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ABC JUEVES 4 5 2006 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN DEBATE EN EL SENADO 15 CLAMORES NACIONALES XAVIER PERICAY S ostiene Maragall que en Cataluña existe un clamor. Y que este clamor lo recogió el Parlamento autonómico en aquel proyecto de Estatuto que entró un 2 de noviembre de 2005 en el Congreso de los Diputados y del que nunca más se supo. Según el presidente de la Generalitat, el Parlamento catalán dijo entonces- -es un decir- Nos sentimos y somos una nación Sin duda. Pero de ahí a considerar que existe un clamor va un buen trecho. De existir semejante clamor, ello supondría que la gente en Cataluña va por ahí gritando enardecida: ¡Somos una nación! Y no es el caso, se lo aseguro. En los últimos veinticinco años, sólo recuerdo haber oído esta clase de gritos en manifestaciones convocadas por el nacionalismo radical. O sea, poca cosa, nada generalizable. Aunque puede que el clamor al que aludió ayer Pasqual Maragall en su intervención ante la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado no fuera propiamente un grito, sino algo interno, inexpresable, una suerte de sentimiento atávico. Algo que la gran mayoría de la clase política catalana experimenta a menudo y que no acierta a contagiar, por lo que se ve, a la gran mayoría de sus representados. Y, si no, ¿a qué obedece ese intento alevoso y patético de alargar en dos horas la jornada plebiscitaria del próximo 18 de junio, a qué obedece más que al miedo a no alcanzar un mínimo de participación? Pero el presidente de la Generalitat también sostuvo ayer otra cosa: que el nuevo Estatuto de Cataluña abre el camino al resto de las reformas estatutarias. Sin duda. Y, a juzgar por lo aprobado el pasasdo martes en el Parlamento andaluz, no sólo abre el camino, sino que tamb exporta el método y sus consecuencias. Andalucía acaba de definirse a sí misma como una realidad nacional En fin, Andalucía, no; la mayoría de sus parlamentarios. Ya ven, otro clamor, y éste, si cabe, mucho más grotesco. Y lo que queda por andar. A este paso, mucho me temo que pronto oiremos otro tipo de clamores. De los de verdad. Lástima que entonces, para España, tal vez ya sea demasiado tarde. Las comunidades del PSOE dejaron solo a Maragall y las del PP enviaron a consejeros Fraga pide por sorpresa la palabra para aclarar que la única nación es la española J. L. L. MADRID. La peculiaridad de la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado- -a la que pueden asistir con voz pero sin voto los jefes de los gobiernos regionales- -y la anunciada ofensiva del PP hacían esperar que el de ayer fuera un debate de alto voltaje. Pero la realidad se encargó de desmentirlo. Ninguna autonomía socialista se dignó a enviar a algún representante a arropar al presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall. Tampoco acudió ningún miembro del Gobierno socialista. Las comunidades gobernadas por el PP, por su parte, enviaron a consejeros. La única región popular que no tuvo representación fue la de Madrid (excluida Navarra, donde gobierna el partido aliado UPN) La autonomía madrileña anunció la participación de la directora general de Cooperación con el Estado, pero finalmente no acudió. Eso sí, se habló casi más en catalán, euskera o gallego que en castellano. La utilización de las lenguas cooficiales está permitida en la Comisión General de Comunidades Autónomas. CHEMA BARROSO Durante la sesión, se habló casi más en catalán, gallego o euskera que en castellano Mucho se ha especulado estos días sobre la ausencia de los barones territoriales del PP, después de que el portavoz de los populares en el Senado, Pío García- Escudero anunciase su presencia el pasado día 4 de abril. El argumento oficial es que el PP no quiere enfrentar a las autonomías donde gobierna con Cataluña, pero los rumores que circulaban por el viejo palacio de la Plaza de la Marina Española es que alguno de los presidentes autonómicos del principal partido de la oposición llevaba semanas mostrándose reacio a acudir. Uno de los protagonistas de la sesión fue el ex presidente de la Xunta de Galicia y actual senador del PP, Manuel Fraga, que, de manera imprevista, pidió la palabra para aclarar, ante los comentarios del resto de los intervinientes, que cuando los ponentes de la Constitución distinguieron entre nación y nacionalidades lo hicieron sabiendo muy bien lo que hacían. Fraga, uno de los padres de la Carta Magna, recalcó que hay una nación que es España y hay nacionalidades diversas, en las cuales la Constitución ya destaca las tres que tuvieron estatuto por referéndum en la década de los años 30 El veto del PP fue rechazado tanto por los senadores representados en la comisión- -los 24 miembros del PP votaron a favor y todos los demás en contra- -como entre los representantes de la delegación del Parlamento de Cataluña, en la que sólo dieron el sí los cinco diputados populares.