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22 Nacional DOMINGO 7 5 2006 ABC Por ÁLVARO DELGADO- GAL VELOCIDAD MEDIA E l 24 de abril del mes pasado, la revista Newsweek dedicó su portada y un artículo de interior al presidente Zapatero. El artículo, escrito a dos manos, estaba confeccionado según el modelo que gobierna casi toda la literatura periodística norteamericana- -e inglesa- -sobre asuntos españoles. Los autores se agarran a dos o tres lugares comunes, los adoban con otros tantos datos cogidos aquí y allá, y despachan un documento ágil pero simplorrón. Añado, para que no se me tilde de parcial, que no fue mejor el reportaje consagrado por Time al último Aznar. La tesis de Newsweek es que Zapatero, un izquierdista que ha llegado al poder con muy poca experiencia a sus espaldas, ha sabido sorprender a propios y extraños combinando el progresismo social con una estrategia económica que conserva y prolonga la eficacia demostrada por su antecesor en el cargo. Dos rasgos destacaban en la crónica. En primer lugar, se enumeraban iniciativas sociales de poco o nulo impacto sobre el gasto público. En segundo lugar se nombraba, como numen económico de Zapatero, a Miguel Sebastián. A Solbes se le mencionaba más tarde y de refilón. Es evidente que los periodistas han voceado, acaso sin pretenderlo, una versión de las cosas muy en sintonía con consignas puestas en circulación por la guardia de corps del presidente. Abonan la conjetura unas declaraciones casi simultáneas en las cuales sostenía el portavoz Moraleda que el secreto de Zapatero reside en el carácter ambidiestro de su política. El presidente gobierna la economía con la mano derecha y hace política social con la izquierda Zapatero fue también explícito en una entrevista del mes de abril. Afirmó que lo inteligente no es agobiar al personal con impuestos sino valerse de los superávits presupuestarios para impulsar las reformas sociales. Por descontado, existen técnicas de gobierno que han conseguido conciliar el socialismo con medidas económicas de corte liberal. Es el caso de las naciones escandinavas, infinitamente más flexibles en materia de despido que España, Italia o Francia. Pero estas evocaciones no sirven en absoluto para comprender lo que está pasando en nuestro país. La política económica de este Gobierno, no especialmente inventiva hasta la fecha, apunta hacia el aumento del gasto. El último Presupuesto, en efecto, ha sido expansivo. Y las leyes en ciernes aumentan la derrama pública o flexibilizan el empleo en dosis homeopáticas. La ley laboral recién consensuada se reduce, en el fondo, a subvencionar con los excedentes de la S. S. la conversión de empleo temporal en indefinido, de aquí al 2007. Una medida esencialmente electoralista, y con poca chicha dentro. La ley de asistencia, caso de que fuera aprobada, importaría, a partir del 2015, un 3 del PIB. ¿Qué tiene que ver todo esto con el nuevo truco del almendruco, consistente en dejar que el mercado avance a velas desplegadas y genere beneficios que se aplicarán luego al experimento progresista? Más bien poco. Lo que se avizora es deuda en el medio largo plazo. O sea, lo que ya tienen Alemania y Francia, y otros países en dificultades. La euforia oficial es preocupante, por cuanto refleja una pertinaz resistencia a aceptar la realidad. España, España en bloque, ha construido una representación de sí misma poco acorde con los hechos objetivos. El tirón innegable experimentado durante los últimos años obedece a causas cuya operación en el tiempo es limitada, o ya empieza a menguar. Los fondos estructurales y de cohesión han sido un factor importante- -el 1.5 del PIB- aunque condenado a evaporarse de aquí a no mucho. Y ha sido otro factor la inmigración sin precedentes históricos- -nos hemos colocado, en breve espacio, en un 11 de población inmigrante- El alud de mano de obra foránea ha contenido los salarios y ha enriquecido los fondos de la S. S. Ahora bien, ni España puede permitirse un crecimiento lineal de la inmigración, ni ésta saldrá gratis. La concentración familiar, y el pago de las jubilaciones futuras, pasarán factura, a través de vías varias, a una Hacienda que ahora se siente holgada y colma de recursos. Entre tanto, nuestra productividad ha retrocedido, las tendencias inflacionistas persisten, y crece el déficit comercial. En muchos aspectos, España es un país hiperdesarrollado que no ha llegado a desarrollarse seriamente. El Aznar que nos quería meter en el G- 8, había olvidado este detalle. Y lo ha olvidado Moraleda, y por supuesto, lo ha olvidado Zapatero. Con la diferencia de que el último se halla mucho menos encima de los números que