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54 Cultura LUNES 8 5 2006 ABC TEATRO De repente, el último verano Autor: Tennessee Williams. Versión: Álvaro del Amo. Director: José Luis Sáiz. Escenografía: Richard Cenier. Vestuario: César Olivar y Ángel Vilda. Iluminación: Felipe Ramos. Música: Suso Saiz. Vídeo: Alex Francés. Intérpretes: Susi Sánchez, Olivia Molina, Mariano Alameda, Carmen Segarra, Borja Manero, Cristina Juan, Leopoldo Ballesteros, Eva Pérez y Magda Labarga. Lugar: Sala Francisco Nieva del Teatro Valle- Inclán. Madrid. MÚSICA POPULAR Festival Integrarte Concierto de Toumani Diabaté Symmetric Orchestra. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid. Fecha: 5- V ESTAMPA DE MALI LUIS MARTÍN ZOO DE SOMBRAS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN S Olivia Molina y Mariano Alameda, en una escena de la obra de Williams vida. Tras internar a la joven en una clínica psiquiátrica, la altiva señora Venable ofrece al doctor Cukrowicz financiar sus proyectos de investigación a cambio de que descerraje la memoria de Catalina lobotomizándola. Alientan en el pecho de la vieja dama celos, deseos de venganza y una ciega obsesión por borrar cualquier alusión a la pederastia de Sebastián, lo que se une a los intereses económicos de la madre y el hermano de la joven por recibir la herencia que el fallecido les legó. Joseph Leo Mankiewicz dirigió en 1959 una adaptación de esta obra, cuyo guión, firmado por el propio Williams y Gore Vidal, se tomaba libertades con respecto al texto teatral, incorporando un toque de romanticismo entre médico y paciente y difuminando las referencias homosexuales para acercarlo a los gustos del público estándar. José Luis Sáiz ha incorporado en su montaje un sugestivo introito en que la inquietante música de Suso Saiz inSIGEFREDO S i en El zoo de cristal Tennessee Williams extrajo de su biografía los elementos que necesitaba para construir la evocación realista de una etapa de su pasado, un cuadro familiar de cierta dureza pero suavizado por ligeras pinceladas de nostalgia, para escribir De repente, el último verano recurrió de nuevo a los fantasmas de su memoria: el angustioso recuerdo de la lobotomización de su hermana Rose- -en una época en que la lobotomía se popularizó como método definitivo para amansar las conductas difíciles- -palpita en los personajes de este drama, que tiene ciertamente elementos de psicología de manual y utiliza algún golpe de efecto que acentúa los aspectos melodramáticos. Hay, como en El zoo de cristal una madre terrible, pero que carece de la apremiante ternura doméstica de aquélla. Violeta Venable es una madre mantis que quiere que la cirugía borre el recuerdo de la muerte de su hijo Sebastián- -en la que se mezclan pederastia y canibalismo- -del cerebro de su sobrina Catalina, que lo acompañaba cuando una bandada de niños mendigos se abatió sobre él y acabó con su tepretada por el percusionista Ernesto Duchesne Valdés y el pianista Tato Icasto sirve de fondo a una suerte de liturgia quirúrgica de fuerte contenido simbólico. La escenografía de Richard Cenier podría remitirnos al interior blanco de un cerebro agitado por convulsiones periódicas, un recinto marmóreo donde las escenas se suceden revestidas de un tono frío, seco y directo: emociones congeladas que resuenan como arañazos sobre una superficie de pizarra. Mariano Alameda es un doctor Cokrowicz demasiado distante, y Olivia Molina, que encarna a una Catalina agitada por los temores huraños de un animal salvaje, logra momentos de vehemencia contenida que traspasan la helada repiración del conjunto. Susi Sánchez otorga a su Violeta Venable, tallada en pedernal, entonación y desdén aristocráticos. El resto del reparto completa un trabajo ajustado y eficaz en esa gama fría escogida por Sáiz. olventado el problema de paludismo que le impidió clausurar el festival de jazz de Madrid hace cinco meses, el korista Diabate, junto a la docena de componentes de la Symmetric Orchestra, se ha presentado en el Festival Integrarte. Un espectáculo cuyo principal foco de interés radica en comprobar cómo con Diabate, la Symmetric luce a todo gas para gran satisfacción del personal. El programa ofrecido por Diabate dentro del Festival Integrarte se centró en el reciente disco Boulevard de L Independence un trabajo original e inteligente que lleva la firma de los mismos músicos que se han podido ver en escena. Un guitarrista eléctrico y un intérprete de balafón que gozan y hacen gozar desde que extraen la primera nota de sus instrumentos y tres socios soberbios en percusiones y batería, con una filosofía musical compartida: acabar con la inercia. Y, por encima de todos, Toumani Diabate, con muleta roja sobre la que apoyar su dura cojera de polio, un intérprete de kora que sonríe y dibuja frases incesantes, largas y repletas de contenido. Como resultado de esto, un concierto hermoso, emotivo y trabajado con ingenio desde las entrañas, donde la música se piensa.