Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
94 Deportes EL BARCELONA, DE LA LIGA A LA CHAMPIONS VIERNES 5 5 2006 ABC EL TÉCNICO La trayectoria del campeón PUESTO FRANK RIJKAARD En la victoria siempre da un paso atrás, en la derrota un paso al frente. Su lema es pasar inadvertido. Parece que no está, pero ahí está: dos Ligas en tres años y con la Champions a tiro JORNADA 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 Goles a favor: Goles en contra: Ganados El técnico imaginario que controla el entorno ENRIQUE ORTEGO SUS NÚMEROS TOTALES Partidos jugados: 35 Me sigue desesperando lo tranquilo que es La frase se le escapó a Ronaldinho después de la victoria del Barça en Milán. Una sonrisa acompañaba las palabras que intentaban definir a este entrenador imaginario que está, ¡vaya sí está! pero parece que no existe. Dice su maestro Sacchi que Frank es de esos técnicos que dice poco y hace mucho. Por desgracia, ahora se llevan más los que dicen mucho y hacen poco Rijkaard, hacer, realmente hacer, lo que hace es ganar. Encadenar títulos. Convertirse en el segundo holandés más querido por el barcelonismo después de Cruyff. Aseguran por Barcelona que el bueno de Johan es quien marca el rumbo del equipo en el aspecto futbolístico y Frank escucha las maldades en silencio sin negar ni aceptar, pero reconociendo que Sacchi, Capello y el propio Cruyff le le marcaron cuando ellos eran técnicos y él, jugador. Los que conviven con él a diario sí encuentran diferencias en el Rijkaard- 2006. Dicen que es más abierto, más humano, más integrador, más cómplice, incluso, de los periodistas, a los que sabe manejar en esas largas comparecencias en víspera de los partidos en las que cada vez da menos pistas, pero es capaz de gastar una broma porque suena un móvil con la música del canto de un gallo. Ha dejado la montaña. Se ha trasladado a vivir al centro y se deja ver más por la ciudad. Está mucho más integrado. Rijkaard, tres años después, domina el entorno. Controla el escenario y se ha convertido en la referencia absoluta del vestuario. Parapetado en su teoría de que el fútbol no es presión, es tensión y disfruto del momento sin pensar en el pasado lo sabe todo de todo, aunque a veces se haga el despistado- -nunca el tonto- -para no escuchar voces, como la de su presidente cuando se suelta eufóricamente el pelo, o de Sandro Dominar el entorno Rosell, cuando desde su libro no le le deja bien parado. Rijkaard ha tenido dos puntos de inflexión esta temporada y superó ambos con solvencia. El primero fue allá por el mes de septiembre. El equipo no marchaba. Llevaba cinco puntos de doce y viajaba a Sevilla para jugar contra el Betis. Vamos a dejar a cinco o seis en Barcelona, se están tocando los cojones Se puso a contar y ABC le salían más. Decidió dejar sólo a Ronaldinho y Deco. Las dos grandes estrellas junto a Eto o. Se la jugó. El Barça ganó (1- 4) con dos goles del camerunés y otros dos de Ezquerro. Fue un golpe de efecto para toda la plantilla. Si se quedan estos dos fuera, nos podemos quedar cualquiera A los tres días, Ronaldinho y Deco marcaban ante el Udinese en la Champions y comenzó la escalada. El segundo punto neurálgico se vivió en el Bernabéu. Jornada 12. 