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4 Opinión VIERNES 5 5 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil L ENTENDIMIENTO WASHINGTONBERLÍN LOS ÁRBOLES Y EL BOSQUE L asunto empezó como una anécdota menor, pero amenaza con provocar una tormenta política en el momento más inoportuno para los intereses del PP en Madrid. La remodelación del eje Prado- Recoletos, en cuanto afecta al arbolado y al tráfico próximo al Museo Thyssen, ha generado ya declaraciones subidas de tono y pone en peligro la percepción pública de un proyecto urbano que la propia Esperanza Aguirre ha calificado de extraordinario Madrid ha dejado de ser hace tiempo, como pretendían ciertos tópicos interesados, una mezcla de corte y poblachón manchego, para convertirse en una gran capital europea, centro de servicios financieros y sede de grandes empresas, dotada de una excelente red de transporte urbano y de un aeropuerto en condiciones de transformarse en centro de referencia internacional. El salto definitivo a la modernidad exige el replanteamiento de algunas soluciones urbanísticas que han quedado desfasadas. Para ello, nada mejor que acudir a arquitectos de máximo prestigio, como es el caso del portugués Álvaro Siza y sus socios españoles, de primer nivel. Recuperar el histórico Salón del Prado, reducir el tráfico privado en la zona y configurar un espacio ciudadano atractivo son objetivos que cuentan con el acuerdo de los madrileños, como refleja el apoyo unánime que les otorgaron en su día todos los grupos políticos representados en el ayuntamiento. Por supuesto que la protección del arbolado es también un requisito básico desde el punto de vista del medio ambiente, y, en este sentido, los técnicos deben dar explicaciones suficientemente convincentes para demostrar que el resultado final va a mejorar este aspecto decisivo. Pero que nadie se equivoque: lo que verdaderamente puede talar las expectativas del Partido Popular es embarcarse en riñas sin sentido que sólo juegan a favor de los intereses del PSOE, que, tendido a la sombra de la polémica, recoge las nueces mientras su adversario político agita y se pierde en las ramas de una cuita absurda que alguien, con responsabilidad para hacerlo, debería cortar de inmediato. El Patronato del Museo Thyssen ha tenido la ocasión de defender sus intereses legítimos en el momento oportuno del procedimiento, aunque no ha presentado formalmente alegaciones. No tiene sentido ofrecer ahora fórmulas tan agresivas para el entorno como la construcción de un túnel o un cambio radical en el encauzamiento del tráfico. E No parece que esta postura refleje un acuerdo mayoritario de los patronos, sino más bien una opción personal de la baronesa Thyssen. En todo caso, no es razonable que una persona como Carmen Cervera (que merece el máximo respeto y consideración por sus relevantes servicios al patrimonio cultural español) amenace con encadenarse a los árboles, haciendo así el juego a supuestos ecologistas, más aficionados a los golpes de efecto que a la defensa rigurosa de la calidad ambiental. El eje Prado- Reina Sofía- Thyssen contiene una oferta museística capaz de competir con la de cualquier ciudad del mundo. Conviene tener claro, sin embargo, que son instituciones de rango diferente en cuanto a su significado para la cultura española y universal. Cualquier gestión realizada por los cauces adecuados y con pleno respeto a la capacidad de decisión de los representantes democráticos sería mucho mejor recibida que determinados comportamientos que sólo sirven para alimentar el morbo de gentes poco conscientes de lo que está en juego. La responsabilidad principal corresponde, como es notorio, al ayuntamiento y a la comunidad autónoma. En pleno éxito de la gestión del PP en Madrid, con magníficas expectativas electorales, Aguirre y Ruiz- Gallardón deben evitar cuidadosamente que se manifiesten otra vez síntomas de confrontación interna. En términos jurídicos, la remodelación del paseo del Prado es una competencia municipal. La declaración de la zona como Bien de Interés Cultural (aunque, curiosamente, fuera realizada por el alcalde actual durante su etapa como presidente autonómico) afecta a competencias sobre patrimonio histórico, que están pensadas para ser ejercidas en casos de singular gravedad, hasta el punto de que incluso la Administración del Estado conserva funciones de lucha contra el expolio que podría utilizar en circunstancias excepcionales. Más allá del plano jurídico, es un evidente error político cultivar una imagen de descoordinación entre dos administraciones del mismo partido y que están demostrando la máxima eficacia en la gestión de los asuntos públicos. Aguirre y Ruiz- Gallardón son políticos complementarios y no excluyentes. Actúe, pues, cada cual, en el marco de sus competencias, en beneficio de Madrid y de sus ciudadanos, sin correr el