Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 Sociedad JUEVES 4 5 2006 ABC Mónica Castellarnau Responsable de equipos de emergencia de Médicos sin Fronteras (MSF) en Angola Desde hace dos semanas coordina el trabajo de 110 sanitarios en Angola La respuesta ha sido tardía GONZALO ZANZA Centro de atención a enfermos de cólera de MSF en la localidad de Cacuaco (Angola) REUTERS El cólera provoca en Angola la muerte de mil personas y la infección de 25.000 El número de casos diarios ha pasado de 10 a 800 desde febrero b La enfermedad infecciosa se transmite principalmente por el agua, que no cuenta con garantías de salubridad al no existir casi redes de abastecimiento ni en la capital G. ZANZA MADRID. El pasado 13 de febrero se registraba en Luanda, la capital de Angola, el primer caso de cólera. Once semanas más tarde, la enfermedad infecciosa ha llevado a la muerte, al menos, a 1.030 personas de los 25.000 infectados registrados en la empobrecida red sanitaria del país, que ha pasado las tres últimas décadas en guerra. Cuando se detectó la enfermedad, se contabilizaban diez casos diarios. Ahora se ha pasado a entre 400 y 500 al día en Luanda, más otros 400 en 10 de las 18 provincias. El origen de la enfermedad está en la pésima calidad del agua potable, medio por el que se transmite. En la capital, sólo el distrito del centro dispone de agua corriente, con garantías de salubridad. Al resto de la ciudad (entre 4,5 y 6 millones de personas) el agua llega a través de camiones cisterna, que la toman de un río, sin tratamiento alguno. Desde hace una semana, un equipo de Médicos sin Fronteras (MSF) ha trasladado al lugar personal que se encarga de clorar el agua. Pero los sucesivos trasvases de este agua (que hay que pagar) a otras cisternas y bidones no garantizan su potabilidad. Uno de los coordinadores de la misión de MSF en Angola, Richard Veer- man, afirmó que todo el mundo ha sido lento a la hora de responder La Organización Mundial de la Salud no lo ha hecho decididamente hasta hace menos de un mes, cuando la epidemia estaba fuera de control. Un portavoz de la agencia de Naciones Unidas aseguró ayer que han trasladado al país siete toneladas de medicinas, ya que el Gobierno angoleño no tenía suficientes depósitos pese a haber establecido de forma temporal centros de atención por todo el país. Luanda no había sufrido un brote tan acusado desde 1989 y 1991. MSF demanda una estrategia nacional para contener la propagación de la enfermedad, garantizando la disponibilidad de agua potable gratis y mejorando el saneamiento. La forma más habitual de contagio es por beber agua contaminada con la bacteria Vibrio Cholerae o por alimentos que han estado en contacto con residuos fecales. En su fase inicial tiene un tratamiento fácil, con sales de rehidratación. Cada año se producen una media de 100.000 casos y 2.000 muertes. El astronauta López- Alegría comandará el próximo viaje a la Estación Espacial Internacional ABC WASHINGTON. El astronauta Miguel López- Alegría, de 47 años, comandará la 14 expedición a la Estación Espacial Internacional (ISS) En esta misión, que empezará a finales de año y durará seis meses, le acompañarán la estadounidense Sunita Williams y el ruso Mikhail Tyurin, informó ayer la NASA. López- Alegría, astronauta desde 1992, es veterano de tres misiones espaciales, la primera en 1995 en el transbordador Columbia las otras dos a la ISS (en 2000 y en 2002) Ha llevado a cabo cinco caminatas espaciales para armar el complejo espacial. En total, ha estado 42 días en el espacio y ha realizado 674 órbitas terrestres. El astronauta hispano- estadounidense (nació en Madrid) reside en California. Tras su primer vuelo espacial fue director de operaciones de la NASA en el Centro para Entrenamiento de Astronautas Yuri Gagarin en Rusia. Después de su segunda misión pasó a encabezar la División para Tripulaciones de la ISS de la NASA. Tras la tercera, formó parte de la Oficina para Actividades Extravehiculares (EVA) en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston (EE. UU. ¿Se ha llegado al pico de la epidemia? -Todavía no se han reducido los casos. Registramos entre 400 y 500 nuevas admisiones al día, sólo en Luanda. Cada barrio, excepto el centro, es un mundo y son todo chabolas. Si sumamos los ingresos del resto del país hablaríamos de 800 o 900 hospitalizaciones. Las condiciones del agua son tan catastróficas que no podemos pararla. ¿Se está produciendo alguna migración interior que provoque el aumento de infecciones? -No, es el resultado del fin de 30 años de guerra. Durante muchos años la población no se movía de sus ciudades o aldeas. Ahora se ha recuperado el movimiento normal, el comercio o visitar a familiares. Y se suma que en la historia reciente no ha habido grandes epidemias de cólera, por lo que la población no está inmunizada. ¿Es el fin del periodo de lluvias la única esperanza? -No sólo. Las condiciones de saneamiento son muy malas, por lo que las posibilidades de infección son enormes. Lo que realmente necesitamos, a largo plazo, son infraestructuras de saneamiento. Ahora trabajamos para contener las infecciones, sanear el agua que se lleva en camiones cisterna a la población y reducir riesgos. Sólo estas tres cuestiones constituyen un volumen de trabajo faraónico. Lo más urgente es dar agua potable gratis a todas las personas, porque en Luanda sólo el centro tiene agua corriente, el resto se nutre de camiones cisterna que toman el agua del río y la venden por las calles. ¿Como calificaría la actuación de la OMS y el Gobierno? -Ha sido una respuesta tardía. ¿Qué necesitan? -Lo más necesario son los sueros y las sales de rehidratación, pero no tengo constancia de que se hayan pedido a la Organización Mundial de la Salud (OMS) medicamentos suficientes. ¿Qué población está peor? -Normalmente el cólera ataca más a los adultos que a los niños. Aquí no se cumple, porque el 40 de los afectados son niños, lo que nos hace pensar que la gente sabe cómo no contraer la enfermedad, pero no los menores. Los barrios de Luanda están sobre una montaña de basura y los niños juegan con ella, lo cual lo explicaría.