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ABC DOMINGO 7 5 2006 Internacional 33 EL PREMIER BRITÁNICO, CONTRA LAS CUERDAS MARGARET BECKETT Ministra de Exteriores A sus 63 años, se ha convertido en la primera mujer en encabezar la diplomacia británica. También ha sido la única en dirigir el Partido Laborista Tony Blair, después de votar en un colegio de Westminster City (centro de Londres) en las municipales del pasado jueves EPA Diputados laboristas promueven una revuelta para que Blair fije su marcha Por primera vez, dirigentes hasta ahora blairistas apoyan la petición b La remodelación del Gobierno Superviviente del viejo laborismo E. J. B. del Reino Unido no impide que se mantenga la idea de un declive terminal del primer ministro británico, Tony Blair EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. A Tony Blair le ha durado poco el efecto que buscaba con una rápida y amplia remodelación del Gobierno nada más conocerse el desastre laborista en las municipales del jueves. Ayer mismo, algunas portadas de periódico ni siquiera recogían en su titular el supuesto nuevo brío del primer ministro, sino que optaban por destacar la revuelta en marcha de un grupo de diputados laboristas para desbancarle. Por primera vez, partidarios hasta ahora de Blair se han unido a una iniciativa que promueven diputados alineados con su esperado sucesor, Gordon Brown, con el fin de urgir al premier británico a que ponga una fecha para el traspaso de poderes. Así se lo expresarán en un carta que podrían firmar hasta setenta diputados y que posiblemente le entregarán dentro de una semana. ra la sucesión una vez vista su reacción tras la debacle electoral en las municipales. En su nombramiento de ministros, Blair procuró un cierto equilibrio entre sus partidarios y los de Brown, pero no consultó con éste los cambios y además situó a personas fieles para cargos que afectan directamente al partido, como su presidente y el responsable de la disciplina en el grupo parlamentario. La opinión pública británica se prepara para asistir a una lucha encarnizada entre un Blair que quiere ser dueño del momento de su retirada (su único compromiso, anunciado antes de los comicios generales de hace un año, es que no se presentará a un cuarto mandato) y la creciente demanda de los cuadros de su partido sobre una necesaria transición ordenada del poder, que plantean para dentro de 12 o 18 meses. El auge experimentado el pasado jueves por los conservadores, con una barrida en varios distritos de Londres, es el argumento definitivo para los críticos con Tony Blair, que le advierten de que no mire por su persona sino por el bien del partido. Su enrocamiento en el Gobierno no haría sino perjudicar la victoria de Gordon Brown en las generales, previstas para 2009. Así lo juzgan la mayor parte de los analistas. Incluso The Guardian, diario de izquierda liberal, estimó ayer en su editorial que la remodelación del Gobierno no persuadirá ni a los votantes ni al Partido Laborista de que el Gobierno ha recobrado su nervio Según el periódico, los cambios en el Gabinete pueden distraer la atención sobre la escala de la derrota electoral, pero sólo enfatizan las limitadas posibilidades abiertas para Tony Blair El auge experimentado por los conservadores el jueves es el argumento definitivo para los críticos del premier Brown se reúne con él este fin de semana para analizar el futuro, pero es poco probable un compromiso Prescott Por su parte, el líder conservador, David Cameron, calificó la situación laborista como de declive terminal y aprovechó para atacar el punto más débil de la remodelación obrada por Blair, que ha mantenido a Prescott como viceprimer ministro, pero vaciando sus cometidos. Pierde su departamento, pero conserva sus apartamentos dijo Cameron en alusión a que Prescott mantendrá su sueldo y las dos residencias que le corresponden, algo también criticado abiertamente por diputados laboristas. Sin equilibrio El propio Brown, ministro de Hacienda, se reúne este fin de semana con Blair para analizar el futuro, aunque es poco probable que el primer ministro se comprometa a un calendario pa- LONDRES. La sustituta de Jack Straw al frente del Foreign Office, casada y sin hijos, dirigió el Partido Laborista de modo interino durante tres meses en 1994 tras la muerte del entonces líder, John Smith, del que había sido vicelíder. Como representante del ala izquierda del partido se enfrentó entonces por el poder con Tony Blair y su Nuevo Laborismo. Perdió la apuesta, pero no el sentido estratégico, y con la llegada al Gobierno se fue aproximando cada vez más al primer ministro. Ha sido ministra de Comercio e Industria (1997- 1998) jefe del grupo parlamentario (1998- 2001) y titular de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (2001- 2006) Margaret Beckett encarna lo que un día fue común en el laborismo. Nacida en la periferia industrial de Manchester, se graduó como mecánica metalúrgica. Estuvo en la fábrica y fue sindicalista (aún conserva su carnet) La concienciación sobre la injusticia en el mundo, sobre todo el caso del apartheid le llevó a la política a principios de los años setenta. Llegó a la Cámara de los Comunes en el año 1974 y desde entonces ha conservado su acta de diputada, salvo durante el primer mandato de Margaret Thatcher (1979- 1983) Aunque acorde con la modernización impulsada por Blair, Beckett es el único remanente en el Gobierno de lo que un día fue el viejo laborismo.