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6 5 06 SALUD LA DUDA ¿Adelgazan los niños rellenitos en la adolescencia? Durante años niños rellenos y mofletudos han sido sinónimo de salud y bienestar infantil. Pocas madres se preocupaban por un exceso de peso que desaparecería durante el estirón de la adolescencia. Investigadores británicos publican en la revista British Medical Journal un estudio en el que quieren acabar rotundamente con esta falsa creencia tan extendida. La idea de que la gordura infantil desaparece en la adolescencia es un mito que pone en riesgo la salud de los niños afirma con rotundidad Jane Wardle del University College de Londres. Para llegar a esta conclusión, los autores estudiaron la evolución de 5.863 niños hasta que abandonaron la adolescencia y se convirtieron en adultos jóvenes. Se tuvo en cuenta su masa corporal, peso, altura, perímetro de la cintura y sexo de los niños de 36 colegios del sur de Londres de diferentes razas y clase social. Los científicos encontraron que aquéllos que a los 11 años tenían sobrepeso lo mantuvieron durante toda la adolescencia. También observaron que las niñas tenían más problemas de peso que los niños, así como cierta relación entre el estatus económico más desfavorecido y la obesidad. Los niños que llegan a secundaria con problemas de peso es muy probable que no los abandonen Menopausia Existen alternativas a los tratamientos hormonales para Las alternativas no hormonales, en duda combatir los sofocos de la menopausia. Aunque pocos funcionan y los que lo hacen también provocan efectos secundarios Por N. RAMÍREZ DE CASTRO to la severidad como la frecuencia. Los extractos de soja ofrecían resultados dispares, aunque mejores que la isoflavona de otros vegetales. Pese a su efectividad, ninguno era mejor que la terapia hormonal sustitutiva con estrógenos. A pesar del creciente interés por los tratamientos que evitan los estrógenos, la eficacia y la seguridad para otras opciones no están bien justificadas, por el momento. Ni por coste, ni por efectos secundarios son la mejor opción para la mayoría de las mujeres escriben los investigadores en la revista JAMA. Hasta el 50 por ciento de las mujeres sufre esa sensación de calor súbita que les envuelve en sudor y les agobia de forma incontrolada. Los sofocos no comportan ningún riesgo, pero sí deterioran la calidad de vida de muchas mujeres durante el día y la noche. A veces esa incómoda sensación les impide conseguir un sueño reparador y puede persistir durante años. La terapia hormonal fue la solución a esos incómodos problemas que buscaban ginecólogos y pacientes. Hace cuatro años. un amplio estudio financiado por el Gobierno estadounidense sembró la duda sobre su seguridad y ahora muchas mujeres se piensan dos veces seguir la terapia hormonal sustitutiva por miedo a elevar su riesgo de cáncer de mama o a sufrir problemas cardiovasculares. Desde entonces, muchas pacientes han buscado soluciones en tratamientos no hormonales. Las alternativas actuales tampoco convencen plenamente, según los expertos de la Universidad de Oregón. A Santiago Palacios, presidente de la Sociedad Española de Menopausia, no le han extrañado los resultados del equipo estadounidense. Puede que en unos años dispongamos de antidepresivos muy útiles, pensados para combatir los sofocos. Hoy, en la dosis indicada, la terapia hormonal con estrógenos es la mejor opción que podemos ofrecer Desde la sociedad científica se impulsarán más estudios para conocer los efectos de tratamientos en principio inocentes como las isoflavonas. Sensación súbita de calor A La mitad de las mujeres sufren sensaciones de calor súbito, sofocos que no entrañan ningún riesgo pero que deterioran la calidad de vida ABC las mujeres que quieren mantener a raya los sofocos sin hormonas, se les suele ofrecer antidepresivos, isoflavonas y otros productos como una alternativa más segura Pero la solución no es tan simple. Una investigación estadounidense acaba de concluir que las opciones actuales ni son tan seguras, ni tan eficaces como los polémicos estrógenos. Médicos de la Universidad de Oregón en Estados Unidos han realizado este trabajo tras revisar 43 ensayos que evaluaban la eficacia y efectos adversos de las terapias no hormonales más prescritos. El análisis ha dado al traste con la pretendida seguridad de las alternativas a los estrógenos. Se examinaron ensayos con antidepresivos, como el seroxat y prozac; clonidina, un fármaco que controla los impulsos nerviosos en ciertas rutas del sistema nervioso central; extractos de isoflavona o fitoestrógenos, que son estrógenos naturales presentes en gran variedad de vegetales como la soja, y otros productos recetados. Los investigadores encontraron que los antidepresivos (paroxetina, fluoxetina y citalopram) la clonidina y la gabapentina (un medicamento contra el dolor neuropático) funcionan contra los incómodos sofocos. En los estudios analizados reducían tan-