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ABC MARTES 2 5 2006 Cultura 57 TEATRO Larra: las máscaras... Espectáculo sobre textos de Mariano José de Larra. Adaptación, dramaturgia, dirección y espacio escénico: Pepe Ortega. Vest. Ana Llena. Ilum. David Martínez. Int. Javier Muñoz, Carlos Menéndez, Paulino Díaz, Juanma López y María José Sarrate. Lugar: Sala Ítaca. Madrid. ÓPERA Óperadhoy Rueda: Fragmento de Orfeo De Pablo: Un parque Int. A. Comas, P. Jurado, L. Calero, F. Rubio, C. Güell, J. L. Sendarrubias, Orq. y Coro de la Comunidad de Madrid. Dir. esc. I. García. Dir. musical: L. Pfaff. Lugar: Teatro Albéniz JUEGO DE MÁSCARAS J. I. G. G. LENGUAJE PROYECTADO A. G. L. U n juego de máscaras, de desdoblamientos, de identidades cambiantes sobre un tablero de ajedrez que viene a ser el espeso paisaje moral de una España teñida de claroscuros. Y sobre este panorama con más luces que sombras, la palabra de Mariano José de Larra (1809- 1837) la voz crítica, doliente, lúcida, tozuda y finalmente desesperanzada antes de entregar al mundo un hermoso cadáver, el de un mártir romántico de apenas 28 años que se había dado cuenta de que escribir libremente en la España de su tiempo era morir. Pepe Ortega ha construido en su bastión de la Sala Ítaca un hermoso, arriesgado y comprometido espectáculo; hermoso y arriesgado por la nobleza y lo peligroso del envite que supone enhebrar fragmentos de diversos artículos periodísticos escritos en el siglo XIX y ajustar con ellos un montaje teatral, y comprometido, por la voluntad de colocar ante los españoles del siglo XXI ese espejo de palabras para comprobar si todavía refleja rasgos en los que nos podemos reconocer. Larra: las máscaras y las palabras es, como se ha dicho, un juego en el que Ortega ha introducido elementos metateatrales que culebrean por las costuras del espectáculo: tres actores y un actriz encarnan a Larra, a su criado, al escritor desdoblado en Fígaro y a Dolores Armijo, la amante, y se van transmutando en los personajes que pueblan los artículos, intercambian sus A ABC París se convierte en capital del flamenco Desde mañana y hasta el día 13, París se convertirá en la capital del flamenco, donde actuarán algunas de las figuras más importantes de este género. El Ballet Nacional de España, dirigido por José Antonio, abrirá este festival en el Teatro Chaillot con un programa que incluye La leyenda (en la imagen) Grito y Golpes da la vida En días sucesivos participarán el Pipa, Merche Esmeralda, Eva Yerbabuena, José Mercé y Mayte Martín, entre otros. identidades, se convierten en marionetas de una farsa sobre la vida del político y articulista, se colocan las máscaras del carnaval, se asoman a la muerte del pobrecito hablador... Y con el verbo sarcástico, amargo e irónico del periodista con afán regenerador dibujan el perfil de una sociedad triste y fea, corroída por la desidia, el oscurantismo, la falta de libertad, las desigualdades, la envidia... y dividida: Aquí yace media España, murió de la otra media como escribió en Día de difuntos Ese es uno de los artículos empleados en este montaje, junto a otros die- ciocho como Mi criado y yo Nochebuena de 1836 Nadie pase y Yo quiero ser cómico además del poema de Luis Cernuda A Larra con unas violetas y una carta de Fernando José de Larra en la que señala que su bisabuelo no murió por una mujer sino que lo mató España. Bien concebido y dirigido por Ortega, e interpretado con entusiasmo por los jóvenes actores, es este un espectáculo pedagógico y de utilidad pública, pues, aunque mucho ha cambiado nuestro panorama político y social, el espejo aún nos muestra odiosos rasgos que persisten. CLÁSICA Temporada de la OCNE Acis, Galatea y Polifemo de Haendel. Int. Orquesta Nacional de España. Dir. E. Haïm. Solistas: J. Lascarro (soprano) S. Prina (contralto) y Ch. Purves (barítono) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid ACIS, GALATEA Y POLIFEMO POR HAÏM A. I. E ntre sus más famosos oratorios, George Friedrich Haendel incluye su Acis, Galatea y Polifemo que la ONE coloca en sus atriles por vez primera, siendo escrito como Serenata (catalogada como HWV 72) es decir, para ser interpretada al aire