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68 Cultura MIÉRCOLES 3 5 2006 ABC CLÁSICA Homenaje a Ángel Oliver Obras de Ángel Oliver. Int. Grupo Enigma. Dir. Juan José Olives. Lugar: Auditorio Conde Duque. Madrid TEATRO Sainetes Autor: Don Ramón de la Cruz. Versión y dirección: E. Caballero. Esc. J. L. Raymond. Vest. J. Artiñano. Ilum. J. Gómez Cornejo. Música: A. Lázaro. Coreografía: P. Andújar. Int. C. Solaguren, D. Lorente, J. C. Talavera, S. Hernández, J. L. Alcobendas, N. Hernández, R. Savoini, J. L. Patiño, V. Teijeiro, E. Mayo, I. Heredia, I. Rikarte, C. Moreu, M. J. Llorente, C. Gutiérrez y J. Martín. Lugar: Teatro Pavón. Madrid. BUENA GENTE ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE H ace ahora un año que moría el compositor zaragozano Ángel Oliver. Se preparaba, entonces, el primer disco monográfico dedicado a su música para grupo instrumental. Oliver se merecía este regalo tras muchos años centrados en la enseñanza, bien desde el conservatorio madrileño o la escuela Reina Sofía, y toda una vida dedicada a modelar una obra de enjundia que ha circulado con la misma prudencia que la persona. Lo ha confirmado el concierto homenaje que ahora se le acaba de tributar, gracias al impulso de la Fundación Autor, y cuyo verdadero fin tendría que haber sido la presentación de ese disco, ya en distribución. Así lo explicó Juan José Olives, director de la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, Grupo Enigma al comienzo del acto, esbozando algunos rasgos de la personalidad de Oliver y comentando varios rasgos de las obras que se iban a escuchar. En todos los casos, música sensata, firme, consistente, bien trazada y ambiciosa, propia de quien se manifestó abierto a las siempre enriquecedoras transformaciones del lenguaje. De ahí la singular experiencia del programa disco que el Grupo Enigma ha puesto sobre el escenario del Auditorio Conde Duque de Madrid. Desde el radicalismo de Versos a cuatro del que tres décadas después queda un poso de autenticidad, severidad y contundencia al que el tiempo ha dotado de un atractivo muy especial, hasta la más reciente Épsilon heterogénea y sabia amalgama de materiales propia de una posmodernidad algo incrédula con cabida incluso para el juego con la música de Chaikovski. En todos los casos, partituras dignas de elogio, por lo depurado de un oficio bien trabado, por la seguridad en el procedimiento y el idiomatismo no ajeno de dificultad. La racionalidad de la Aproximación a un contrapunto de Bach y la más sentida expresividad de In memoriam Ángel Arteaga colmada de seriedad, respeto, bondad y atractivas sonoridades, son dos polos de ese importante caminar. Que ahora se ha recordado gracias al trabajo del grupo de Juan José Olives, una más de las varias e interesantes agrupaciones instrumentales que puntean la geografía nacional, y cuya labor se demuestra imprescindible a la hora de mantener vivo el trabajo de gentes como el bueno de Ángel Oliver. EL CASTIZO ILUSTRADO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN s fama que Don Ramón Francisco Ignacio de la Cruz (1731- 1794) lleva el don como heraldo del resto de su nombre desde la pila bautismal; al parecer, ante la insistencia de los estirados familiares, su tío, fray Francisco Cano y Olmedilla, que fue quien lo bautizó en la madrileña iglesia de San Sebastián, lo hizo con ese don al frente de la retahíla onomástica y como nombre propio ha quedado en las placas del callejero. El autor, que fue durante buena parte de su vida chupatintas en la Contaduría de Penas de la Cámara y Gastos de Justicia, persiguió el éxito teatral y lo intentó en varios frentes: convirtió óperas italianas en zarzuelas y él mismo se aventuró en el género chico en una ocasión, tradujo y adaptó numerosas obras francesas e italianas; hizo loas, entremeses, jacarandas, fines de fiesta y abundantes piezas de encargo de diferente calibre, y en algún momento llegó a asegurar, transido de intensa respetabilidad neoclásica, que los sainetes eran un espectáculo lastimoso. Pero luego triunfó con ellos y se convirtió en autor popularísimo, hasta tal punto, se dice, de que muchos espectadores antes que la pieza fuerte del programa iban a ver expresamente sus sainetes, que se ofrecían en E El equipo al completo, el día de la presentación de Sainetes los entreactos o a la conclusión de