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ABC LUNES 8 5 2006 Sociedad 45 Juan Bautista Torelló tras la entrevista ha visto muy bien Viktor Frankl eminente psiquiatra, el fundador de la logoterapia Frankl, en vez de hacer una Tiefenpsychologie, una Psicología de las profundidades, dice que lo que hay que hacer es una Psicología de las alturas, porque el hombre tiene un espíritu y, desde arriba, desde el espíritu es como entendemos toda la vida de la persona humana y su historia. Y si no se sabe subir, vicias tu opción. ¿Pudo haber surgido Freud en otra ciudad que no fuera Viena? El antisemitismo de por entonces, ¿era también necesario para que Freud destacara? -No, no, no creo que eso se pueda decir, lo del antisemitismo. Y aunque vivió y se instaló en Viena, no nació aquí. Yo creo que el problema del semitismo o del antisemitismo no ha formado un papel decisivo en su ideología. ¿Por qué rompió Freud con amigos tan importantes como C. G. Jung? ¿Era un tirano? ¿Un engreído? ¿Era un hombre incapacitado para la amistad? -Digamos que tenía mal carácter. Era muy absolutista. O aceptabas lo que él decía, o te ibas. Así perdió a sus mejores colaboradores, como Jung. Alfred Adler, igual. Si no aceptaban su teoría, que era más bien una fe que una teoría, entonces se tenían que ir. Y esto es triste. Porque quiere decir que este hombre no era muy objetivo, es decir, estaba muy agarrado a sí mismo. -Freud murió a los 83 años, tras pedir una sobredosis de morfina. ¿Era partidario de la eutanasia? -No. No lo creo. Como ya tenía esa tendencia toxicómana, cuando padeció cáncer de laringe, pidió la morfina. Pero no creo que eso fuera una eutanasia verdadera. ¿Qué destacaría de Frankl, a quien conoció muy bien por la larga y profunda amistad que tuvieron? -Frankl era un hombre que impactaba y el impacto era bueno, porque era más bien espiritual. No era un reduccionista, ni mucho menos tenía obsesión sexual, como Freud, ni tampoco la cosa de Adler, del complejo de inferioridad y la tendencia al poder. Frankl es mucho más amplio en su concepción del hombre. Para Freud, la vida no tiene sentido. Para Frankl sí, y esa cuestión es esencial. En el fondo, un católico puede aceptar la psicología de Frankl fácilmente. Frank estuvo en cuatro campos de concentración. Sobrevivió por sus servicios a la cantidad de gente que en esos campos enfermaban de mente y querían suicidarse. Ayudándoles, se ayudó a sí mismo a sobrevivir. -El yo, el ello y el superyó: ¿qué queda de este modelo de Freud hoy día? -Es un esquema mental que él construyó, pero en el fondo era una ficción. Él mismo la llamó así al principio: ficción. Después se hizo un lío, porque el superyó, en realidad, se reducía al yo. De manera que incluso con la teoría, que al principio parecía muy clara, se hizo una gran confusión. ¿Es lo inconsciente lo que no sabemos articular con palabras? -No. El inconsciente, según las teorías freudianas, son cosas vividas pero que uno ha reprimido, por ser desagradables, o por algún otro motivo curioso. Pero es un poco mítico esto. Por- Freud era muy absolutista. O aceptabas su teoría, que era casi una fe, o te tenías que ir Anna Freud fue una gran crítica de su padre. Su visión y la visión del padre no coincidían que, en el fondo, se podría decir que es lo olvidado, o lo reprimido. Lo del inconsciente, eso es ya una elaboración. De todos modos ha pasado así a la historia, y continúa hoy día hablándose del inconsciente como si fuese un subterráneo donde se esconden las cosas más o menos desagradables. -Muchos tienen la impresión de que Freud era partidario casi de la orgía sexual. Sin embargo, fue fiel a su mujer toda su vida, tuvo seis hijos... -Freud no era partidario de la revolución sexual como algunos discípulos suyos, entre ellos Wilhelm Reich, que quería la libertad sexual e iba contra el matrimonio. Pero Freud no fue nunca así, tampoco teóricamente. Freud dio importancia a la sexualidad en la maduración y en la elaboración de la persona, pero no era ni un libertario ni un libertino, ni mucho menos. Puso de relieve el término represión sexual pero entendida la represión como contenerse no por principios, no por ideas. Es decir, la represión freudiana no tiene nada que ver con la continencia cristiana. En la continencia cristiana hay una escala de valores y respecto de la vida sexual, en esa escala de valores está arriba el matrimonio; las demás cosas son más o menos insuficiencias o desviaciones.