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7 5 06 CLAVES DE ACTUALIDAD La frontera Donde México casi es Estados Unidos En Ciudad Juárez, México se transforma en Texas. Al igual que, en El Paso, Estados Unidos se convierte en México. La inmigración y la cercanía han creado un territorio mestizo a ambos lados de la línea POR MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL A CIUDAD JUÁREZ os 3.200 kilómetros que unen y separan México de Estados Unidos forman la frontera más dinámica y transitada del mundo, con más de un millón y medio de cruces de personas al día. En la franja fronteriza (cien kilómetros a cada lado de la linde) viven doce millones de seres humanos, repartidos casi a partes iguales entre 81 municipios mexicanos y 25 condados estadounidenses. Por encima de muros y de la Border Patrol (la patrulla fron- L teriza, la migra las dos márgenes del río Bravo o del río Grande permanecen unidas por vínculos raciales, familiares, sociales, económicos y culturales. Las cadenas de hamburguesas proliferan tanto como las de tacos y burritos a una y otra orilla, y en las dos se habla inglés y español casi a partes iguales, aunque cambie el acento. Y la bandera. Así, un estadounidense de Tucson tiene más en común con un mexicano de Nogales que con un compatriota de Seattle o de Baltimore. Y pese a que la influencia norteamericana se aprecie ya en toda la República casi tanto como la herencia hispana, un mexicano de Matamoros presenta más vínculos con un gringo de Brownsville que con un paisano de Campeche o de Tapachula. Es la vida en la frontera. Pocas grandes ciudades de dos países distintos se encuentran tan cerca una de otra, y tan conectadas, como Ciudad Juárez, en México, y El Paso, en Texas (Estados Unidos) Unas cuantas manzanas en dirección norte separan el corazón de la primera, con su catedral y su plaza mayor, del downtown de la segunda. Ambas, en pleno desierto de las películas del Oeste, forman el área metropolitana de El Paso del Norte, una de las urbes fronterizas binacionales más grandes del mundo, con casi tres millones de habitantes; una región, aunque asimétrica, de intenso intercambio comercial y trueque de usos y costumbres. En palabras de Jorge Castañeda, la división más profunda se da entre los mexicanos conectados con la economía de EE. UU. y los que quedan al margen de la misma Maquiladoras El desarrollo económico tanto de Ciudad Juárez como de El Paso está irrenunciablemente vinculado al de sus respectivas ciudades hermanas, especialmente a partir de la instalación en territorio mexicano, hace cuatro décadas, de industrias maquiladoras o de ensamblaje de piezas fabricadas en Estados Unidos. Las dos forman parte del llamado Corredor Centro Oeste, que utiliza una de las rutas comerciales más viejas del Nuevo Continente llamada Camino Real o Camino del Rey. Gracias a esta estrecha relación económica, El Paso, donde más de la mitad de su población es de origen mexicano, ha incorporado muchas características de los juarenses, que acuden a sus grandes superficies en busca de mejores precios (a pesar del Programa de Comercialización Fronteriza- -que, a manera de una zona libre modificada reglamentó la importación de artículos gancho para evitar la fuga de compradores y del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte firmado en 1994) y a las tiendas de todo a dólar multiplicadas a partir de la recesión económica de los noventa. Los habitantes de la región fronteriza del norte de México no necesitan pasaporte ni visa para pasar a Estados Unidos; les basta con la tarjeta de cruce fronterizo border crossing card popularmente conocida como la mica que paulatinamente está siendo susti- Una señal indica el camino a EE. UU. mientras activistas de la reforma de la ley de inmigración observan el tráfico fronterizo AP