Aznar. En cierto modo, Zapatero recuerda a un ciclista que, embalado cuesta abajo, calcula lo que tardará en llegar a destino confundiendo su velocidad media con la que registra la bicicleta poco antes de que la rueda toque el badén. Los superávits son percibidos, no como el resultado contingente de circunstancias irrepetibles, sino como las riquezas que rebosan de un mágico cuerno de la abundancia. ¿Qué haría el presidente si tuviese que elegir entre contener la deuda y darle al pedal de la política social a que se ha referido Moraleda? La pregunta, ¡ay! es impertinente. Sólo los cenizos estropean la belleza de las tres bes bueno, bonito, y barato. Mayoría y minoría del CGPJ se dan un mes de plazo para pactar los nombramientos La vacante en la dirección de la Escuela Judicial bloquea el preacuerdo de febrero b La importancia del cargo de director de la Escuela Judicial, cuya sede está en Barcelona, radica en que se trata de una pieza clave en la formación inicial de los jueces NIEVES COLLI MADRID. Los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se han dado un mes de plazo para llegar a un acuerdo sobre los nombramientos que tienen pendientes, entre ellos varias vacantes en el Tribunal Supremo así como el cargo de director de la Escuela Judicial. El preacuerdo que mayoría conservadora y minoría progresista tenían cerrado desde el pasado mes de febrero está ahora bloqueado según reconocen fuentes de ambos grupos, por las discrepancias existentes en torno al nombre del candidato llamado a dirigir la Escuela. Dicho preacuerdo afecta a nueve plazas del alto Tribunal: tres que no se trataron en el Pleno del 21 de febrero- -el último que incluyó el nombramiento de magistrados del Supremo en el orden del día- tres más cuya vacante se publicó el pasado jueves; y otras tres que quedarán libres por jubilación de sus titulares en los próximos meses. La renuncia por razones personales del actual director de la Escuela, Francisco Valls, fue aceptada por el Pleno el pasado 22 de marzo. Las discrepancias sobre su sustituto son las que han puesto en peligro la firmeza de los preacuerdos alcanzados sobre el Tribunal Supremo, de por sí siempre complejos al exigir estos nombramientos mayoría de tres quintos (es decir, un mínimo de 13 votos) desde la polémica reforma aprobada de urgencia por el Gobierno a finales de 2004. Guillem Vidal Escuela Judicial radica en que se trata de una pieza clave para el control de la formación inicial de los jueces. El director de la Escuela es quien propone a la Comisión correspondiente del Consejo General del Poder Judicial los planes de estudio y las actividades educativas, entre otras responsabilidades. Reducir la presión Ante esta situación, en la que se podría plantear una renegociación de las vacantes del Tribunal Supremo, mayoría y minoría se han dado un mes de plazo para hablar. Con el fin de reducir todo lo posible la presión, no se ha fijado aún la fecha del Pleno en el que deberían producirse los próximos nombramientos, aunque no faltan algunas voces pesimistas que ven difícil que pueda producirse alguno de aquí al final del mandato de este Consejo, que expira en noviembre. Otras fuentes, sin embargo, aseguran que se alcanzará un acuerdo pese a la situación de división del CGPJ y a las divergencias internas que viven tanto el grupo conservador como el progresista. La candidata del grupo mayoritario es Nuria Bassols, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) Bien vista en el mundo nacionalista, sería la primera mujer que se coloca al frente de la Escuela Judicial, cuya sede está en Barcelona. El candidato del grupo minoritario es Guillem Vidal, magistrado del mismo Tribunal, que también suscita apoyos entre sus compañeros. El 22 de julio de 2004 optó a su tercer mandato como presidente del TSJ catalán, pero no obtuvo los votos suficientes en el Pleno del CGPJ. Pactarlo todo Fuentes del grupo conservador aseguran que la minoría ha puesto un interrogante sobre la validez del pacto del Supremo con el fin de evitar que la mayoría saque adelante el nombramiento de su candidata para dirigir la Escuela, para el que sólo se requieren la mitad más uno de los votos del Pleno (no tres quintos) y para el que bastan los vocales del grupo mayoritario. Miembros de la minoría progresista argumentan que los pactos no sólo deben producirse en aquellos nombramientos que necesitan los votos de las tres quintas partes del pleno, sino en todos, incluídos- -afirma uno de los vocales- -los de los letrados del propio Consejo La importancia de la dirección de la En muchos aspectos, España es un país hiperdesarrollado que no ha llegado a desarrollarse seriamente