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50 Sociedad MARTES 2 5 2006 ABC Educación El retraso del Ministerio en fijar los precios de los másters lleva la inquietud a las universidades El próximo curso se impartirán más de mil nuevos posgrados que tendrán carácter oficial b Educación debe autorizar los Tres opciones Primera alternativa. Se toma como modelo el precio actual de los doctorados y el precio oscilaría entre 1.020 y 1.680 euros por año, Entre 17 y 28 euros por crédito, cuando cada curso consta de 60 créditos. Segunda posibilidad. Se considera que el máster incluye tanto elementos de grado como de posgrado y, por ello, se establece una banda de entre 14 y 24 euros por crédito. Es decir, entre 840 y 1.440 euros. Esta es la propuesta favorita del Ministerio. Tercer diseño. El precio sería de 1.200 euros anuales, el 20 del coste medio de un máster actual. Situación en Europa. Según el Ministerio, un MBA en Dirección de Empresas de 120 créditos cuesta 12.000 euros en Alemania, 35.000 en el Reino Unido y 11.000 en Francia. En Italia, uno de 60 créditos vale 3.000 euros. blecerá directrices propias, las comunidades autónomas deberán autorizar los estudios que les propongan las universidades. Así las cosas y cuando todavía no está claro el futuro de los grados, el próximo curso convivirán más de un millar de posgrados en condiciones distintas. El procedimiento de autorización por parte de las autonomías ha sido calificado por los rectores de inadecuado Además, temen que las circunstancias límites mínimos y máximos sobre los que las comunidades autónomas establecerán las tasas oficiales de los nuevos posgrados MILAGROS ASENJO MADRID. La Universidad ofrecerá el próximo curso 1.069 programas de posgrado (másters y doctorados) que se saldarán con un título oficial y a los que accederán los actuales graduados universitarios. Tendrán precios públicos subvencionados, ya que en ningún caso la matrícula de los actuales estudios oficiales cubre el coste real de un puesto. Ahora, los másters son títulos propios de las universidades con precios libres que oscilan entre 3.000 y 14.000 euros, según la especialidad y duración del programa. Con todo, los precios están sin definir, ya que Educación debe fijar la horquilla dentro de la cual las autonomías podrán establecer los precios de sus posgrados. Y ahí radica el problema, porque el Ministerio ha abierto un proceso de debate sobre esa cuestión y ha pasado la responsabilidad a las comunidades autónomas. Esta situación, unida a que el proceso de Bolonia será más lento que el de la LOU, según anunció la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, en su primera reunión con periodistas, transmite a las universidades una sensación de inquietud y pesimismo. El PP es partidario también de ralentizar el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) a juzgar por las manifestaciones de los responsables del área educativa. La reestructuración del sistema universitario para afrontar la convergencia europea de títulos concluye en un modelo donde habrá estudios de grado y de posgrado. Los primeros son los equivalentes- -con diferentes matices- -a las actuales licenciaturas, diplomaturas e ingenierías; el posgrado incluye másters y doctorados, ambos con carácter oficial. Estudiantes universitarios durante la realización de un examen en las que nacen obliguen a revisarlos, ya que los propios resultados los pueden cuestionar. Entienden los representantes de los campus que, en buena lógica, los posgrados deben seguir a los grados y no al contrario, como está sucediendo. Y hasta ahora, no existe ningún decreto de directrices propias del medio centenar de grados que han recibido el visto bueno de la Comisión de expertos para integrar el futuro listado de títulos oficiales. SIGEFREDO Becas y ayudas Pero aparte del mayor o menor acierto en el diseño de los posgrados, el verdadero problema radica en que no ha sido definido su precio y las universidades no pueden abrir la convocatoria para acceder a esos estudios. Además, en los rectorados se asegura que si se quiere tomar con rigor y seriedad, la convocatoria exige un sistema de becas y présta- mos previo, no posterior a la convocatoria de los posgrados. Y esto, en palabras del presidente de la Conferencia de Rectores, Juan Vázquez, sitúa a las universidades en una situación heroica porque las administraciones autonómicas se preguntan cómo financiar los posgrados si no hay dinero para ello. Sobre las becas y ayudas, el Ministerio se ha comprometido a crear programas para los alumnos más desfavorecidos y créditos ventajosos a devolver una vez concluidos los estudios. Ante este panorama, los directores generales de universidades de comunidades autónomas de diferente signo político (Valencia, Murcia, Baleares, País Vasco, Cataluña, Navarra y Andalucía) han exigido al Ministerio de Educación que defina a la mayor brevedad posible los precios públicos de los nuevos posgrados. URGENCIAS UNIVERSITARIAS CÉSAR NOMBELA Procedimiento inadecuado El Ministerio de Educación, y más en concreto la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, ha advertido de que, salvo en los casos de másters que regulen el ejercicio de la profesión- -menciona explícitamente el de profesor de Secundaria, como ocurrirá con las ingenierías tradicionales- -y para los que el Gobierno esta- N repaso de la evolución normativa de la Universidad española, durante los últimos veinticinco años, refleja la situación de provisionalidad en la que se han desenvuelto nuestras instituciones de educación superior. Dos leyes fundamentales, LRU (1983) y LOU (2002) fueron seguidas de procesos calificados de constituyentes ¡nada menos! a pesar de que la Universidad es una institución milenaria, de creciente vigencia. Etapas prolongadas de reforma de planes de estudios fueron seguidas de nuevas e indefinidas reformas, a pesar de lo cual las novedades en nuestras titulaciones han sido limitadas. La selección e incorporación del U profesorado, las políticas sobre dotación de plazas, consolidaciones de docentes contratados, concursos de acceso, habilitaciones, etc, han estado sometidas también a procedimientos muy diversos. La Universidad se debe adaptar a nuevas circunstancias, abordar nuevos desafíos, como institución en la vanguardia de la sociedad. Pero, la provisionalidad permanente, no facilita el clima de serenidad creativa que necesitamos en el mundo académico, más bien fomenta la toma de posiciones, incluso reactivas, ante lo que se puede avecinar. Se nos anuncian nuevas modificaciones legales, interpretándose incluso que a ello obedece el relevo reciente en el cargo más alto del Ministerio. Sin embargo, la primera prioridad, cualquiera que sean los cambios que se hagan, es no alterar el ambiente de trabajo sereno, que necesita la gran cantidad de personas que en nuestras universidades se dedica a la docencia y la investigación. El proceso de Bolonia- -adaptación de la tarea formativa a un espacio europeo común- -debe basarse en la reflexión adecuada. Su planteamiento como un proceso homogenizador, de lo que por naturaleza es diverso, dificulta el encaje de todo tipo de enseñanzas, desde las carreras humanísticas a las técnicas, que no se pueden encorsetar en el mismo molde. La innecesaria urgencia para completarlo puede hacer perder la perspectiva de lo que importa: formar mejor, antes que cumplir unos requisitos aún difusos en la Unión Europea. Y en la selección de profesorado, tampoco podemos perder de vista el objetivo fundamental, cuando se avecina un notable relevo generacional, por las jubilaciones previstas: fomentar la movilidad y el intercambio y enriquecer a las instituciones mejorando las oportunidades de los candidatos preparados y motivados.