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54 Cultura DOMINGO 7 5 2006 ABC (Viene de la página anterior) Esto se convertiría en un lugar inhóspito. La gente no vendría a pasear, con una autopista delante Con el Museo del Prado nos complementamos perfectamente. Siempre hemos ido juntos aproximar el tráfico a su pinacoteca. Lo ideal sería dejar el tránsito de coches en el medio y dejar los dos laterales peatonales, con una sola línea de tráfico para carga y descarga de autobuses turísticos De lo contrario, advirtió, las obras del Thyssen sufrirían graves daños ¿De qué serviría que las aceras fueran más amplias si tenemos un autopista delante? Esto se convertiría en un lugar inhóspito. La gente no vendría aquí a pasear y perderíamos a nuestros corazones verdes, que son los árboles, que reducen la polución. Aquí no habría un ejemplar de este tamaño hasta dentro de 30 años comentaba la baronesa. Si le dan a elegir, prefiere quedarse como está, con el tráfico actual, antes de que se tale ni un solo árbol aunque insiste en que lo ideal sería arreglar el paseo alejando el tráfico hacia los carriles centrales. Carmen Cervera ayer no se encadenó a un árbol, pero la baronesa Thyssen fue la reina absoluta de la concentración contra el exterminio arbóreo que, según ella y las más variopintas asociaciones ciudadanas, traerá la remodelación del Paseo del Prado ¡Para alcaldesa la baronesa! TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: JULIÁN DE DOMINGO Interés desde Nueva York Son 500 años de coleccionismo y estas piezas son de alguien que ha hecho mucho sacrificio recalcó la baronesa, que piensa pedir el apoyo de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, en la próxima reunión del Patronato del museo. Ella es la presidenta del Patronato- -dijo- -y yo no acostumbro a pedir ayuda, pero en este caso sí hablaré con el Ministerio Carmen Thyssen, que firmó autógrafos, se fotografió con turistas y desplegó su perpetua sonrisa a diestro y siniestro, aprovechó el evento para aclarar unas cuantas cuestiones que estos días, dijo, le han molestado. Sobre la posibilidad de trasladar su colección privada- -la de su marido pertenece al Estado español- -a otra pinacoteca fuera de España, asegura que no es el momento, a pesar de que lo declaró a ABC. No quiero que se vincule con este asunto. Presté gratuitamente las obras 11 años y aún quedan 4 para plantearse las cosas Aun así, lanza dos avisos. La polémica ha trascendido fuera de España y el Frick Collection de Nueva York, entre otros museos, está siguiendo con pesar lo que pueda ocurrir en Madrid Además, si la remodelación del Paseo siguiera en los términos planteados, reclamaría el traslado de las obras del barón a otro museo para evitar daños irreversibles ocasionados por el tráfico. Cervera quiso zanjar también la supuesta rivalidad con El Prado. Hemos ido siempre juntos y nos complementamos perfectamente aseguró la baronesa, para quien un buen proyecto beneficiaría a las dos pinacotecas. MADRID. La baronesa protagonizó ayer la gran kermesse ecológica convocada a las puertas del Museo Thyssen- Bornemisza. Lucía el sol y refulgían sus imponentes pantalones pirata de color crudo, el bolsazo de Hermès y sus zapatitos de cristal, perdón, de Chanel, modelo Cenicienta, todo muy a tono con su mejor sonrisa pasarela. Vaya tumulto, qué baño de multitudes. ¡Qué orgía contra el exterminio arbóreo En la sentenciada arboleda del Prado estaba la baronesa, consorte y viuda, encaramada al estrado entre corifeos que la piropeaban y jaleaban: ¡Para alcaldesa, la baronesa! Tremolaban banderolas y pancartas. Alguna traía nostálgicos recuerdos de ultratumba: ¡Tierno resucita, Madrid te necesita! A un árbol le hacían los ventrílocuos decir: No me mates y al de al lado, un crío con carita de pícaro bolchevique le acariciaba la corteza del lomo: Yo seré tu voz También había pancartas de afiladas amenazas como ¡Gallardón tálate la pilila! o Gallardón córtate los güevos! con pasión rojinegra y primaveral- -la primavera las tijeras acelera- -por dejar a nuestro alcalde más obrero para un coro de voces blancas, si no para faena más operística y menos vaticana: algo así como Alberto Ruiz- Farinelli cantando arias a las potentes tuneladoras de su cacareada me (ga) lomanía... ¿Y cómo iba aplaudir la castración su sucesora y rival, la tímida Esperanza Aguirre, desde antier ecologista, pero aún no lo bastante como para no talar gallardones? ¡Qué repentina obsesión la consume por amor de zonas verdes y centenarios bosques urbanos! En fin, ayer todo era muy vecinal en la arboleda del Prado y a la vez, muy gauche divine con la Bardem y el divino Boris, todo un puntito ácrata pero muy enrollado e inconformista, como Encarnita Polo, con ese aire de chica ye- yé. Allí las banderas de las Vanguardias Rusas- ¡qué exposición! -ondeaban al viento y el payaso Arlequín reclamaba su instante de gloria, sin poder robarle plano a ella. A la baronesa neobermeja- -nada que ver con la duquesa roja, la revoltosa Medina Sidonia, que fuera divieso de franquistas; nada que ver con el síndico Nico Sartorius, cuasi cardenal de Comisiones Obreras con todas sus grandezas de España- -tuvieron los guardias de seguridad que rescatarla de tamaño alboroto. Aun así, ella clamaba: ¡Los árboles me están mandando una onda tan divina! Yo soy ecologista de naturaleza, aunque no ejerzo, pero si me subo a un árbol... ¿me traeréis la comida? ¡Gracias, Izquierda Unida! ¡Gracias, Asociacio- La baronesa Thyssen y Pilar Bardem, un poco a su izquierda CORIFEOS Y PANCARTAS ¡Gallardón tálate la pilila! ¡Gallardón córtate los güevos! ¡Tierno resucita, Madrid te necesita! LA BARONESA DIXIT ¡Los árboles me están mandando una onda tan divina! Yo soy ecologista de naturaleza, aunque no ejerzo Si las personas hiciéramos las cosas sólo por interés personal, ¡qué pena de mundo! nes de Prejubilados y Jubilados! ¡Gracias, Ecologistas en Acción! ¡Gracias, Pedalibre! ¡Gracias, Jardineros de CC. OO. ¡Gracias, No Nos Resignamos! ¡Gracias, Madrid Camina! ¡Gracias a todos los abajofirmantes y multiconvocantes que en el mundo serán y han sido! Gracias por salvarle los arbolitos al barón, que si viviera, hoy Tita ya no le convencería para traer aquí su colección, y quita que aún ella nos quite la suya, según amenazó. Ah, que se sepa: Yo esto lo estaría haciendo igual con museo y sin museo Thyssen, porque si las personas hiciéramos las cosas sólo por interés personal, ¡qué pena de mundo! Ovación, avalancha y caídas cuando la baronesa neobermeja baja del estrado y sale en volandas por las ramas del árbol genealógico: ¡Estaba la pájara Tita sentadita en su verde limón! que dice la canción.