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54 Cultura MARTES 2 5 2006 ABC La Residencia de Estudiantes presenta mañana el documental La ventana ignorada sobre la vida del compositor Jesús Bal y Gay, la voz gallega de la generación del 27 Bal y Gay, entre el silencio y el olvido TEXTO: SUSANA GAVIÑA MADRID. La Residencia de Estudiantes presenta mañana el documental la ventana ignorada realizado por TVE, que aborda la vida y trayectoria intelectual de Jesús Bal y Gay (1905- 1993) Esta presentación se enmarca dentro de los actos organizados con motivo del centenario del que ha sido definido como la voz gallega de la generación del 27. En ellos han colaborado, además de la institución madrileña, a quien el músico dejó todo su legado musical e intelectual, la Xunta de Galicia, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y varias instituciones gallegas. También en ella se puede ver, hasta el domingo, la exposición Jesús Bal y Gay, músico del 27. Tientos y Silencios comisariada por Carlos Villanueva. La ventana ignorada dirigido por Manuel Lombao y en el que participan, entre otros, el chelista Carlos Prieto, el compositor Julio Estrada, Teresa Heredia, y la viuda de Rodofo Halffter, Emilia Salas, sigue los pasos del músico desde su Lugo natal y su juventud en Galicia. Allí alumbró obras tan decisivas como el ensayo Hacia el ballet gallego (1924) o la fundación de la revista Ronsel así como los inicios de su Cancionero gallego que no vería la luz hasta 1974. Con apenas diecinueve años marcha a Madrid para estudiar Medicina e ingresa en la Residencia de Estudiantes, donde permanece hasta 1935 y se le abre la ventana hacia las vanguardias pues allí coincide con Poulenc, Ravel, Stravinsky o Falla. Y conoce también a la que sería su esposa, una brillante y sofisticada pianista, Rosita García Ascot, miembro del Grupo de los Ocho, y que fuera alumna de piano y de composición de Manuel de Falla. La publicación del texto Las 30 canciones de Lope de Vega le vale al compositor una invitación para viajar a la Universidad de Cambridge, donde ejerce como lector durante tres años. A la conclusión de su contrato, y con España sumida en plena guerra civil, decide seguir el camino de muchos otros intelectuales: el exilio a México, donde fue acogido por Cárdenas. Su esposa se reuniría con él más tarde, pues permaneció en París para asistir a clases con Nadia Boulanger. Jesús Bal y Gay (derecha) junto a Rosita García Ascot, Vera e Igor Stravinsky, fotografiados en México en 1948 (Archivo Residencia de Estudiantes) afirma su sobrino- nieto, también compositor, Javier Arias, que subraya su condición de músico universal. Él se veía como un gallego compositor y no como un compositor gallego El músico, junto a su esposa y Vera Stravinsky, abren la primera galería privada en México, Diana, en la que exponen figuras como Remedios Varo o Leonora Carrington. Participa además en la radio y en el departamento de investigaciones musicales de la Universidad Autónoma, y colabora como crítico musical en El universal y en Excelsior Fue considerado como el apóstol de la vanguardia gracias a la influencia de su gran amigo Stravinsky. En México estrena algunas de sus obras como Serenata o El ballet don Quijote Y publica El cancionero de Upsala El tesoro de la música polifónica en México o el estudio sobre Chopin. En 1965 decide volver a España junto a su esposa. Aires nuevos parecen soplar en este lado del Atlántico. Al menos así parecía anunciarlo la creación, en 1964, de la Bienal de Música Contemporánea de Madrid, a la que fue invitado, pero a la que al parecer no asistió. Se suceden algunos homenajes en Madrid y en Galicia. Participa en los Cursos de Compostela. Sin embargo, en pocos años, llegó el olvido y la decepción asegura Arias. Víctima de una economía maltrecha, ingresa junto a su esposa en una Residencia de ancianos en Torrelaguna, donde muere en 1993. Rosita le sobreviviría casi una década, falleciendo con cien años en 2002. Ambos descansan en el cementerio de la localidad madrileña, entre el silencio y el olvido. Pilar de la cultura en México Gal y Bay, junto a Adolfo Salazar, se constituiría en uno de los pilares más importantes de la intelectualidad y de la música en México, como recientemente recordó, al recoger el premio Cervantes, el escritor mexicano Sergio Pitol. El compositor trasladó hasta allí aquellas iniciativas emprendidas en España. Amante de todas las artes, la pintura, la fotografía y la literatura, representó el paradigma del intelectual del siglo XX que quiso contribuir con sus esfuerzos a hacer un mundo mejor