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54 Cultura SÁBADO 6 5 2006 ABC LA HISTORIA DE ESPAÑA, El autor perfila a través de esta charla- entrevista con Ángeles de Irisarri la personalidad literaria de la autora de Isabel, la Reina novela histórica que se entregará mañana gratis con ABC NOVELA A NOVELA Retrato humano de una dama esencial TEXTO: LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA FOTO: DÍAZ JAPÓN Decía Fernando Pessoa, autor del magnífico Libro del desasosiego que la Literatura existe porque la realidad no basta La ficción, la invención imaginativa de personajes, escenarios, situaciones y tramas sobre una base de realidad históricamente palpable han hecho que la novela del pasado, la escritura de la memoria, se haya instaurado definitivamente como un género de proyección imparable abierto a un amplísimo espectro de lectores para los que la realidad no basta. Si fabricar una novela histórica requiere de un esfuerzo añadido de la investigación por parte del autor, aparte de una poderosa capacidad narrativa, el reto de enfrentarse a una de las personalidades más importantes de la Historia de España y del Mundo, Isabel I de Castilla, Isabel la Católica, figura clave del tránsito de la Edad Media al Renacimiento, es aún mayor. Un reto que Ángeles de Irisarri (Zaragoza, 1947) superó mediante atractivos recursos cuando escribió Isabel, la Reina Esta escritora, que viene reivindicando desde su génesis literaria el papel femenino en la Historia y que lleva ya publicados una veintena de títulos La reina Urraca Las damas del fin del mundo Historias de brujas medievales o Ermessenda, condesa de Barcelona son algunos de ellos) lo explica así: Cuando la editora Silvia Querini me encargó una novela para publicarla en tres tomos, de más o menos mil páginas, sobre una mujer que hubiera existido, no lo pensé dos veces. Elegí a la Reina Isabel la Católica, y eso que no le tenía especial simpatía, creída de que no había nacido otra española de la que se hubiera podido es- Un papel femenino cribir tamaña cantidad de folios, y pienso que realmente acerté Recoge este volumen una trilogía Las hijas de la luna roja El tiempo de la siembra y El sabor de las cerezas la componen) desarrollada a modo de un cuento, sazonado con guiños estilísticos al habla de entonces. Tres historias paralelas que se van cruzando, entretejiendo, según avanza un relato que da comienzo con el nacimiento de la futura reina, su niñez y adolescencia. Tomé el asunto como un reto. Terminé lo que estaba escribiendo, pero me vino miedo e introduje en la novela otros personajes, como las marquesas de la Alta Iglesia y la bruja de Abando, que casualmente nacieron el mismo año, día y hora que la soberana, todas bajo la luna roja de abril. Enseguida empecé a querer a Isabel, de niña, de moza, de esposa y de Reina, aquella mujer luchadora, aquella generosa dama Todo esto en la España aún invertebrada del siglo XV que comenzaba a despertar del letargo crítico y la En la imagen, Ángeles de Irisarri, autora de Isabel, la Reina oscuridad del XIV. La coyuntura expansiva iba barriendo los retazos de la depresión de la anterior centuria. Mientras se fortalecían las ciudades, los primeros humanistas comenzaban a dar señales de vida. Tenía también lugar la reforma del clero, auspiciada por el Cardenal Cisneros y se iban consiguiendo avances en política exterior. Pero aquella también era la España de la Inquisición, la de la expulsión de los judíos (y con ellos de la clase financiera que podría haber fortalecido la industria y el comercio) y de la enorme desigualdad en el reparto del suelo. Un tiempo de luces y sombras en el que bucea con su peculiar estilo. En 2004 la escritora aragonesa fue ga-