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ABC MIÉRCOLES 3 5 2006 Sociedad 61 Tecnología Modding juegos a la medida ¿Y si le pudiera poner a los marcianos la cara de su jefe, su suegra o su vecino? Muchos lo hacen. Se llama Modding y es la técnica de aprovechar las lagunas técnicas del software original del videojuego en cuestión para transformarlo al antojo. Las posibilidades dependen de la habilidad y los conocimientos informáticos del usuario, que con frecuencia llegan incluso a inventar nuevos juegos que han tenido más éxito que su original. En esos casos, lejos de demandarlos, las compañías han pactado la compra y comercialización. Algunas, como Tivo y Google, incluso proporcionan especificaciones técnicas a la comunidad. Modding para incentivar nuevos inventos, previo acuerdo de no dañar el original. Algo que a juicio de Carl Goodman diferencia a esta industria del audio digital, por ejemplo, donde el proteccionismo corta alas al progreso. Las transformaciones más básicas no deben ser tan difíciles, porque el Momi se siente capacitado para enseñarlas en demostraciones de una hora. Ralph Baer, padre de los videojuegos, y Tim comisario de medios digitales, en la inauguración de la exposiciónBRIAN PALMER Un museo de Nueva York muestra los primeros videojuegos de la historia La exposición permanente permite a los visitantes jugar partidas b Después de que Neil Armstrong caminase por la luna en 1969, los primeros videojuegos, que aparecieron en los años 70, consistían en matar marcianos en el espacio MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Antes de que Atari industrializase las consolas de videojuegos existía el Odissey de Magnavox, también conocido como Videopac, y antes de que ninguno de ellos llegase a los mercados, el técnico de televisión Ralph Baer había inventado el Brown Box un prototipo que paseó por todos los grandes fabricantes de televisiones de la época hasta que uno se atrevió a lanzar su idea. Todos estos pasos y muchos más se pueden ver ahora en el Museo de la Imagen en Movimiento (Momi) que acaba de inaugurar una colección permanente que hará las delicias de los fanáticos del género. Le preguntamos a 25.000 estudiantes cuál creían que fue el primer videojuego de la historia, y la abrumadora respuesta fue Pacman (El Comecocos) ¡No tenían ni idea de lo que había existido antes de 1980! Así que lo consideramos como una parte de la historia en peligro de extinción por olvido explicó Carl Goodman, comisario de la exposición y jefe del departamento de medios digitales del museo. Antes que El Comecocos, El Tetris y todos los videojuegos de los 80, se jugaba a matar marcianos en el espacio. Era la década de la conquista espacial. Después de que Neil Armstrong caminase por la luna en 1969, la fascinación por la vida en el universo dio paso a Start Treck La Guerra de las Galaxias y los videojuegos. La elección era particularmente lógica cuando se trataba de crear pantallas con las que interactuar: la simplicidad del negro, la ausencia de imágenes más allá de los marcianos contra los que disparar, los dibujos sencillos. Todo eso explica que después del (Ping) Pong que salió al mercado en 1972, le siguieran videojuegos como Asteroids Jugar en las máquinas del museo Este último es, de hecho uno de los favoritos de Goodman en la exposición, por las innovaciones que supuso con sus predecesores, más allá de mejorar la resolución. Por primera vez los asteroides estallaban en pedazos, que a su vez se convertían en proyectiles más pequeños. Cinco mandos- -dos para rotar la nave y tres para destruir los objetos volantes- -enriquecían la experiencia y, si bien Space Invaders había sido pionero en guardar una lista de puntuaciones, Asteroids fue el primero que permitió grabar las iniciales. El éxito fue tal que los fabricantes tuvieron que aumentar el tamaño de la caja que almacenaba las monedas. En la historia de lo interactivo el Momi no podía limitarse a mostrar sus 12 preciados modelos como simples objetos muertos. Los visitantes que se paseen por sus instalaciones del neoyorquino barrio de Queens podrán jugar con las máquinas, escudriñar sus interiores y hasta ver los vídeos que Baer enviaba a los fabricantes de televisión para venderles su invento. De hecho, a sus 83 años, el padre del videojuego ha fabricado a mano dos réplicas de sus primeros modelos para el Momi. La propia historia de este inventor que sacó los videojuegos de los costosos ordenadores militares para instalarlos en pantallas de televisión accesibles a público general es de por sí digna de conocer. Baer, que ha dejado la complejidad de los Nintendo para sus nietos, tuvo la idea en 1951, cuando le encargaron fabricar la mejor televisión del mundo. El hombre al que hoy se considera el Nostradamus del videojuego intuyó ya entonces, viendo líneas en la pantalla, que el futuro estaría en aquellos aparatos que permitieran hacer varias cosas a la vez, interactuar con ellos y divertirse, pero sus jefes desdeñaron su idea. Como lo hicieran más tarde en la empresa de electrónica para defensa militar Sanders, en la que a trancas y a barrancas consiguió permiso y fondos para desarrollar el invento. El inventor de Simon Aún así, cuando Magnavox por fin lo lanzó al mercado, el escepticismo con que fueron acogidas sus sugerencias posteriores acabó apartándole del negocio, aunque no de los juegos electrónicos. En 1978 inventó Simon el primero que retaba la memoria y la agilidad mental de los niños. ¿Llegó a intuir que cuatro décadas después se llevarían viodejuegos en el bolsillo? se le pregunta. ¿Podría haber predecido Thomas Edison que todo el mundo andaría por las calles hablando por teléfonos móviles? responde con su afilado sentido del humor. ¡Pues yo tampoco, no tenía ni idea! Su mensaje para los aficionados es, Game ON! Disfruta del juego pero no permitas que acapare tu vida Máquina de Space invaders que puede verse en el museo. Apareció en 1978. Abajo, pantalla del juego