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26 Internacional BOLIVIA NACIONALIZA SUS HIDROCARBUROS LA OCUPACIÓN MILITAR DE LOS CAMPOS VIERNES 5 5 2006 ABC Los campos de petróleo se dibujan con uniforme verde oliva. Las FF. AA. por orden del presidente Evo Morales, custodian las empresas extranjeras. Repsol YPF y la brasileña Petrobras, las dos grandes, desarrollan su actividad a toque de corneta Acordonados por los miliquitos TEXTO CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL. FOTO: AP SANTA CRUZ. Los militares mantienen acordonado medio centenar de plantas, prácticamente la totalidad de las instalaciones operativas en Bolivia. En la provincia de Santa Cruz, a media hora del centro de la ciudad, se encuentra la refinería Guillermo Elder Bell, una de las dos que Petrobras explota en territorio boliviano. Unos cuarenta kilómetros hacia el interior, se alza la planta de Río Grande, orgullo de Repsol y de Jaime Jiménez, supervisor de Operaciones. Salvo su presencia, no hemos notado ningún cambio especial. Aquí seguidos mandando nosotros. Hacemos nuestro trabajo con normalidad. Con ellos tenemos una relación de saludo, nada más asegura. Son unos noventa soldados, como apunta uno de los vigilantes en la garita de entrada, pero no parecen inspirar temor o preocupación entre los trabajadores. Tampoco les perturba, una vez dentro del recinto, que los miliquitos como se refieren a los militares, tratados en tono despectivo en buena parte de Iberoamérica como milicos hayan instalado sus tiendas de campaña frente a los barracones del personal contratado. La tranquilidad de este operario, como del resto del personal presente, se justifica: Hemos llegado a un acuerdo. Nosotros cumplimos sus instrucciones y ellos no se mueven de sus posiciones explica un trabajador que prefiere omitir su nombre. Los soldados que custodian Río Grande son muy jóvenes. A algunos el fusil les sienta como a un santo dos pistolas. Uno de ellos se confunde con un niño por su breve estatura. Ocupa tan poco espacio que encaja en el hueco de los dos asientos delanteros de un jeep mientras los que están de descanso cuelgan en un tendal improvisado su ropa interior recién lavada. Se dejan Ingenieros de Repsol YPF seguían trabajando ayer, ajenos a la nacionalización, en la planta de gas de Campo Río Grande hacer fotos. Ni dan ni tienen miedo pero... ahí están. La imagen mítica de James Dean en la película Gigantes no existe. Las torres de extracción por las que revienta el petróleo en su carrera a las nubes es pura ficción. En realidad, el oro negro ni siquiera es negro. En Bolivia es claro, parecido a la gasolina. Tiene 65 grados, muy liviano, para que fuera oscuro debería alcanzar los 30 grados de densidad explica Jiménez. En total hay unos setenta pozos perforados, pero en actividad sólo veinticuatro A diferencia de Río Negro, donde se extraen cien millones de pies cúbicos diarios de gas, casi mil de petróleo, condensado en el argot- -y quinientos mil litros de GLP (Gas Licuado) en la planta Guillermo Elder Bell, no se produce. Lo que se hace, únicamente, es refinar. Es decir, nosotros recibimos el bruto y lo transformamos en combustible, grasas, aceites... Esto nos permite abastecer a todo el Oriente de Bolivia Las explicaciones de Marco Antonio de la Zerda, técnico de Seguridad de la compañía, vienen acompañadas de una avalancha de datos: Distribuimos gasolina, diésel, jet- foil que es gasolina para aviones de turbina, y aligas, necesaria para los de hélice. Tenemos 149 trabajadores fijos, doscientos contratados y el recinto mide 92 hectáreas, más o menos unos nueve campos de fútbol Las secciones se diferencian, en función de su actividad, por colores, pero en ninguna de ellas mete sus botas el Ejército. Hay cincuenta efectivos y tres oficiales dispuestos en el perímetro de la entrada. Coordinamos en conjunto su ubicación asegura. Intranquilidad Ni dan ni tienen miedo Nosotros vamos en cabeza. La única arma que tengo es la pistola de gas El joven policía militar antimotines hace el comentario después de sacar un café de máquina. Muestra un modelo más parecido a un trabuco que a diseños de siglo XXI y se marcha despreocupado. Sus compañeros de la entrada están armados de verdad Esta situación genera intranquilidad y más si tenemos en cuenta las sustancias con las que trabajamos y lo que hay en los depósitos advierte un miembro de Petrobras que zanja la conversación: Así será hasta que Evo lo diga