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ABC VIERNES 5 5 2006 Internacional 27 Las elecciones municipales británicas, un plebiscito para Tony Blair y un test para David Cameron El buen tiempo en casi todo el país y la jornada laboral perjudicaron la afluencia a las urnas b Entre las formaciones minorita- rias, se destaca el progreso del xenófobo BNP, que puede tener un considerable aumento en los distritos de presencia inmigrante EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Entre las tres y las cuatro de esta mañana estaba previsto que se prolongara el anuncio de los resultados de las elecciones municipales celebradas ayer en Inglaterra, cuyos colegios electorales cerraron a las once de la noche, hora peninsular española. Los cuarteles generales de los tres principales partidos asistieron al recuento con sus particulares objetivos bien cifrados. Para los laboristas, el pronosticado descenso sería soportable si el apoyo no queda por debajo del 25 por ciento de los votos (cayeron al 26 por ciento en las locales de 2004) y las pérdidas globales no superan los 400 concejales. Los conservadores tienen que subir al menos un par de puntos respecto a la convocatoria municipal de hace dos años y rondar el 40 por ciento, con una ganancia de al menos 200 concejales, si desean aparecer como alternativa real para un futuro Gobierno. Por su parte, los liberal- demócratas tendrían que superar el 30 por ciento conseguido en 2004 para mejorar su presencia local- -ámbito en el que han venido obteniendo sus mejores marcas- -y ganar más de 150 representantes. El resultado será analizado hoy como un plebiscito sobre el futuro de Blair y también como un test sobre el liderazgo del conservador David Cameron. Y ello a pesar de que las elecciones locales no tienen una directa traslación sobre lo que serían unos comicios generales, especialmente por la habitual alta abstención, que aún se esperaba mayor ayer y que en este caso perjudica más a los laboristas. Además, la votación afectó sólo a 176 de los 388 entes locales ingleses, que en su mayoría sólo renovaban un tercio de su composición. Cuando en la recta final de la campaña, Blair pidió a los electores que no votaran influidos por los últimos escándalos del Gobierno, sino que juzgaran los nueve años recién cumplidos que los laboristas llevan en el poder, el primer ministro venía a plantear un referéndum sobre su persona. Eso mismo han pretendido los partidos de la oposición y así será leído el resultado. Un serio descalabro laborista incrementará las presiones sobre Blair con Tony Blair visitó ayer un centro electoral de Westminster, en Londres el fin de que fije una fecha para el abandono de su cargo y traspase el cetro del Gobierno al ministro de Hacienda, Gordon Brown. En ese caso, la sucesión podría producirse dentro de un año. AP Expectativas de los tories También para Cameron las elecciones constituyen un importante test. La de ayer era la primera convocatoria a urnas desde que el pasado mes de diciembre se hizo con el mando del Partido Conservador. Sus esfuerzos por la renovación del discurso tory con una curiosa insistencia en el ecologismo durante los últimos meses, debería contar con un respaldo de votos si Cameron quiere confirmar las expectativas de un posible triunfo en las generales, estimadas para 2009. Los conservadores probablemente ganarán algunos distritos de Londres, pero tendrían también que obtener algún concejal en Manchester, Liverpool o Newcastle- -donde desde hace diez años no tienen representación- -si quieren demostrar que pueden reconquistar las clases medias urbanas del país. En su esperado avance, los conservadores no podrán beneficiarse del todo de la anunciada debacle laborista, ya que se estima que muchos de los descontentos con Blair que no optaron ayer por la abstención habrán entregado sus votos a los liberal- demócratas. Está por ver, además, cómo el voto de castigo al Gobierno alimenta formaciones minoritarias. Especial atención tendrá hoy el resultado del xenófobo Partido Nacional Británico (BNP) que podría experimentar una notable alza en el distrito londinense de Barking y Dagenham, de fuerte presencia inmigrante. Al tratarse de una jornada laboral, el buen tiempo que hizo ayer en casi toda Inglaterra no alejó a los ingleses de las ciudades, pero llenó parques y jardines, lo que tampoco benefició la participación en las urnas.