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ABC LUNES 8 5 2006 Nacional LA PRESIÓN NACIONALISTA SOBRE NAVARRA (y II) 15 Manos blancas en un paisaje abertzale Las calles de Leiza, como las de muchas otras localidades del norte de Pamplona, están adornadas con todo tipo de iconografía proetarra que va desde la pintada, hasta la cartelería pasando por los balcones engalanados con la ya famosa sábana blanca en la que se pide el reagrupamiento de los presos. En algunos lugares, toda esa parafernalia llega a ser agobiante y el ver la bandera de España ondear en el cuartel de la Guardia Civil- -aquí se ha pasado de que el pueblo les construyera uno hace un siglo a que ahora esté en un antiguo caserón que era de unas monjas y del que el Ayuntamiento la quiere echar- -no deja de provocar una cierta tranquilidad. Pero hay otro lugar de la localidad que también invita a la esperanza. A pocos metros del Ayuntamiento, en una callecita próxima, el balcón de una de las casas luce una pancarta con unas manos blancas pintadas sobre fondo azul. Unas manos blancas contra el odio, el terrorismo, el asesinato... bió recuerda con una tristeza franca que pone la piel de gallina. Ellos- -los otros- nos boicotean, pero da igual. Este pueblo está dividido por el miedo De pronto, Miguel Ángel sale de la armería y reflexiona: Miren, es un pueblo solitario, no hay nadie en las calles... Es cierto, son las seis de la tarde, el día es espléndido en esta zona privilegiada por la naturaleza y, sin embargo, en el ánimo sólo surge la melancolía de lo que podía ser y no es. Aquí el alto el fuego no cambia nada. Sería bueno si fuera verdad pero nosotros ya no nos lo creemos Reconoce y admira del lado contrario el valor de la disciplina y precisamente por ello no se explica cómo aún hay personas a las que les puede la pereza: Si un día hay referéndum sobre Navarra habrá gente que diga que le da pereza ir a votar... En cuanto al resultado, cree que aún ganaría el no a la anexión, pero sabe que las cosas pueden cambiar: Se les ha dejado el control de la educación, y en las ikastolas se les inocula veneno Ahí está el peligro. Goizueta está a sólo 20 kilómetros de Leiza y, sin embargo, la realidad es distinta. Como en muchos otros pueblos, sus malas comunicaciones- -para llegar hay que recorrer una peligrosa carretera repleta de curvas- -han acabado en el aislamiento. Su cultura es vasca, muchos ni siquiera saben el castellano dicen vecinos de la zona. Hay un pensamiento único, quizá no por maldad pero es así. En 1980, en un bar el etarra Francisco Javier Lujambio Galdeado, asesinó a dos guardias civiles. La composición del Ayuntamiento es significativa: todos los concejales son de Goizueta Bizirrik, lista blanca de Batasuna. No hay otros votos. Aquí no existe el otro lado de la calle. El Ayuntamiento de Leiza luce la bandera de Navarra recogida y un cartel desplegado que pide la vuelta a casa de los presos miento atienden a los vecinos con simpatía. El debate sobre Navarra lo siguen, aunque no de forma apasionada. Dos de ellas se declaran navarristas y una tercera apuesta por la anexión, lo que provoca bromas entre ellas. Sí, es posible que esto del referéndum pueda aumentar la tensión social, ya veremos Sobre el sentido del voto previsible en esta localidad piensan que los jóvenes serán más proclives al sí- la mayoría van a la ikastola y eso hace mucho pero a pesar de eso no está claro que gane esta postura: Aquí hay mucha gente que se siente muy de Navarra y no quiere oír hablar de eso Los dos cabos de la Policía Local aportan, cada uno desde sus ideas, su visión de la situación. Uno de ellos es socialista y se ha llegado a presentar en esas listas, aunque aclara que para el Parlamento foral vota a UPN; el otro confiesa haber votado a EA y ha tenido familiares y amigos detenidos. El primero recuerda que los concejales de UPN y PSN llevan aún escolta, aunque cree que por lo general hay una buena convivencia en la localidad. Hay cuadrillas con personas de todos los partidos y no surgen problemas asegura. En cuanto a sensibilidades, se puede decir que los bandos están al 50 por ciento, si bien el nacionalista crece por efecto de la educación que reciben los chicos El segundo agente lo ratifica y aporta su particular visión: Por el hecho de ser navarro está claro que soy vasco; ahora bien, otra cosa es que yo pertenezco a Euskadi. Sólo hay que leer a Julio Caro Baroja, ahora vilipendiado por los nacionalistas, para captar el matiz. Nosotros somos los que les hemos basconizado Cuando amigos del País Vasco empiezan a hablar de estas cosas les recuerdo que ellos lucharon junto con los castellanos para conquistarnos. Si alguien puede pedir la independencia es Navarra. Lo de ellos es un invento de última hora, pero así se enseña la historia ahora. Por supuesto, yo no soy independentista Quizá no calibró que aún quedaban vecinos dispuestos a dar la cara, a mantener la dignidad ante la barbarie. Miguel Ángel Zubitur no es concejal, aunque su hermano Silvestre sí lo es, de UPN. Ambos regentan una armería que jamás pisará la mitad del pueblo, la del otro lado de la calle. Miguel Ángel tiene la dignidad del valiente, el valor seco de la persona de bien. Aquel día todo cam- Un pueblo roto por la mitad La realidad de Leiza es mucho peor. Esta localidad próxima a Guipúzcoa es el mejor ejemplo de un pueblo roto por la mitad ya para siempre por la acción de ETA. Unos defienden los valores de la Navarra foral; los otros, el independentismo vasco. El antes y el después lo marcó el asesinato, el 14 de julio de 2001, de José Javier Múgica, concejal de UPN, que había llegado al pueblo de vacaciones sólo 14 horas antes de que lo mataran. Estaba claro. La información había salido del pueblo. Al menos un individuo informó, ayudó y seguro que también disfrutó de la tragedia. Leiza es un pueblo roto por el miedo... El día es espléndido, son las seis de la tarde y no hay nadie en las calles. Aquí el alto el fuego no cambia nada describe un vecino