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ABC VIERNES 5 5 2006 Madrid 37 Me estalló la cabeza y disparé muchas veces dice el acusado de matar a un empresario y a su hija Ayer se celebró la segunda sesión del juicio por los asesinatos de Collado Mediano en 2003 encausado, Daniel M. M. también están procesados. Todos niegan que urdieran una trama para matar al constructor ABC MADRID. Daniel M. M. principal acusado de matar a un constructor y a su hija en diciembre de 2003 en su chalé de Collado Mediano, reconoció ayer en el juicio con jurado popular que se sigue en la Audiencia Provincial que disparó un montón de veces sobre sus víctimas hasta causarles la muerte, al tiempo que negó el haber preconcebido junto a su padre y su tío, también procesados, un plan para acabar con la vida de los dos fallecidos. El encausado, que sólo contestó a las preguntas de su abogado defensor, afirmó que el tiroteo se desencadenó tras mantener un forcejeo con el empresario, Ramón L. G. quien se percató de que Daniel M. M. había introducido una pistola en su domicilio. Sé que acabé con el arma en la mano- -prosiguió- -y sé que disparé un montón de veces Sin embargo, aseguró que no era consciente de lo que hacía, ya que la cabeza le estalló y lo único que hacía era llorar como un energúmeno b El padre y el tío del principal de Daniel M. M. sacó súbitamente el arma que portaba y de forma inmediata y sin darle tiempo a sus víctimas para que reaccionaran descerrajó tres tiros sobre Ramón y cuatro sobre su hija Eva. La sesión de ayer, la primera después de la elección del tribunal popular encargado de enjuiciar los hechos, se centró en el testimonio de los encausados. En este contexto, Daniel M. M. a quien el fiscal imputa dos delitos de asesinato y uno de tenencia ilícita de armas, relató que el día anterior a los hechos se reunió con su padre y su tío para realizar un viaje a Portugal con motivo de las fiestas navideñas, haciendo una parada en Salamanca, ciudad desde la que se puso en contacto telefónico con Luis Torres, un trabajador de la empresa de Ramón L. G. Según el encausado, en la conversación con Torres salió a relucir el hecho Daniel M. M. ayer, a su llegada a la Audiencia Provincial EFE La acusación particular insiste en que no hubo forcejeo. Ramón y su hija murieron sentados de que la víctima tenía una gran suma de dinero en su casa. Ramón me debía dinero de una indemnización y Luis Torres me convenció para que me pasara por el domicilio de mi ex jefe y así cobrar lo que éste me debía, no sin antes advertirme de que Ramón era un hombre que siempre estaba armado aclaró. Un dinero que no existía Además, manifestó que fue a visitar a la víctima con el fin de recuperar su amistad ya que, según declaró, la relación entre ambos, que antaño había sido de padre e hijo se había deteriorado a causa de la intercesión de una tercera persona llamada Luis Torres, trabajador de la empresa de Ramón L. G. El fiscal reclama 38 años de prisión para Daniel M. M. por el asesinato de Ramón L. G. y de su hija Eva L. P. y solicita que Daniel M. R. y Crisantos M. R. padre y tío del anterior, respectivamente, cumplan una pena de 20 años de cárcel al considerarles cooperadores necesarios. Por su parte, la acusación particular pide para los imputados una pena de prisión de 52 años. Según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Fiscal, Daniel se reunió el 28 de diciembre con su padre y su tío con el fin de trazar un plan para acabar con la vida de Ramón L. G. porque éste le había despedido. El 29 de diciembre de 2003 los tres procesados se dirigieron en coche a Portugal y adquirieron una pistola ilegal que no estaba fichada y nueve balas. Con el arma en su poder, se dirigieron al domicilio del constructor, don- Recuperar la amistad Daniel también aseguró entre lágrimas que una vez en Portugal se hizo con una pistola y munición y la guardó en el bolsillo interior de la chaqueta que vestía. Con todo ello, regresó de nuevo a Madrid y obligó a su tío a dirigirse a Collado Mediano, donde vivía el empresario, con la excusa de hacer una visita a la víctima y de llevarle una caja de pasteles. Cuando llegamos al chale me bajé yo sólo del coche. Llamé al telefonillo y me abrió Eva. En el interior de la casa vi a Ramón y me pidió que le entregara la chaqueta que llevaba puesta para colgarla. Al desvestirme, se percató de que yo llevaba un arma. Se volvió loco y me encañonó. Empezamos a forcejear y la pistola se disparó. No sé lo que pasó después; simplemente acabé con el arma en la mano. Disparé un montón de veces y acabé llorando como un desquiciado indicó el acusado. Finalmente, el inculpado subrayó que le ha dado mil vueltas a lo que sucedió y sentenció que si ese día no hubiera llovido habría dejado en el coche su cazadora y la pistola que en ella guardaba y nada hubiera sucedido. Por su parte, Luis Miguel Gómez Briones, uno de los abogados que ejerce la acusación particular en el caso, aseguró ayer que el móvil del crimen fue robar una cantidad de dinero que en realidad no existía En la vista oral se demostrará que ejecutaron a Ramón y a su hija sentados. Murieron sentados, ni hubo enganche ni discusión entre ellos concluyó el abogado.