al peor, al birlongo. Morante y la otra cara de Morante. De las tinieblas a la gloria. De perdido entre una mezcla desconcertante de irresponsabilidad y dudas a ser izado a hombros para rozar con sus manos el cielo de Barcelona. De la nada al todo, de una monumental bronca a ser el eje de una locura colectiva que electrizó a los miles de aficionados que ayer acudieron al coso barcelonés. En el segundo de la tarde, un jabonero sucio, lavadito de cara y anovillado, el sevillano se perdió no se sabe muy bien por qué. No quiso saber nada del torete al que le tocó los costados en un comienzo de faena que se quedó en eso, en comienzo, pues con una decisión sorprendente se lo quitó de encima con desfachatez entre las fuertes protestas del desencantado público. Pidió perdón Morante en un quite al cuarto, el segundo toro de Finito de Córdoba, marcado por la decisión. Fueron tres chicuelinas ajustadísimas, con el capote muy bajo y una media verónica, roto el torero, que devolvieron la fe a un público que comenzó Monumental de Barcelona. Domingo, 7 de mayo de 2006. Un tercio de entrada. Cinco toros de Núñez del Cuvillo y uno, el 5 de Benjumea, terciados los tres primeros y más serios los restantes, buenos en general; destacaron 1 y 6 Finito de Córdoba, de grana y oro. Estocada desprendida. Aviso (ovación) En el cuarto, estocada baja (oreja) Morante de la Puebla, de tabaco y oro. Pinchazo y media baja (bronca) En el quinto, estocada (dos orejas) Salió a hombros. El Fandi, de rosa y oro. Pinchazo y estocada atravesada (ovación) En el sexto, estocada y tres descabellos (ovación) Morante de la Puebla salió a hombros en ese instante a disfrutar de la pasión de Morante. En el quinto, el disfrute se convirtió en deleite. El toro, feo de hechuras y astifino, no acababa EFE de emplearse. Tenía sus cosas y Morante lo forjó a su antojo, y de su muleta surgió el mejor toreo. Sin aderezos, todo muy puro, fueron apenas veinte muletazos que concentraron valor, arte y sentimiento. Todo con un hilo conductor de personalidad y abandono que en una última serie de naturales citando de frente y rematada con un profundísimo pase de pecho y un molinete, alcanzó lo sublime. La corrida de Núñez del Cuvillo con el remiendo de Benjumea, que viene a ser lo mismo con otro hierro, fue buena con dos toros, primero y sexto, extraordinarios que se les fueron a sus matadores. Finito y El Fandi se llaman. No tiene mal aire el cordobés, que dio excelentes muletazos sueltos y hasta le cortó una oreja al cuarto. Le sobra voluntad al granadino, tanta como le falta reposo. Gloria a Morante en tarde para el recuerdo.