riesgo de que los árboles en disputa no dejen ver el bosque de lo que importa de verdad a la gente. GESTIÓN NO POTABLE DEL REINA SOFÍA emos visto, una vez más, cómo el Centro de Arte Reina Sofía (CARS) trataba de ocultar una realidad que las fotografías desmienten con incontestable terquedad. En comparación con la filtración de más de 1.500 litros de agua que afectó- -aunque lo quisieron negar- sólo a un cuadro de Juan Gris en agosto pasado, la humedad que ahora ha vulnerado la integridad de valiosos libros de la colección del museo tiene un pronóstico, digamos, menos grave. Pero la imagen del casi centenar de volúmenes de elegante encuadernación abiertos bajo el aire cruzado de dos ventiladores, que ayer ilustraba nuestra portada, desmonta el empeño de esconder la realidad por parte de sus responsables, que raya con el cinismo. A cada noticia publicada por ABC la dirección del museo ha respondido con un intento velador que, a la postre, ha resultado inútil. Recordemos que algo parecido, pero mucho más grave, se quiso ocultar cuando ABC publicó el informe sobre el estado de sus almacenes de abril H de 2005, que el CARS calificó de obsoleto sin aportar pruebas. Las fotografías y conclusiones del informe mostraban una situación que ningún museo del prestigio del Reina Sofía puede permitirse: humedad, hacinamiento, rotura de obras y riesgo de incendio deberían ser responsabilidad de alguien. Por si fuera poco, recordemos que aún está en paradero desconocido una escultura de Richard Serra de 38 toneladas. Todo esto se ha sabido en el último año. Patrimonio en riesgo, una vez más. Tantos síntomas apuntan sin duda a la gestión no potable de un museo en cuya ampliación han jarreado 93 millones de euros y que no levanta cabeza desde que llegó su directora, Ana Martínez de Aguilar, enfrentándose al mundo del arte y al sentido común. Ambos deberían ser los dos afluentes naturales del CARS, pero ayer mismo la ministra de Cultura, Carmen Calvo, remachaba de nuevo su error de diagnóstico: Problemas heredados- -dijo- -del Gobierno anterior Lo tiene más claro ¿que el agua? A relación trasatlántica sigue reconstruyéndose después de la crisis de Irak. De hecho, poco a poco las heridas cicatrizan debido a la voluntad de mirar hacia adelante que se percibe a ambos lados del Atlántico Norte. La visita de Angela Merkel a los EE. UU. ha reactivado la agenda bilateral y ha fortalecido la imprescindible colaboración que debe darse entre Washington y Berlín, sobre todo ahora, cuando el Oriente Próximo parece deslizarse hacia un escenario de inestabilidad agudizada debido al triunfo de Hamás en Palestina y a la inquietante evolución que exhibe el desafiante Irán de los ayatolás. Hoy, más que nunca, las sociedades abiertas deben ser capaces de presentar un frente común si se quiere mantener unida a la comunidad internacional a la hora de atajar la amenaza que gravita sobre el horizonte del planeta de la mano de un Irán descontrolado y en proceso de involución nuclear. La experiencia vivida durante la crisis iraquí ha de contribuir a evitar los errores del pasado. Europa y los EE. UU se necesitan, y Alemania puede ejercer un papel decisivo. Especialmente si, como parece, el pulso que mantiene la comunidad internacional con Irán sube de intensidad en el futuro debido al empecinamiento de un presidente Ahmadineyad decidido a poner las cosas más difíciles. Por segunda vez en cuatro meses, Angela Merkel se ha entrevistado con George W. Bush en la Casa Blanca. Consciente de la importancia que tiene la agenda internacional en un mundo en proceso de redefinición estratégica tras el fin de la Guerra Fría y el 11- S, la canciller alemana oculta cada vez menos su intención de liderar la formulación multilateral de un proyecto europeo que sea capaz de revitalizar el europeísmo tras el fracaso sufrido por el diseño constitucional promovido por el eje Chirac- Schröder. La creciente visibilidad alemana dentro de Europa y el ejercicio de una centralidad que aúne los intereses plurales que se dan dentro del continente europeo pueden estimular un nuevo escenario político trasatlántico, en el que Alemania estaría llamada a desempeñar un papel de interlocución privilegiada con los EE. UU. A favor de esta tesis se añade otro dato que no puede ser pasado por alto si se quiere analizar con cierto detalle la política que siga la comunidad internacional ante la crisis que se vislumbra con Irán. Por un lado, su buena relación con Putin- -que volvió a ponerse de manifiesto la semana pasada durante la cumbre bilateral celebrada en Tomsk- y por otro, el encuentro que tendrá lugar dentro de dos semanas con el presidente chino Hu Jintao, revelan las claves de un aislamiento de Irán en el que Alemania está llamada a ejercer un protagonismo decisivo, dentro de una estrategia global de presión que combine sutilmente la fuerza con la inteligencia.