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7 5 06 EN PORTADA Iraníes Voces desde la tormenta (Viene de la página anterior) cional; los que sueñan con un ataque de EE. UU. que les quite de golpe 27 años de dictadura teocrática; los indiferentes, que viven la polémica como algo lejano que no influirá en su vida; y los duros que piden al presidente que se deje de negociaciones. Armen, Mohamed, Aidin, Maziar, Delaram, Vahra o Jelveh son algunos de los muchos ciudadanos críticos con las autoridades y que exigen cambios para acabar con la tensión actual. Desde luego, ellos no responden al estereotipo de iraní que impera en Occidente y viven con la esperanza de que algún día Irán mantendrá relaciones cordiales con el resto del mundo. Otros, como Hussein o Ali, son la cara más famosa del régimen y pertenecen al núcleo fundamentalista de la sociedad. Ellos también son críticos, en su caso porque no aceptan un paso atrás en la política actual y aceptan a duras penas la vía del diálogo. Armen Nersessian Periodista del diario Etemad e Melli La clave está en el orgullo nacional iraní Todos en este conflicto están aumentando el nivel de tensión porque les interesa tapar otros asuntos. Los americanos, el caos en Irak y Afganistán, y los iraníes, sus problemas económicos y sociales. En el caso de Ahmadineyad, sin embargo, va a tener que afrontar pronto estos problemas porque fueron el pilar de su campaña electoral y sus votantes se lo recuerdan cada semana. No creo que quieran desarrollar la bomba atómica, porque no tienen la tecnología necesaria y porque hay varias fatuas que lo prohíben, pero como la información científica oficial es tan escasa, no estoy seguro de nada. Personalmente, estoy en contra de la energía atómica aquí y en cualquier parte del mundo, prefiero que se apueste por energías ecológicas. Pero desde el punto de vista del derecho internacional, Irán puede desarrollar esa tecnología con fines civiles. Debe haber un camino para hacerlo en coordinación con la comunidad internacional. En Europa y EE. UU. saben que el poderío militar iraní no es magnífico, pero temen al factor humano. Como dijo la premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi, aunque los iraníes no estén con el régimen, su orgullo nacional les hará unirse en caso de agresión extranjera Además, en estos momentos el país se siente fuerte por el alza del precio del crudo, el apoyo ruso y chino y los problemas norteamericanos para arreglar el caos iraquí Delaram Ali Trabajadora social Lo mío son los pobres y no tener o no energía nuclear Irán está de moda y por eso salimos en los informativos internacionales. Cuando un país está tan lleno de paradojas, la gente siente curiosidad y quiere ver qué hay más allá de la imagen que vende el régimen. Trabajo desde hace cinco años ayudando a niños que han sufrido abusos o problemas, sobre todo con niños afganos, y le aseguro que esta tormenta nu- clear la veo muy lejos de mí y de los más de 5 millones de afganos que malviven en Irán. La mayoría llegó hace 20 años y después de todo este tiempo su residencia sigue siendo considerada ilegal. Esta falta de reconocimiento oficial les impide el acceso a escuelas públicas, a médicos y a programas de ayuda social. Ni siquiera los hijos de los primeros emigrantes nacidos en el país tienen derecho a la tarjeta de identidad iraní. Al maltrato de las instituciones se suma el racismo y la humillación por parte de los demás iraníes. Un afgano es basura tanto en Este país tiene problemas mucho más graves que el de la tecnología nuclear. Si algún día somos libres, ya nos lo plantearíamos afirman Samie y Ajavan