19- XI. Rijkaard sorprende a todos con la titularidad de Messi, que incluso venía de jugar del fin del mundo con su selección. Giuly, fuera. Messi hace un partidazo. Marca Eto o y Ronaldinho se consagra en terreno enemigo. Fue una declaración de principios. El Barça ya caminaba disparado hacía la reválida del título. El entrenador debe asumir su papel de organizador, tener la suerte de que el grupo quiera trabajar unido y no olvidar que hay que añadir el talento. No existe un libro de estilo que defina al buen entrenador. Lo importante es creer en ti, ser auténtico, no querer ser lo que no eres, no copiar, ser leal a tus principios, que los jugadores se den cuenta de que crees en lo que dices Y en el vestuario del Camp Nou no se cree a nadie más que a él. Convence con su corto diálogo. Así el equipo superó la baja de Xavi; así llegó a Stamford Bridge y no repitió los fallos del año anterior; así se destacó en la Liga y puede pensar en la Champions así ha llegado la segunda Liga en tres años; y así puede hacer historia coronando la temporada con la deseada Champions 75 24 Empatados 29 4 7 Perdidos París dictará sentencia: un gran Barça o un Barça para la historia La afición da valor a la Liga, pero por encima de todo está obsesionada con la Champions ENRIQUE YUNTA BARCELONA. El Barça ha ganado la Liga en una temporada de ensueño en la que apenas ha tenido rivales. Y los dejó de tener antes de terminar la primera vuelta. Ha sido tal su superioridad durante este curso que incluso en alguna fase del mismo ha carecido de la emoción que se le exige a la Liga, que lleva dos años teñida de azulgrana y sin que nadie asome con fuerza para poner en aprietos en el futuro al conjunto de Frank Rijkaard. Una temporada que puede entrar en la historia si se consigue la Champions en París; de lo contrario, la ilusión de esta Liga, por muy meritorio que sea revalidarla, quedará en poco. Se ha hablado continuamente de cambio de ciclo, de la confirmación de un equipo que años atrás se movía en las penumbras de tener que celebrar la clasificación para la Copa de la UEFA en el último instante. La historia ha cambiado y mucho, pero la verdadera reválida del Barcelona tiene una fecha marcada en el calendario: 17 de mayo, 20.45 horas. Ese es el verdadero examen para el cuadro de Frank Rijkaard, el día de la consagración. Y tiene tiempo para preparar la prueba. Se puede olvidar de la Liga- -eso sí, ya ha demostrado la profesionalidad que impera en esta plantilla, con lo que difícilmente darán algo por perdido- -para centrarse única y exclusivamente en la final, donde espera un Arsenal que ha ofrecido una doble faz en la presente campaña: sólido y firme en Europa, mediocre, inseguro e irregular en las Islas. La plantilla sabe lo que está en juego. Llega en un estado más que óptimo a estas alturas de temporada. Es cierto que se nota el cansancio en algunos casos, pero es para todos. Sin embargo, este inconveniente se resuelve con oficio, y los de Rijkaard van sobrados en este aspecto, pese a que la juventud es la nota predominante entre los azulgrana. De ahí que abunde la ilusión. Hambre de triunfo Lo que es digno de elogio es el hambre de este equipo. Se le nota con ganas, con el deseo de hacerse un hueco entre los elegidos, de lograr lo que parecía imposible en Barcelona: superar al idolatrado Dream Team de Johan Cruyff. Para ver este ansia sólo hace falta ver la actitud de Vigo, en donde no se jugaba nada en la segunda mitad y se llevó el gato al agua. Este sentimiento se ha implantado también entre el aficionado que, como es habitual, se desata mucho más que los futbolistas. La hinchada azulgrana está convencida de que este equipo va para largo, que no es flor de un día. Se ha volcado para conseguir una entrada para la final de París, de la que nadie espera una derrota; el convencimiento del triunfo es total, hasta el punto que volver a la Ciudad Condal sin la segunda Copa de Europa de la historia de le entidad sería un mazazo en toda regla y cuya herida tardaría muchísimo en cicatrizar, si es que lo hace. Son sólo hipótesis. Pero si algo tiene este equipo es prudencia. El de Liga ha sido un triunfo forjado desde la humildad. Más allá de la calidad de la plantilla, que la tiene, y mucha, en el Barcelona ha primado el sacrificio y el compromiso para hacer frente a las adversidades, especialmen-