la obra principal. Un autor menor, sí, pero pieza fundamental de engarce entre diversas épocas del teatro español. Sus certeros cuadros costumbristas, llenos de gracia y de agudeza en la observación de tipos, modos y modas, albergan traviesos ecos de Lope de Rueda y Quiñones de Benavente, un algo lopesco y la puñetería crítica aprendida en Molière. Y si miramos hacia delante, el tipismo de sus obras anticipa los mundos de Arniches y Muñoz Seca, y en momentos de desgarro grotesco- -véase Manolo -establece conexiones con los esperpentos desmadrados del gran Valle- Inclán. Digamos que la intención reformadora de sus sainetes, en sintonía con el espíritu ilustrado de la época aunque no apreciada por autores como Moratín o Iriarte que lo con- EFE Caetano Veloso, Erykah Badu, Bill Wyman y Herbie Hancock, en el Festival de Jazz de San Sebastián ABC SAN SEBASTIÁN. Caetano Veloso se sumará el próximo mes de julio a la larga lista de músicos que han pasado por el Festival de Jazz de San Sebastián, junto a la nueva reina del soul, Erykah Badu, que en la 41 edición compartirán cartel con viejos amigos del Jazzaldia, como Keith Jarret, que ha pedido repetir. Dr. John, Uri Caine, Chano Domínguez, Herbie Hancock, Bill Wyman o Solomon Burke, también conocidos del público donostiarra, serán otros de los protagonistas, junto a Yufef Lateef, Joachim Kuhn, el septeto de McCoy Tyner, Jacques Loussier Trio, The Crimson Jazz Trio, The Neville Brothers, Béla Fleck y las big bands de Llibert Fortuny y Matthew Herbert. Todos estos músicos conforman el programa, aún no definitivo, del 41 Festival Internacional de Jazz de San Sebastián, que se celebrará del 21 al 26 de julio y que fue presentado ayer en una rueda de prensa por su director, Miguel Martín, y por el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza. Martín cree que el cartel de este año está a la altura de las circunstancias sobre todo por el compromiso que había adquirido la organización tras la edición del 40 cumpleaños, una de las más exitosas de las que se recuerdan informa Efe. El Jazzaldia comenzará el 21 de julio con la tradicional Jazz Band Ball en los diferentes escenarios alrededor del Kursaal y la playa de Zurriola, en los que actuarán Dr. John, Howe Gelb, Jazz Jamaica, The Soul Tellers, Synthesis y Joachim Kuhn Iberia Trio. sideraban demasiado superficial y hasta frívolo, adquiere un sesgo castizo; su comicidad moralizante es costumbrista y popular, y si su contundencia satírica no resulta tal vez de altos vuelos, no es menos cierto que sabía captar como nadie el interés del público y, por lo tanto, el dardo llegaba a sus destinatarios. Ernesto Caballero ha seleccionado cuatro de sus sainetes: La embarazada ridícula El almacén de novias La república de las mujeres y Manolo, tragedia para reír o sainete para llorar los ha unido en una estructura metateatral- -unos cómicos del XVIII los están ensayando- -y cuajado un espectáculo primoroso, lleno de inteligencia escénica y de sentido de la teatralidad; un espectáculo en el que se advierte toda esa urdimbre de conexiones y referencias, y que, al tiempo, es fresco, divertido, dinámico y está estupendamente montado e interpretado. La versión de Caballero es ágil, bien trabada y se permite alguna licencia, como intercambiar los parlamentos finales de Manolo los de Mediodiente los dice Sebastián y viceversa, tal vez para que el primero pueda sumarse convenientemente al grupo de los caídos. El director resalta la vivacidad visual y el movimiento de los grupos, detalles tan característicos de Don Ramón, y activa multitud de pequeños resortes latentes en el texto que traduce en guiños interpretativos preñados de significaciones. La escenografía de Raymond- -que armoniza elementos de estilo imperio, notas chinas y pellizcos goyescos- -lleva hasta el patio de butacas la boca del escenario con unas escaleras por las que los intérpretes suben, bajan o se instalan en ellas, abriendo diferentes planos al juego escénico. Los actores, acompañados por un excelente cuarteto de cámara que interpreta las piezas de la época rescatadas por Alicia Lázaro, cantan y bailan las seguidillas y los fandangos, se atreven con algún instrumento y realizan un muy buen trabajo, completando uno de los mejores espectáculos presentados en las últimas temporadas por la Compañía Nacional de Teatro Clásico.