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ABC LUNES 8 5 2006 33 La Audiencia Provincial juzga a Noelia de Mingo desde mañana por la muerte de tres personas El cantón de limpieza de Costanilla se transforma en pisos para jóvenes y polideportivo Las medicinas están muchas veces caducadas y los médicos fuman en la consulta. Prefiero ir al centro de salud En China, la medicina tradicional es buena, pero los que vienen aquí... No, muchos no tienen experiencia, ni títulos, ni nada La publicidad que se reparte en las bocas de Metro, los anuncios de prensa gratuita y los carteles pegados en las paradas de autobús ayudan a los inspectores Yo sí lo sabía- -insiste Rebeca- -pero muchos por aquí creo que no De todas formas, a nadie en el barrio le gusta hablar de medicina ni de casi nada. La sanidad preocupa lo justo y, siempre que pueden, importan sus propios remedios. Traemos muchas medicinas de China- -dice Rebeca- No se si son mejores, pero aquí se prefieren. Si alguien viene, las trae No se ha puesto malo Nadie en el barrio dice haber pisado nunca una clínica clandestina. Incluso algunos aseguran, con media sonrisa, que de esos centros nunca han tenido noticia. Como Rosa, que regenta el Super Bazar de la calle de Santa Isabel. No conozco se apresura a decir mientras su marido le espeta una parrafada en chino. Yo voy al centro de salud asegura insistente. En sus brazos, un bebé de seis meses. El servicio de pediatría del ambulatorio sorprendentemente aún no lo ha pisado. La razón, para ella, es fácil. No, todavía no se ha puesto malo Los anuncios de los periódicos orientales se convierten en un buen punto de partida para las inspecciones rados... todo un cajón desastre para arreglar lo mismo un roto que un descosido. En Lavapiés, el hogar madrileño del gigante asiático, la sanidad española sigue sin calar en la comunidad oriental. Los jóvenes son los únicos que empiezan a invertir esa tendencia. Yo prefiero al médico español Lo dice una joven china que dice apodarse Rebeca. La encontramos detrás de un mostrador de un comercio de ropa de la calle de Embajadores, junto a Dos Hermanas, y para ella es cómodo, porque se desenvuelve en un castellano bastante fluido a pesar de llevar apenas tres años en Madrid. El problema, dice, lo tienen los más mayores. A las clínicas chinas van sobre todo las personas mayores y hay de todo. Unas son normales y otras no son tan buenas. Pero como ellos no hablan español... pues es difícil contarle al médico de aquí lo que les duele Los que no tienen tarjeta sanitaria- -dice- -también terminan en consultorios domésticos Cualquier persona es atendida en la sanidad pública, tenga o no tenga esa documentación, pero en Lavapiés es difícil convencer con este mensaje.