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ABC MARTES 2 5 2006 35 Los partidos aplazan la reforma del Estatuto de Autonomía hasta la próxima Legislatura Detienen a un hombre tras rociar con gasolina a su mujer y prenderle fuego Árboles situados frente al Museo Thyssen, en el Paseo del Prado, en una fotografía tomada ayer les que iban a ser tratados en la zona. De ellos, sólo uno sería desplazado. En el conjunto del eje, habrá ejemplares tratados o trasplantados, y algunos se desplazarán a zonas cercanas. Este proceso se realiza mediante una compleja técnica: se corta un cepellón paralelepípedo que debe comenzar a formarse uno o dos años antes del movimiento. Después, se abre una trinchera en el terreno, de la misma anchura del cepellón, y éste se traslada sobre rodillos o trineo. Según el catedrático de ingeniería forestal Antonio Prieto, que trabaja en el proyecto Prado- Recoletos, la salvaguarda en los trasplantes es del cien por cien si se cumplen todos los requisitos técnicos Asegura además que antes de extraer ningún árbol, se le someterá a un estudio completo, -que incluirá tomógrafos y escáneres arbóreos -para que quede constancia de su mal estado. JULIAN DE DOMINGO Las protestas del Museo ya cambiaron el proyecto Varios grupos ecologistas se manifestarán el próximo sábado, en compañía de la baronesa Thyssen, en defensa de los 700 árboles que ellos consideran que serán talados durante las obras. Para uno de los arquitectos del equipo autor del proyecto PradoRecoletos, Carlos de Riaño, es una cifra completamente falsa Riaño explicó, por segunda vez en la última semana, cómo afectará el proyecto para este eje de la ciudad al Museo Thyssen. La primera versión del mismo proponía para las cercanías del Thyssen no los cuatro carriles actuales, sino seis- -tres en cada sentido separados por una pequeña mediana- Tras las protestas, se cambió esta parte del plan, incrementando aceras y reduciendo carriles. Pero la máxima responsable del museo no lo considera suficiente. De acuerdo con los datos de Riaño, ahora este edificio tiene una acera de 2,9 metros de ancho; luego tendrá una de 7,5 metros y bordeada con una fila de más de 60 plátanos que ahora no tiene porque no caben. Tras la acera, ahora hay cuatro carriles de bajada, que serán después dos más dos- -en ambos sentidos- separados con una mediana arbolada, y con otro para el autobús y los taxis pegado a la acera. El concurso para el eje Prado- Recoletos se convocó en el año 2001. Se presentaron al mismo varios proyectos, de los principales arquitectos. Muchos de ellos optaban por un túnel que desviara el tráfico por debajo del nivel del suelo. Una solución que rechazaban tanto la entonces concejal socialista Cristina Narbona como el Gobierno regional del momento. Un primer concurso se declaró desierto, y el segundo finalmente descartó el subterráneo. El jurado, en el que participaban los tres grupos políticos locales, arquitectos y otros profesionales, optó por la solución de Álvaro Siza, Hernández León, Riaño, Terán y Rueda.