Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 Sociedad Religión SÁBADO 6 5 2006 ABC El cardenal y obispo de Hong Kong en su despacho, durante un momento de la entrevista P. M. DÍEZ JOSEPH ZEN Cardenal y obispo de Hong Kong El Vaticano está ansioso por restaurar los lazos con China, pero no a cualquier precio HONG KONG. Su diócesis sólo supone el cuatro por ciento de los siete millones de habitantes de Hong Kong, pero Joseph Zen, el obispo de la antigua colonia británica nombrado cardenal el pasado mes de marzo, habla con la fuerza moral de quien representa a una enorme masa silenciosa y perseguida. Se trata de los entre 8 y 10 millones de católicos que se calcula que existen en la China continental, quienes deben ocultar sus creencias para evitar represalias por no pertenecer a la Iglesia Patriótica Oficial, controlada por el régimen comunista y con otros cuatro millones de fieles. El conflicto entre ambas comunidades ha estallado esta semana por la consagración de dos obispos de la Iglesia dirigida por Pekín sin la aprobación papal. En plena polémica por el nombramiento de dos obispos por el régimen comunista sin aprobación papal, Zen habla de la persecución que sufren los católicos en el gigante asiático PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL -En los últimos meses había un acercamiento entre China y el Vaticano para retomar sus relaciones diplomáticas, rotas desde hace ya medio siglo, pero ese deshielo se puede ver frustrado por el desafío del régimen comunista. ¿Cómo se explica ese cambio de actitud? -No tiene sentido; es una acción muy ruda y una deslealtad con las negociaciones, ya que el nombramiento de obispos es uno de los puntos a discutir en los contactos que se mantienen para restaurar los lazos diplomáticos. Pero ahora China ha nombrado a dos obispos sin el permiso de la Santa Sede y ha destruido la confianza en el diálogo. ¿Es posible que su elección como cardenal pueda haber provocado a Pekín, que ha visto su designación como una recompensa a su actitud siempre crítica con el régimen? -No lo creo pero, si fuera así, sería absurdo. En realidad, el nombramiento de un cardenal no es demasiado impor- tante, ya que éste debe tratar con el Santo Padre más que con los obispos, por lo que no tiene nada que ver con la estructura de la Iglesia en cada Estado. Sin embargo, los obispos son los máximos responsables de las diócesis y hay unas normas fundamentales para su nombramiento, por lo que ir en contra de dichas reglas es un asunto muy serio. -Pero es cierto que, por su carácter tan combativo con respecto al Gobierno chino, a veces se le acusa de entorpecer las relaciones entre Pekín y el Vaticano. -No entiendo por qué, pero si en Roma me piden que me vaya, lo haré porque no se trata de mi voluntad, sino de la del Santo Padre. Se supone que tendré que retirarme cuando cumpla 75 años en enero. Si el problema soy yo, es fácil de resolver, pero no sé si