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52 Sociedad DOMINGO 7 5 2006 ABC RELIGIÓN Rouco considera inhumano un Estado que no defiende la vida b El responsable jurídico de la Conferencia Episcopal llama a los católicos a la objeción de conciencia ante las leyes que se oponen a sus creencias J. BASTANTE MADRID. El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, denunció ayer en Murcia cómo el Estado, al cuestionar el derecho a la vida, pone en peligro todo el edificio de los derechos humanos y el principio de participación democrática de los ciudadanos El purpurado pronunció una conferencia durante el congreso Europa por la vida organizado por la Universidad Católica San Antonio de Murcia (Ucam) y el Pontificio Consejo para la Familia, que está sirviendo de preparación para el Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Valencia los primeros días de julio. Durante la misma conferencia, Rouco Varela calificó de urgente la participación de los cristianos en la vida pública, así como la necesidad de la palabra de los obispos en cuestiones relacionadas con el derecho a la vida y en el diálogo con los representantes del poder político. En otra de las intervenciones, el director del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal, Silverio Nieto, animó a los católicos a utilizar, por responsabilidad democrática el derecho a la objeción de conciencia ante las leyes que se oponen a sus creencias. La casa de Austin L. en el centro de Washington, en una imagen tomada el viernes Un contumaz propietario rechaza vender su destartalada casita para hacer sitio a dos edificios de oficinas y viviendas de lujo en el centro de Washington, provocando una pesadilla arquitectónica casi surrealista Solo ante la burbuja inmobiliaria TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ FOTO: EDDIE ARROSSI Atentados contra la vida El encuentro Europa por la vida fue inaugurado el pasado jueves por el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, quien realizó una cerrada defensa de la dignidad del embrión humano, señalando que no hay un Estado que pueda arrogarse el derecho sobre la vida de un niño, porque el hombre es una imagen que viene de Dios Por su parte, el presidente de la Ucam, José Luis Mendoza, denunció los atentados contra la vida naciente y en fase terminal porque suscitan graves problemas por el hecho de que en la conciencia colectiva tienden a perder el carácter de delito y pasan a ser un derecho, hasta el punto de obtener su reconocimiento por parte de los Estados, y facilitar su ejecución mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios Durante el encuentro, el arzobispo de Valencia, Agustín GarcíaGasco, presentó oficialmente el Encuentro Mundial de las Familias, al que acudirá Benedicto XVI. WASHINGTON. Al pasar por la céntrica avenida Massachusetts de la capital de Estados Unidos, entre el moderno Centro de Convenciones y la elegante estación de ferrocarril, resulta casi imposible no reparar en una colosal, quijotesca- -casi surrealista- -batalla inmobiliaria librada a la altura del número 433. Aunque la manzana entre las calles 4 y 5 está destinada a acoger dos flamantes edificios de oficinas y viviendas de lujo, con un aparcamiento subterráneo de múltiples niveles, el contumaz propietario de una desvencijada casita en mitad del solar se ha convertido en una especie de Gary Cooper urbanístico, solo ante el abismo de toda esa especulación edificada y por edificar que también campa por sus respetos en Washington. Dentro de una ciudad volcada en recuperar su centro y sanear zonas intocables casi desde los graves disturbios provocados por el asesinato de Martin Luther King en 1968, la gente y los medios de comunicación locales hablaban ya del misterio de la avenida Massachusetts para referirse a esta llamativa excepción en un mercado inmobiliario que promete repentinas riquezas a quienes estén dispuestos a no interponerse en su camino. Hasta que finalmente, esta semana, el misterioso dueño de la famosa casita blanca ha arrojado algo de luz sobre su odisea particular entre incesantes excavadoras, trasiego continuo de camiones, letrinas portátiles y bastante dificultad para comprender sus acciones. El resistente de la avenida de Massachusetts no es otro que un arquitecto afroamericano de 69 años llamado Austin L. El hombre compró la propiedad de dos pisos en 1980 por 135.000 dólares (unos 100.000 euros de los de ahora) para utilizarla como sede de su pequeña compañía de arquitectura, donde también trabaja su hija Ángela. La familia vive en otro vecindario de la capital, junto al parque Rock Creek. Todo perfecto hasta que la revaloración del centro de Washington llamó a su puerta. Sustanciosas ofertas Ante una sucesión de ofertas de compra cada vez más sustanciosas, y los ruegos de todos los vecinos que veían peligrar sus respectivos beneficios, Austin se ha convertido en un repetitivo Mister No Rechazando cantidades cada vez más altas que al final han llegado a casi los dos millones de euros. Tras volver locos a toda clase de promotores y ejecutivos, al final los constructores han optado por edificar literalmente alrededor Las ofertas económicas para que vendiera su casa han llegado a rondar los dos millones de euros de la decimonónica propiedad del arquitecto. Con ayuda de todo un costoso despliegue de vigas de apuntalamiento y redes metálicas que no logra conjurar la sensación de que la casa pueda caerse en cualquier momento por el barranco artificial que la rodea por tres lados. Ahora, ha confesado que su rendición podría haberse obtenido a cambio de cuatro millones de euros. Pero todo indica que el verdadero punto de fricción ha sido el rechazo a su petición de intervenir como arquitecto, pese a su experiencia muy limitada en grandes obras, dentro del multimillonario proyecto previsto para el solar. Los planes resultantes contemplan que el edificio de oficinas y el de viviendas, cuando sean terminados el año que viene, encapsularán este codiciado reducto menos su fachada. Pero aquí no acaba la historia. Austin ha confirmado este viernes que con ayuda de un crédito piensa reconvertir su propiedad en sucursal de una famosa cadena de pizzerías para aprovechar el principio de que no existe la mala publicidad. Aunque la incómoda realidad de los números se cruza de nuevo en el camino de Austin porque en el mejor de los casos pasarán doce años hasta que por la vía de las pizzas iguale todo el dinero que ha rechazado. Pero según el peculiar propietario de la avenida Massachusetts, América es un gran país y el hecho de que todo mundo pueda elegir es lo que le hace serlo