libre en una noche serena No supone más, ni tampoco menos, que nueva página monumental que, a lo largo de su duración, algo más de hora y media, abunda en una muy rica temática de bien comunicada emoción, revestida del magistral dominio contrapuntístico como característica primordial handeliana; los coros han sido suprimidos y una larga serie de recitativos y arias, de interpretación erizada de dificultades que han de resolver, en primer lugar los tres personajes principales, los que titulan la enorme partitura: una soprano para Acis una contralto para Galatea y un barítono para Polifemo Nuestra Nacional, convenientemente reducida e incluyendo flautas de pico, laúd, órgano y clave, bajo la dirección de la fracesa Emmanuelle Haïm, bien puede afirmarse que suscribió una versión perfectamente adentrada en la manera dieciochesca, además de revelarse como excelente clavecinista, atenta al barroco estilísticamente, si sobria en los resultados, algo aparato- sa gestualmente. Sobresalientes por un rico caudal de medios, muy necesarios para poder con tamañas dificultades técnicas, habré de citar a la soprano colombiana Juanita Lascarro (que, por enfermedad, sustituía a la programada francesa Sandrina Piau) y al barítono Christopher Purves, la dos con voces de calidad muy elevada y, sobre todo, el segundo con magistral intencionalidad, destacándose la contralto Sonia Prina, porque a los anteriores méritos de sus colegas añadiría un cuidado de la entonación, siempre fundamental característica en toda clase de música. Los momentos más elevados de la página de Haendel resultan incontables, aunque podría reducirles a las tres arias hermosísimas que cada uno de ellos entona en la segunda parte (números 12, 13 y 14) y como cumbre de un todo la 16 que constituyó una superación de Acis Interesante programa y significativos aplausos de la asistencia a la buena sesión de la ONE. rduo y apasionante asunto el de la ópera actual y sus mecanismos. Especialmente cuando las distintas formas de teatro musical se reconducen hacia representaciones de carácter más narrativo. De ello se habló en el reciente curso Fundamentos de creación operística organizado por el CDMC, y es algo que surge ante la presentación de cada nueva obra. Lo ha confirmado la reciente puesta en escena del Fragmento de Orfeo y Un parque trabajos de Jesús Rueda y Luis de Pablo estrenados en la última Bienal de Venecia y que ahora se han visto en Madrid, dentro de la programación de Operadhoy. Ya puede ser a través del ancestral mito de Orfeo o del drama Sotoba Komachi de Yukio Mishima, está claro que hay flecos por resolver ante el problema de la fabricación de un lenguaje verdaderamente proyectado hacia la escena. Con independencia de la calidad intrínseca de cada composición, pues es indudable que el Fragmento de Rueda resuelve con ingenio, atractiva línea melódica, imaginación tímbrica y habilidad, el trasfondo conceptual del descenso al infierno de Orfeo, con toda la carga simbólica que el mito arrastra. Pero en su propia delectación y autocomplacencia termina por mirar muy de reojo a una escena que se convierte en una hierática ilustración, en una imagen fija cuya mejor baza está del lado de lo accesorio, es decir de ese teatro instrumental que paralelamente protagonizan, sobre el escenario, el flautista Julián Elvira y el percusionista Alfredo Anaya. Por supuesto que el caso de Luis de Pablo es distinto, pues en él converge una larga experiencia operística y una culta veteranía de fondo. Que aquí se reafirma a través de un estilo que ahonda en varias de las peculiaridades presentes en aquel Kiu de hace más de 20 años, pero que, si entonces sorprendieron, hoy suenan, sobre todo en lo referente a la línea de canto, con ingenuidad. Quizá eso explique algunas sonrisas del público ante la escucha de determinadas frases y ese alargamiento expresivo general que sólo muy sutilmente consigue apoyar la idiosincrasia de la acción. A la postre el carácter laxo del resultado, al que muy poco ayuda la escasa puesta en escena de Ignacio García y su ínfimo gotear de hojas desde el cielo, ha vuelto a manifestar la dificultad de un viaje semejante. El de la ópera actual.