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32 LUNES 8 5 2006 ABC Madrid El cierre de clínicas ilegales chinas se trata con prudencia en el barrio. El gusto por la medicina tradicional y la barrera del idioma atrae a estos centros, de los que nadie se confiesa cliente La sanidad clandestina capta a los chinos de Lavapiés TEXTO: SARAH ALLER FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. La reciente desarticulación de una red de clínicas sanitarias clandestinas de la comunidad china en Madrid no ha dejado indiferente a nadie en el castizo barrio de Lavapiés. Allí, donde el 10 por ciento de la población tiene los ojos rasgados, la noticia incomoda, por ser de sobra conocida, y envuelve en un halo de prudencia las escuetas respuestas de los orientales. En total, seis ciudadanos chinos fueron detenidos el pasado viernes por agentes del Cuerpo Nacional de Policía acusados de un delito de intrusismo. Ejercían de médicos sin titulación, practicaban todo tipo de actividades sanitarias- -incluidos abortos en fase embrionaria- -en pisos particulares sin licencia y atendían a sus pacientes en condiciones higiénicas deplorables. Funcionaban, dicen los agentes, como una verdadera red sanitaria oculta a ojos de los inspectores. La operación sigue abierta y parece inminente la clausura de otras dos clínicas madrileñas. El peligroso arraigo de estos centros cuenta, sin embargo, con cierta complicidad de los orientales. La falta de tarjeta sanitaria, la barrera insalvable del idioma o el gusto por la medicina tradicional china son algunas de las razones que esgrimen los vecinos de Lavapiés para defender a quien recala en uno de estos negocios de los que, por supuesto, nadie se reconoce cliente. Un aparato de rayos X, a piezas desde Pekín Nunca nos habíamos encontrado con una cosa semejante Así se refiere la directora general de Inspección de la Consejería de Sanidad, Elisa Borrego, al hallazgo en una de las clínicas clausuradas por orden judicial la semana pasada. Los agentes de la Policía y los inspectores sanitarios se encontraron un aparato de radiodiagnóstico de fabricación china. No tenía autorización de Industria ni cumplía con la normativa europea y había sido traído por piezas desde el país asiático y montado después en España. La sala en la que se había instalado y donde se utilizaba habitualmente tampoco cumplía con los requisitos. No estaba emplomada, para evitar las radiaciones. Es importante que cuando alguien acuda a un centro se asegure de que está autorizado- -insiste Elisa Borrego- Actualmente hay en la Comunidad de Madrid 8.220 centros autorizados por la Consejería de Sanidad y tenemos un registro en internet para hacer comprobaciones chinos- -que sólo atienden a compatriotas suyos- -ya no pillan por sorpresa. Al menos, en lo que al modus operandi se refiere: medicina practicada en casas particulares, a precios especiales, con horarios especiales y sólo para compatriotas. Con esta misma filosofía se desarticuló en Madrid el año pasado una red de clínicas dentales regentadas por suramericanos. Ninguna tenía autorización sanitaria y las condiciones higiénicas en las que se practicaban las intervenciones dejaban mucho que desear. La clave: el anuncio de un periódico Al frente de la dirección general de Inspección está Elisa Borrego, que hace referencia al seguimiento de colectivos como medio para detectar centros clandestinos. En el caso de las clínicas recién precintadas, fue un anuncio en chino en un periódico oriental lo que puso a los agentes policiales tras la pista. El papel de los intérpretes en estos casos es fundamental. Los inspectores de Sanidad, por su parte, tienen otros métodos. La publicidad que se reparte en las bocas de Metro, los anuncios de la prensa gratuita y los avisos pegados en las marquesinas de los autobuses sirven muchas veces de clave a los inspectores. Las últimas detenciones han puesto en evidencia un cúmulo de irregularidades. El instrumental hallado en una de las clínicas hace presuponer que se practicaban abortos- -señala Es arriesgarse demasiado Donde la calle de la Rosa corta con Santa Isabel, en pleno Lavapiés, el negocio de ultramarinos de Toni- -el apodo español de un chino adolescente- -abre sus puertas de par en par pese a ser domingo. Con la misma desenvoltura que atiende a la escasa clientela, Toni habla de la sanidad china sumergida y lo hace con el toque de quien la ha probado. Las medicinas están muchas veces caducadas, así que yo prefiero ir al centro de salud o, si es grave, al hospital Se confiesa amante de la medicina tradicional china, lo naturista, pero en Madrid, dice, es mejor no arriesgarse demasiado. En China es buena, pero los que vienen aquí... No, muchos no tienen experiencia, ni títulos, ni nada. Algunos sitios están bastante sucios. Los médicos están fumando en la consulta Aún así, la sanidad madrileña tampoco le parece ningún ejemplo de perfección. Cuando pido cita, tengo que esperar mucho tiempo se lamenta con media sonrisa. En la Consejería de Sanidad, las clausuras de clínicas regentadas por Los fármacos de origen chino son típicos entre la comunidad oriental de Lavapiés Borrego- Se encontraron ecógrafos, una camilla de exploración ginecológica y ventosas Además, quedaron requisados decenas de medicamentos españoles y chinos. Las cuatro clínicas han quedado precintadas por orden judicial. Las irregularidades suelen seguir- -dice- -la misma tipología: el supuesto médico, como en estos casos, no tiene título para ejercer, el centro carece de autorización y los aparatos no han pasado el visado de Industria En las clínicas chinas clausuradas en el Paseo de las Delicias, Gabriel Usera, Batalla del Salado y Embajadores no había coto para la práctica médica. Cualquier especialidad era susceptible de ejercerse en estos centros, que ofrecían asistencia de medicina general, pediatría, ginecología, otorrinolaringología, enfermedades de transmisión sexual o incluso colocación de DIU. Sin embargo, los carteles en chino que figuraban a la puerta de los centros no eran tan explícitos. Centro Pekín de acupuntura rezaba uno. Consultorio del doctor Faho Guian anunciaba otro. Jeringuillas, aparatos de rayos X, agujas de acupuntura, algunas con quemadores de esencias incorpo-