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ABC MARTES 2 5 2006 61 Toros FERIA DE ABRIL LAS VENTAS Arrebatado adiós de Manzanares en el buen debut de Cayetano Rivera Ordóñez Real Maestranza de Sevilla. Lunes, 1 de mayo de 2006. Última corrida de feria. Lleno de no hay billetes Dos toros para rejones de Fermín Bohórquez, manejables y a medio gas; dos de Alcurrucén, mansos y frenados; y dos novillos de Zalduendo, bravos y nobles, el 6 con un punto de genio. Pablo Hermoso de Mendoza, rejón trasero (saludos) En el cuarto, pinchazo y rejón (saludos) José María Manzanares, de canela y oro. Media estocada desprendida y defectuosa (bronca) En el quinto, pinchazo y media pasada y baja (división de opiniones y aclamada vuelta al ruedo tras cortarse la coleta) Salió en hombros por la Puerta del Príncipe. Cayetano, de nazareno y oro. Estocada pasadab (oreja) En el sexto, media tendida y descabello (oreja) Salió en hombros por la puerta de cuadrillas. David Mora, el mejor en una tarde nada brillante Monumental de las Ventas. Lunes, 1 de mayo de 2006. Un tercio de entrada. Novillos de Martelilla, todos deslucidos, con no mucha fuerza y parados; el mejor el 1 David Mora, de rosa y oro. Estocada y tres descabellos (silencio) En el cuarto, media estocada. Aviso (saludos) Currito, de blanco y plata. Estocada rinconera (palmas) En el quinto, tres pinchazos (silencio) David Esteve, de lila y oro. Estocada (silencio) En el sexto, estocada trasera (silencio) JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. David Mora tuvo la actuación más entonada del terceto. Dejó muestras de su buen estilo al veroniquear al novillo inicial. Conservó el tono en el intermitente quite posterior. Empezó la faena, derechista, con gusto y empaque, ante un novillo noble de no excesiva fuerza. Destacó del conjunto un par de pases de pecho. No se entonó del mismo modo por el izquierdo. Prevalecieron los detalles, aunque quizá pudo apretar más el acelerador. En el cuarto puso empeño al torear con la diestra, pero el trasteo fue paulatinamente a menos. Se le reconoció su entrega al hacerle saludar. Participó en todos los quites que pudo y, generalmente, para bien. Currito estuvo a punto de perder el capote en su primera intervención. Se le vieron destellos con la derecha, pero no cristalizados. Luchó con la poca fuerza de la res. Puso brío al lancear al quinto, con el que Esteve se lució en unas tafalleras. Tesonero y porfión ante la embestida cansina del oponente. David Esteve pasó sin pena ni gloria con el percal en el tercero. Con la flámula practicó un toreo de cercanías, que resultó atropellado ante un enemigo que no colaboró. Se le ovacionaron las verónicas al sexto y, luego, no se pudo acoplar con la franela, pues la res se quedaba corta y, además, llegaron algunos enganchones. ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Se llama Cayetano y se apellida Rivera Ordóñez. Cayetano Rivera Ordóñez, ahí es nada la reata, debutaba en la Maestranza. O sea que era un día clave en su carrera. Como una especie de fuerte examen ante la alternativa en ciernes. Coronaban el cartel Pablo Hermoso de Mendoza y el maestro José María Manzanares. La vida es un caos de geometrías y líneas cruzadas, y la que debía ser su tarde terminó siendo la tarde del adiós de Manzanares. Un adiós arrebatado y compulsivo. Tras hacer un esfuerzo con un toro manso, frenado y sin humillar de Alcurrucén, el gentío andaba con las opiniones divididas. Manzanares salió a la raya del tercio y los pitidos se inflamaron como llamaradas. Reclamó la presencia de su hijo, su delfín que ahora despierta después de un letargo de tres temporadas, para que le cortase la coleta. Ante el gesto de despedida definitiva, la Maestranza estalló en una ovación, puesta en pie. España y yo somos así, señora. Los que se desgañitaban chillando se deshacían en aclamaciones, le animaban a dar la vuelta al ruedo, que fue apoteósica, con treinta y cinco años de clase y categoría a rastras, como una sombra alargada tras de sí. José María Manzanares había reaparecido hace unos años para dar ejemplo a su vástago primogénito, y tal vez pensase ayer que ya era el momento de dejarle paso, una vez que las manos con las que siempre soñó que lo apoderasen, las de los Lozano, se han encargado de su carrera esta temporada. La catarsis se precipitó cuando Cayetano le invitó con generosidad a compartir su gloria tras cortarle una oreja al sexto. Manzanares y Cayetano pasearon el anillo, y, al llegar a su punto final, la torería andante, personificada en Enrique Ponce, Litri, Padilla, Rivera Ordóñez, El Cid, Antonio Barrera, Morante, lo izó a hombros. La vida, el mundo, la muerte, es un caos de geometrías y líneas cruzadas: Cayetano, tras cortar dos orejas, una a cada novillo de Zalduendo, se quedaba de acompañante hasta la Puerta del Príncipe, y en su umbral se quedó mientras el maestro Manzanares Manzanares hijo, visiblemente emocionado, corta la coleta a su padre DÍAZ JAPÓN La decisión de retirarse le abrió la Puerta del Príncipe sin una oreja, un caso insólito veía la atardecida desde una procesión particular y subjetiva. Cayetano tal vez pudo acompañarle de haber cortado una oreja más, objetivo nada despreciable dada la distinción de su ser y estar, dada su elegancia, su nítido concepto- -hay que enfibrarse algo más- dada también la bravura repetidora de los utreros de Fernando Domecq. Pero más allá de su buen debut, de su contundencia estoqueadora, hay historias que no deberían ser así: arrebato o no, el día le pertenecía a Cayetano, salvo que Manzanares lo hubiese borrado del mapa con la muleta en la mano. Admiro al maestro tremendamente, y lo seguiré admirando. La fecha no era suya, y de irse, al llegar al hotel, una ducha, un pitillo, una copa, y goodbye, señores, que yo me voy. Uno, pienso, no puede comprometerse a doctorar, por ejemplo, a una promesa de una proyección acongojante y a la vez robarle el protagonismo y los titulares con una decisión emotiva y precipitada. José María Dolls Abellán, un torerazo de pies a cabeza, tal vez no sea responsable de todo el lío posterior. Pero a mí no me gustó ni el antes ni el después. Los toros de Alcurrucén no embistieron, los novillos de Zalduendo sí- -incluso el último con una punta de genio- -y los toros de rejones a medio gas, que fue como estuvo Pablo Hermoso de Mendoza. El resto ya está contado, ya es historia. Una historia emocionante, rara y cabreante. Me han empujado a hacerlo F. CARRASCO SEVILLA. Justo antes de ser sacado a hombros, José María Manzanares, con la emoción a flor de piel y de manera muy pausada, manifestó a ABC que siento alegría y tristeza, mucha tristeza por la manera que ha tenido que ser. Me han empujado a hacerlo Palabras que dejó en el aire el maestro de Alicante y que, sin citar a nadie, aluden a algunos que, por ahora, no ha querido nombrar. Los toreros somos toreros y tenemos que demostrarlo siempre, y las circunstancias así lo han hecho. No tenía pensado nada. Podría haber seguido disfrutando, como era mi intención, pero así han sido las cosas y no ha podido ser dijo Manzanares refiriéndose en este último aspecto a que no iba a seguir toreando. Preguntado si no eran los toros que hubiese querido para su despedida, el torero alicantino precisó: Qué voy a decir yo. No hay derecho